19 de octubre de 2026 11:52 hs

La capital económica de Italia, Milán, ha vivido un fin de semana de extrema tensión tras registrar por segundo día consecutivo graves enfrentamientos entre grupos de jóvenes y las fuerzas de seguridad. Las movilizaciones, originadas en protestas contra el aumento del coste de la vida y la precariedad salarial, han derivado en episodios de vandalismo, saqueos e incidentes violentos que también se han extendido a otras urbes del norte del país como Turín y Bolonia.

Las fuerzas del orden —integradas por efectivos de la Policía y los Carabineros— han detenido a más de 200 personas desde el sábado. Según reportan agencias de noticias italianas como Adnkronos, alrededor del 80 % de los arrestados son menores de edad, en una jornada dominada por acciones rápidas de grupos organizados y encapuchados.

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Escalada de violencia y saqueos en el centro histórico de Milán

Los altercados de este domingo comenzaron poco antes de las 17:00 horas (hora local), cuando cientos de jóvenes se congregaron de forma espontánea en los alrededores de la céntrica plaza del Duomo, donde ya se había instalado un estricto dispositivo policial para prevenir altercados tras los incidentes del sábado.

La protesta degeneró rápidamente en dinámicas descritas por medios locales como una "guerra de guerrillas". Pequeños grupos de jóvenes encapuchados y vestidos de negro se desplazaron de forma coordinada entre puntos neurálgicos de la ciudad, como la plaza de San Babila, la vía Torino, el corso Vittorio Emanuele y la propia explanada del Duomo.

Durante los disturbios se registraron saqueos en un supermercado de la vía Torino y en diversos comercios del centro. Los asaltantes causaron importantes destrozos en la propiedad privada y el mobiliario urbano, rompiendo marquesinas de autobuses, destruyendo terrazas, volcando contenedores para levantar barricadas y provocando daños en bicicletas, monopatines de uso compartido y vehículos particulares atrapados en el tráfico. Asimismo, se atacaron a pedradas los escaparates de los grandes almacenes La Rinascente y de un establecimiento de comida rápida situado en la emblemática galería comercial.

Cargas policiales, gases lacrimógenos y cierre del Duomo

Para contener los ataques —en los que los manifestantes lanzaron de forma sistemática piedras, sillas, botellas y petardos contra los agentes—, las unidades antidisturbios emplearon cargas, cañones de agua y gases lacrimógenos en las inmediaciones del Palacio Real y la plaza del Duomo. Solo en la tarde del domingo se contabilizaron al menos 60 arrestos.

La magnitud de las cargas y las corridas en el exterior invadieron la explanada de la catedral, lo que obligó a las autoridades religiosas a clausurar temporalmente las puertas principales de la fachada del Duomo. Con el fin de garantizar la seguridad de los fieles y turistas que asistían a los oficios vespertinos, se habilitó un protocolo de evacuación por las salidas laterales colindantes con el Arzobispado.

La reacción política: Meloni convoca una reunión de seguridad de urgencia

La gravedad de los acontecimientos ha tenido un impacto directo en el ámbito político nacional. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha convocado una reunión de seguridad para este lunes con el objetivo de abordar la crisis de orden público.

Meloni condenó con firmeza las acciones violentas a través de un mensaje difundido en la red social X: "Manifestarse es un derecho. Devastar nuestras ciudades no lo es. Una vez más, las mujeres y los hombres de las fuerzas del orden han tenido que enfrentarse a la violencia de delincuentes que, incluso a través de grupos organizados, aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos".

Por su parte, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, tras constatar el impacto de los destrozos y la inquietud generada entre la población, expresó su profunda preocupación ante lo que considera un fenómeno nuevo alimentado por un contexto internacional adverso, en referencia a escenas similares registradas recientemente en ciudades como París.

Extensión de las protestas en el norte y convocatoria de huelga general

El conflicto no se limita a Milán. Durante el fin de semana se han reproducido situaciones de tensión y choques violentos al margen de las movilizaciones autorizadas en otras importantes ciudades del norte de Italia, principalmente en Turín y Bolonia, motivadas por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y las demandas laborales.

Ante la escalada del malestar social y la situación económica del país, la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) —el principal y más antiguo sindicato de Italia— ha anunciado la convocatoria de una huelga general para el próximo 20 de noviembre.

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