En Emilia Pérez, la transformación no solo es el eje de la trama, sino también un reflejo de temas profundos como la memoria, los desaparecidos en México y el narcotráfico. En nuestra entrevista, Karla Sofía Gascón nos comparte su experiencia interpretando a un hombre y travesti, y cómo navega el tema del género como actriz trans. Acompáñanos en esta conversación sobre la identidad sexual, la evolución en la representación de género en el cine, y los poderosos mensajes detrás de esta innovadora película. Una conversación sobre la identidad sexual, la evolución en la representación de género en el cine y los poderosos mensajes detrás de esta innovadora película.
-Esta película impresionante, desafiante, te ha merecido ya cuatro premios, entre ellos mejor actriz en Cannes, nada menos. ¿Crees que este es el momento para que la industria empiece a darle a los actores trans el lugar que se merecen?
A ver, para mí mucho reconocimiento, mucho reconocimiento, pero para mí el mayor premio es haber podido hacer esta película de la manera que hemos hecho y este personaje que es un desafío completo para cualquiera que lo interprete. Entonces, al final yo creo que el talento da igual, no tiene ni género, ni color, ni nada y creo que hay que evolucionar a que todo el mundo nos vea en la sociedad como lo que somos: otras personas normales y corrientes con sus habilidades, con sus defectos, con sus cosas que hacen bien o... Yo siempre digo, ser LGBT, ser heterosexual, ser rubio, ser moreno, no te quita lo pendejo dicho en mexicano, o no te quita lo boludo dicho en tu tierra, tampoco te va a quitar lo inteligente que pueda ser. Entonces yo creo que debemos... todos los seres humanos somos únicos e inigualables pero al final todos somos seres humanos, somos como una gota en el océano digamos. Entonces yo lo único que quiero es que me respeten como yo respeto a los demás y que me dejen para vivir mi vida y que se dejen de etiquetas al final. A lo mejor cuando me dicen la primera actriz trans que ganó en el Festival de Cannes, pues a lo mejor también, si me pongo a pensar eso, soy la más alta y nadie lo dice, ¿no? Vete tú a saber.
-Y tú interpretaste papeles de hombre antes de transicionar. ¿Te esperabas volver a interpretar un papel de hombre, además un hombre, macho, mexicano, o sea, narcotraficante. ¿Y cómo es la sutileza de ese criterio que tú eliges? Tú utilizas para elegir si hago un hombre, hago una mujer, hago trans...
A ver, yo hubo un momento, cuando tomé la decisión en mi vida en la que seguían llamándome para hacer personajes del otro lado, y tuve que decir que no, que tenía que parar porque si no, yo no podía evolucionar en mi vida personal. Pero ahora yo soy una actriz como cualquier otra actriz, o sea dispuesta a hacer cualquier tipo de personajes. Entonces para mí hacer personajes que están lo más alejados de mí es mucho más divertido y mucho más bonito. A mí me preguntan mucho cómo fue regresar a tal, pues es que yo nunca he sido como manitas, yo nunca he sido así, nunca, y es como si me dicen no llevas a hacer de vampira. Pues nunca ha sido una vampira, vas a hacer de una asesina... O sea, al final soy una actriz metiéndome en la piel de un personaje que lo único que le doy es mi alma y lo poco o mucho que sepa de mi trabajo, de mi psicología, con los personajes y mi trabajo actoral. Al final yo no entiendo a estas actrices o actores que deciden sus personajes en base a lo que representan ellos en su vida real, pues si tu eres una actriz lo harás si te parece bien el personaje o no. Pero a mí, o sea si haces un personaje que sea de verdad una catástrofe para otras personas, para mí mejor porque entro a entender ese mundo y no significa que yo lo sea en la vida real.