Me encanta dirigir, primero porque para el actor es interesante, sin entrar en la comparación futbolística del jugador y técnico, pero si conocés por dentro, cuando estás desde afuera, te sirve mucho, porque mi mirada como director es también consecuencia, de que me pongo en el lugar del actor. Me gusta estar desde afuera armando la propuesta, apoyar al elenco, me gusta la dirección de actores, siempre con la temática del humor y volcarlo por que en tantos años he aprendido mucho. El humor es un lenguaje que te atraviesa, más allá de la característica que tenga sea carnaval, televisión, teatro o la gráfica que hicimos durante años el suplemento del diario La República con Horacio Rubino, fueron ocho años dirigiendo la revista y eso te da mucha gimnasia. Me gusta la lectura de la realidad y traducirla al lenguaje humorístico.
¿Cualquier circunstancia puede ser llevada al plano del humor?
SI, y entra ahí un tema de discusión de si el humor tiene límites. Yo creo que sí, porque no creo que se pueda hacer humor con la tortura, con la violación, con elementos que son inabordables. Pero podemos hacer humor con hechos tristes, entramos dentro del humor negro, que es un humor inteligente y muy valioso. A mí me gusta mucho la ironía, el humor en momentos muy desgraciados, nos marcan que el humor nos salva. El humor es un invento humano, incluso Sigmund Freud hizo un libro El Chiste Equívoco, es como una defensa de los seres humanos, que saben que se van a morir y esa defensa que ha sido estudiada desde el psicoanálisis; es el humor. Sino viviríamos angustiados todo el día. Es el humor lo que nos acompaña a ver la vida de otra manera y tiene una enorme capacidad de crítica, esa es la parte que más me gusta, me atrapa y me seguirá inspirando hasta que la cabeza me dé.
¿Cuánta de esa experiencia de bar es la que pone en este espectáculo que acaba de estrenar?
Muchas. Se llama De Bar en Bar, es una comedia estructurada en varias escenas que ocurren en un bar. El bar que ha transitado un proceso cambiante, pasamos de aquel bar donde nos quedábamos hasta la madrugada, como dice la canción de Jaime (Roos) Las Luces del Estadio, de aquel bar de charla, de discusión, de política, de futbol, al bar de hoy. Este bar de otro ritmo, de celulares, de internet, donde ha cobrado otro significado, a diferencia de aquellos boliches tradicionales, de los que quedan muy pocos. Entonces, tomo este bar donde suceden encuentros de parejas, encuentros de amigos con temas varios, los conflictos actuales, temas de sexualidad, que van a ver un partido futbol, un evento musical, por más que haya cambiado la estéticas y platos, el bar sigue siendo un lugar de encuentro. Esos son los disparadores de historias que conecto a través del humor.
¿Hay algún paralelo con la obra de Roberto Fontanarrosa Ah Machos?
No, justamente aquel Ah Machos, cambió porque remitía al boliche donde eran horas y horas de encuentro y discusión. Como cuando nos reuníamos en los 80s en el bar La Giralda, que vos participaste, íbamos con colegas de carnaval, gente de murga, los amigos de Los Buby´s, gente del arte, escritores, poetas, músicos, periodistas, gente de teatro, en esas interminables tertulias. Caía uno a la madrugada pedía café y se unía a la conversación y salía el anecdotario y volvíamos con algún tema. Eso no existe más por mil razones, los tiempos, las ocupaciones, la seguridad, los cambios de la ciudad, ese tipo de negocio hoy no da dinero y también cambió la temática, si hacemos Ah Machos hoy, sería muy polémico. El humor ha cambiado porque la sociedad ha cambiado. Nosotros venimos de una generación donde el humor ha hecho su proceso y los temas han cambiado. Pero el humor siempre se adapta a nuevas realidades y ese es el desafío de la creación, del hecho humorístico.
¿Para esta obra De Bar en Bar, trabajo con texto suyo y aporte de los actores?
