Portugal elige presidente en la elección más reñida de su historia entre un socialista y la derecha
El socialista Seguro y el derechista Ventura, del partido Chega, son los grandes candidatos a ir a la segunda vuelta del 8 de febrero. Todos apuestan al voto útil, al que la izquierda llama "cordón sanitario".
17 de enero 2026 - 11:00hs
Portugal va a elecciones presidenciales en un comicio muy reñido.
Portugal acude este domingo a las urnas para elegir a su nuevo presidente en las elecciones más disputadas de las últimas décadas y en las que todo apunta a una segunda vuelta entre el socialista António José Seguro y el derechista André Ventura, de Chega.
'Todos contra Ventura' podría haberse erigido en el lema oficioso de una campaña en la que los principales candidatos --sobre todo al principio cuando los sondeos mostraban un empate técnico entre cuatro-- han estado apelando al voto útil para contar al menos con un candidato supuestamente "progresista" en segunda vuelta, escenario más probable y que solo ha ocurrido una vez en democracia.
En esos términos pidió el voto Seguro, el socialista está en cabeza con el 20% de los apoyos según las encuestas y ha protagonizado una campaña de menos a más.
Pese al rechazo de algunos barones socialistas y alejado de las estructuras del partido, la formación ve, a medida que llega el domingo, más cerca el recuperar la Jefatura del Estado.
"El caramelo es demasiado goloso como para dejarlo pasar", valora Héctor Sánchez Margalef, investigador principal del think tank Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), para quien una victoria de Seguro vendría a refrendar la recuperación electoral de los socialistas, tras mejorar en los comicios locales del pasado octubre el batacazo registrado en las legislativas de principios de 2025, donde los socialistas pasaron a ser tercera fuerza por detrás de Chega.
"No era el candidato favorito del partido, pero sí que es el que ha decidido tomar el paso", asegura Margalef acerca de Seguro, político que se encontraba prácticamente retirado desde que perdió las primarias en 2014 con el ex primer ministro y ahora presidente del Consejo Europeo, António Costa.
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La segunda vuelta será el 8 de febrero
Por su parte, la derecha, que copa la gran mayoría de las once candidaturas que se presentan este domingo, también ha estado apelando al voto útil de los conservadores, alentado los fantasmas del "fracaso del socialismo".
El líder de Chega afronta esta cita como una nueva prueba de su alcance electoral tras el revés de las locales y con vistas a su verdadero objetivo, ser primer ministro.
Si bien los sondeos coinciden en señalar que es muy probable que con el 19% de votos Ventura pueda pasar a la segunda vuelta fijada para el 8 de febrero, escenario que no sucede desde 1986, no así que la gane.
El pasado reciente en Portugal y posiciones políticas anteriores apuntan hacia lo que la izquierda llama en Europa un "cordón sanitario" para evitar el éxito de Chega, por lo que una posible llegada de Ventura al Palacio de Belém puede movilizar el voto de los socialistas, especialmente en una segunda vuelta.
"Quien se enfrente a Ventura no sería la primera vez que recoge votos de manera transversal (...) No me cuesta imaginar este escenario. Hasta 2015 esto era así. Los dos grandes partidos colaboraban a menudo con los problemas habituales de tener que entenderse, pero no suponía el muro ideológico que hay en España", señala el investigador principal del CIDOB.
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El meteórico ascenso de Ventura y sus posibilidades
Con todo, el líder de Chega tiene muchas posibilidades de pasar a la segunda ronda, en un paso más de su meteórico ascenso político para un abogado de profesión que se dio a conocer al gran público en Portugal como comentarista de fútbol.
Ventura es el candidato menos transversal de todos, su retórica extrema y sus gestos de simpatía por el dictador António de Oliveira Salazar, ponen en cuestión el posible apoyo de liberales y conservadores.
Sin embargo, el dirigente derechista no tiene nada que perder.
"Creo que ha saltado al ruedo básicamente para comprobar dónde está su techo electoral porque es verdad que el crecimiento de Chega ha sido meteórico y casi único en Europa", explica Margalef, quien apunta que las elecciones son para Ventura "una especie de examen con un bajo coste político".
"Si no gana la segunda vuelta puede hablarse del cordón sanitario, la narrativa de la derrota está hecha, es fácilmente justificable por lo tanto creo que está midiendo si ha llegado al límite de sus apoyos", ahonda el experto del CIDOB, para quien "una presidencia de Ventura tiene más riesgos para la estabilidad de Portugal que la de otros".
Las presidenciales más reñidas en décadas
Hasta una semana antes de las elecciones había cuatro candidatos con aspiraciones reales de pasar a la segunda vuelta, más un quinto, el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, quien parece haberse caído de la pugna tras lograr cierta notoriedad durante los primeros compases de la campaña.
El populista Gouveia e Melo se disputaba el voto del centro derecha frente a Luís Marques Mendes, del oficialista Partido Social Demócrata (PSD), y el liberal João Cotrim de Figueiredo, a quien un último sondeo le ubica casi a la par de Ventura.
Así las cosas, este grupo de candidatos se jugará con el líder de Chega acceder a la eventual segunda ronda.
Históricamente las presidenciales suelen tener una participación menor que las legislativas y no se prevé que esto vaya a cambiar en esta cita electoral, a pesar de los reñidas que están estas elecciones, con un 15% de portugueses que se declaran indecisos.
Los cuatro favoritos --Seguro, Ventura, Cotrim de Figueiredo y Mendes-- se mueven en un estrecho margen que oscila entre un 20 y un 17%, por lo que los votantes indecisos se antojan fundamentales en primera vuelta, no así en la segunda donde influirán otras dinámicas, como el voto útil o el cordón sanitario.
leonor.jfif
La princesa Leonor y el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa
Los retos del nuevo presidente de Portugal
Portugal es una república semipresidencialista con un jefe del Estado que dispone de una serie de atribuciones que van más allá de la mera representación institucional, entre ellas disolver el Parlamento y el Gobierno, vetar leyes, fijar la fecha de las elecciones, indultar, y su papel puede resultar fundamental como ya ocurrió en el segundo mandato de Marcelo Rebelo de Sousa.
El todavía presidente de Portugal disolvió el Parlamento y llamó a las urnas de manera anticipada en tres ocasiones, dos de las cuales durante el periodo socialista, rompiendo así con una suerte de 'entente cordiale' que rigió durante su primer mandato.
Todo cambió tras las elecciones de 2022, convocadas después de que no se pudieran aprobar los presupuestos, en las que Costa logró mayoría absoluta.
Sin embargo, Rebelo de Sousa, para algunos de manera precipitada, disolvió el Parlamento tras estallar un caso de corrupción que luego quedó en nada, después de que la Fiscalía reconociera haberse equivocado y que no era Costa el investigado.
"El debate está en si está decisión era lo mejor para el país o para su partido", plantea Margalef, que apunta para el nuevo presidente el reto de recuperar "los máximos consensos posibles" y "evitar tentaciones autoritarias".
"Portugal era hasta hace poco uno de los países menos polarizados de Europa y cada vez lo está más (...) de nuevo es un reto que no es exclusivo de Portugal, sino de cualquier figura similar en el resto de países de Europa", resume el analista internacional.