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El Bayern Munich llega al partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones contra el Real Madrid en medio de una crisis de identidad y de un proceso de busca de entrenador para suceder a Thomas Tuchel, que ha resultado mucho más difícil de lo que se había presupuestado.

La pérdida de la Bundesliga, a manos de un intratable Bayer Leverkusen de Xabi Alonso que revolucionó el mundo del fútbol, puso fin a una serie sin precedentes de 11 títulos consecutivos de campeón alemán. Durante esa era, en la que se destacan además los tripletes de 2013 y 2020, se crearon una serie de dinamismos que ahora parecen pasar factura.

Uno de ellos fue la intolerancia casi absoluta en momentos en que parecía peligrar el éxito inmediato, lo que llevó a una gran fluctuación en el banco de suplentes del cuadro bávaro. El Bayern siempre parecía tener a la mano el siguiente entrenador que continuara la serie, en todos los casos.

Ese dinamismo empezó con el cese de Carlo Ancelotti tras la derrota ante el PSG por 3-0 el 27 de septiembre de 2017. El italiano, ahora en el banquillo de al lado, había dejado de suplentes a Arjen Robben, Franck Ribery, Mats Hummels y Kingsley Coman. Además, Jerome Boateng ni siquiera estaba en la convocatoria. Nombres importantes y de peso en ese momento.

"Tener el enemigo en la cama es lo más peligroso que hay. Carlo logró poner en su contra a cinco jugadores. Teníamos que reaccionar", justificó en su momento su decisión el entonces presidente Uli Hoeness. "Tener el enemigo en la cama es lo más peligroso que hay. Carlo logró poner en su contra a cinco jugadores. Teníamos que reaccionar", justificó en su momento su decisión el entonces presidente Uli Hoeness.

Además de haber sido goleado por el PSG, el Bayern estaba segundo en la Bundesliga, cinco puntos por debajo del Borussia Dortmund. En ese momento le restaban dos años de contrato a Ancelotti. Su cese súbito trajo el regreso de Jupp Heynckes, que había ganado el triple en 2013 y había sido luego relevado por Pep Guardiola.

El Bayern quiso mantener a Heynckes -que logró ganar la Bundesliga- pero éste dijo que sólo había aceptado volver de la jubilación para terminar la temporada. Su reemplazo fue Nico Kovac, ex jugador del Bayern que venía de ganar la Copa de Alemania con el Eintracht Frankfurt tras derrotar en la final precisamente al Bayern.

El perfil era más bajo que sus tres antecesores pero a su favor hablaba el haber sido jugador del Bayern. Su primera temporada la terminó con el doblete. En la segunda temporada fue destituido antes que terminara la primera ronda y estando en el segundo lugar, cuatro puntos por debajo del Borussia Mönchengladbach.

El sucesor de Kovac, inicialmente en calidad de interino, fue Hansi Flick, que no sólo logró reconducir la situación en la Bundesliga sino que al final ganó también la Copa de Alemania y la UEFA Champions League.

Flick terminó también su segunda temporada como campeón, pero con una disputa permanentemente con el entonces director deportivo, Hasan Salihamidzic. El entrenador se quejaba permanentemente de que la plantilla había desmejorado con respecto a la temporada anterior y que no se había compensado la marcha de David Alaba y de Ivan Perisic.

Al final se marchó, por voluntad propia, para convertirse en seleccionador alemán y el elegido para relevarlo fue Julian Nagelsmann, a quien se le dio un contrato de cinco años como muestra de que se trataba de una apuesta, pero de los que no llegó a terminar ni siquiera el segundo pactado.

El cese de Nagelsmann se produjo en marzo de 2023, cuando el Bayern estaba en cuartos de final de la Liga de Campeones -había eliminado al PSG y tenía que jugar contra el City- y de la Copa de Alemania en la que el rival era el Friburgo.

Sin embargo, en la Bundesliga había perdido el liderato a manos del Dortmund que le había descontado 12 puntos en la segunda ronda. Thomas Tuchel asumió de inmediato el equipo y fue eliminado de la Copa y de la Liga de Campeones. Al final salvó la Bundesliga, gracias ante todo a un pinchazo del Dortmund contra el Maguncia en la última jornada.

La temporada terminó con un relevo en la cúpula. Abandonaron el club Salihamidzic y el CEO Oliver Kahn y dejó la sensación, pese a que había logrado prolongar la serie, de que el Bayern se había hecho vulnerable.

En la temporada actual el Bayern no sólo se tropezó con sus propios problemas, sino también con un enorme Leverkusen. Es posible que de haber estado un entrenador adecuado en el mercado Tuchel no hubiera terminado la campaña. El entrenador cumplirá lo que resta de temporada para después marcharse.

La solución fue la rescisión del contrato al final del ejercicio. Y entonces empezó la búsqueda de un sucesor que se convirtió en un casting público en la que un candidato tras otro -Xabi Alonso, Sebastian Hoeness y Ralph Rangnick fueron los mas destacados en los últimos días- declinaron la posibilidad de asumir al Bayern.

Tras los destinos de Ancelotti, Kovac, Nagelsmann, también llegó a hablarse de su regreso, o incluso el del propio Tuchel, que a la postre llevó al Bayern a semifinales, es normal que cualquier entrenador lo piense dos veces antes de dar el paso.

Lo cierto es que así esta la situación del Bayern Munich, con una imágen más vulnerable que a otros años, con dudas en cuanto a su rendimiento deportivo, sufriendo derrota grandes contra rivales muy inferiores, aunque en la ida ante el Real Madrid fue superior. Por ende, se juega absolutamente todo en la semifinal de la UEFA Champions League ante el cuadro blanco.

FUENTE: EFE

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