Siempre en el humor hay eso, uno plantea una idea, un texto con disparadores y el actor es fundamental. Vos podés hacer Hamlet y a ¿quién se le puede ocurrir que una obra de Shakepeare pueda ser mala? No lo es, es como la haces. Entonces es fundamental la impronta que le ponen los actores que en esta puesta, tienen mucho oficio de comediantes, y son los que sostienen tu idea y en este caso la enriquecen. Este es un elenco muy sólido, está Darío Sellanes, Mario Erramuspe, Elena Brancatti, Laura Ruggiero, Carlos Scuro y Cristina Cabrera, un gran elenco que tiene mucho oficio en el humor y estamos todos los viernes a las 22:30 en el teatro La Candela, en Punta Carretas, en la esquina del Shopping.
¿Le está tomando el gusto a la dirección? Estrena en pocos días otro espectáculo.
El 18 de octubre estreno otro espectáculo que estoy dirigiendo, en Espacio Teatro, en la calle Mercedes entre Convención y Andes, y es una obra que se llama Casting. Son tres personajes que van a un audición para esperar un papel en una obra, ahí se suceden cosas muy graciosas. Escribí el texto con la experiencia de haber ido a tantos castings, esas situaciones que vi, que viví y que imaginé, fueron los disparadores, otro día te cuento los detalles.
Lo quiero traer al Carnaval de Uruguay ¿Es una etapa cerrada?
Te diría que sí. He estado haciendo algunos libretos y alguna dirección escénica, pero salir como integrante o componente no. El carnaval ha cambiado, no se si para bien o para mal, yo me sentía más identificado con ese carnaval de Los Buby´s, de la Naranja Mecánica, estaba mas cómodo, porque había más afinidad con pares, amigos, compañeros de generación. También hay un tema de tiempo, fueron décadas de escenarios, lo disfrute, lo viví con mucha pasión y dedicación, Me ha dado dinero, eso es muy importante porque no es fácil obtener dinero en el arte en un medio tan chico. Le tengo mucho respeto al carnaval porque me he divertido mucho, me han llamado muchos grupos, por ahora prefiero esta participación con los libretos y la dirección.
¿Qué le parecieron las declaraciones de Marcel Keoroglián, sobre la politización del carnaval, y la doctrina del jurado?
He tenido muchas discusiones sobre eso, todo el mundo sabe que soy una persona de izquierda. Carnaval tiene que ver con la crítica general y la política está inserta, hay un lenguaje propio del carnaval, en mi caso hago crítica con el humor, de otra manera se transforma en un acto político. El carnaval es un espacio multi cultural que comprende todas las manifestaciones artísticas, hay que entenderlo así, sino es un grupo político que hace un trabajo de militancia. Si hago un trabajo artístico, tengo que hacer la crítica mediante ese trabajo, en mi caso humorístico, pero para algunos ya no es politización sino partidización y eso no está bueno. Eso genera alejamiento de mucha gente y lo acota a un grupo de gente o un sector del pensamiento, porque carnaval siempre fue para todo el mundo, entiendo que ha perdido riqueza creativa. Comparto lo que dice Marcel, porque la gente espera lo ya sabe y me apena. Si algo tenía el carnaval, era la sorpresa y la exigencia de hacer un espectáculo respetuoso con todas las vertientes, sin dejar de ser crítico. Se puede ser crítico con herramientas artísticas y no con el panfleto, que no le agrega nada. La gente sabe que soy de izquierda y respetuoso del que piensa distinto, nadie podría decir que un espectáculo mío ha sido partidario o politizado en un grupo. Este es un carnaval distinto con falta de creatividad.
¿La gente le sigue diciendo "gallego"?
Me siguen diciendo "Gallego", mucha gente no sabe de donde sale el apodo. Me quedó como a muchos ese apodo por un personaje, como el Canario Luna, y el no era de Canelones, me quedó por un personaje que hacía en La revista Estelar, el programa que conducía Humbertito de Vargas en Canal 10 hace 40 años. Estuve 3 o 4 años haciendo un sketch, hacía el personaje de gallego en el programa que era el más visto en esa época, entonces la gente decía el gallego de la tele, el gallego que hace humor y ahí me quedó el apodo del personaje. Muy querido por mí, pero hay personas que tienen 25 años y me dicen: "che gallego", y no tienen la más remota idea de donde viene.