Clarence House, la residencia tan especial para la monarquía británica, fue testigo del encuentro entre padre e hijo que despierta una enorme espectativa por el futuro de su difícil relación.
La hija menor de los reyes ha tomado un camino distinto al de su hermana, la princesa Leonor, quien debió meterse de lleno en su papel como futura reina y continúa su formación militar.