"Durante décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes extensiones de territorio en el hemisferio occidental caigan bajo control directo de las pandillas transnacionales, que se apoderaron de áreas de sus países. No vamos a permitir que eso suceda", aseguró Trump en marzo pasado, al encabezar en Miami la primera cumbre del Escudo de las Américas, una coalición militar contra lo que denomina "narcoterrorismo" en la región, a la que se sumaron varios de sus aliados, como el argentino Javier Milei o el salvadoreño Nayib Bukele.
En ese marco es que lanzó la campaña militar en el Caribe, que luego se fue extendiendo al Pacífico. Sin embargo, no ha presentado pruebas concluyentes de que las embarcaciones que tiene como objetivo estén involucradas en el tráfico de drogas, lo que ha provocado un acalorado debate sobre la legalidad de las operaciones. La ONU las ha calificado de "ejecuciones extrajudiciales".
La administración Trump también ha designado a decenas de bandas criminales y carteles del narcotráfico de la región como organizaciones terroristas y asegura que las considera una amenaza para la seguridad de EEUU. Esta designación le permite sentar una base legal para sus operaciones y sancionar a individuos.
"Los ayudaremos a enfrentar a los carteles sanguinarios que imponen su voluntad mediante el asesinato, la tortura, la extorsión, el narcotráfico, el soborno y el terror", agregó en marzo el republicano, que en su segundo mandato está enfocando especialmente su atención en Latinoamérica, sobre todo a partir del avance de la injerencia de China en la región. Tras la captura de Maduro, que enfrenta un juicio por narcotráfico en Nueva York, viene sumando presión sobre Cuba, donde busca un cambio de régimen.
Las operaciones conjuntas
Poco antes de la cumbre en Miami, el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador anunció el inicio de operaciones militares conjuntas con Estados Unidos en contra de "organizaciones terroristas" en ese país sudamericano, donde en los últimos años se disparó la violencia, que constituye una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
"En el mes de marzo haremos operaciones conjuntas con nuestros aliados de la región, incluidos los Estados Unidos. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y lucharemos por obtener la paz en cada rincón del país", señaló Noboa.
Daniel Noboa con Donovan - 3-26 - EFE
Daniel Noboa con el jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, en Quito
EFE
Las acciones conjuntas fueron confirmada además por el Comando Sur de EEUU. "Estas operaciones son un claro ejemplo del compromiso de sus socios en América Latina y el Caribe para combatir el flagelo del narcoterrorismo", indicó en un mensaje en su cuenta en X.
Según The New York Times, el gobierno del guatemalteco Bernardo Arévalo también alcanzó un acuerdo para llevar adelante operaciones junto a las fuerzas estadounidenses. El diario citó este jueves un mensaje de la oficina del mandatario en la que confirmaba que habían solicitado formalmente "cooperación en operaciones lideradas por las fuerzas de seguridad guatemaltecas contra organizaciones de narcotráfico" en una carta dirigida al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Sin embargo, el gobierno guatemalteco salió a aclarar que, aunque hubo un pedido de cooperación, "no existe ningún acuerdo que autorice operaciones militares extranjeras por ningún país en territorio nacional".
La presión sobre México
El diario indicó asimismo que fuentes familiarizadas con estos planes aseguraron que el próximo objetivo será Honduras, y que la intención a partir de estos acuerdos es presionar a México para que se sume. La presidenta Claudia Sheinbaum viene rechazando cualquier tipo de acción militar de Estados Unidos en su territorio y considera que debe haber cooperación en seguridad con el país vecino, pero con respeto a la soberanía de su país.
La relación entre Estados Unidos y México vivió momentos de tensión en las últimas semanas. Uno de ellos fue tras la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente de tránsito en el estado fronterizo de Chihuahua, que expuso su aparente participación en operaciones contra el narcotráfico en México sin autorización del gobierno nacional.
Otro fueron las acusaciones de narcotráfico que realizó la fiscalía de Nueva York contra 10 funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador oficialista del estado de Sinaloa, Rubén Rocha, que se apartó de su cargo para facilitar las investigaciones de la fiscalía, al igual que Juan de Dios Gámez, alcalde de Culiacán, capital del estado.
La acusación alega que estos funcionarios estaban estrechamente vinculados a la facción del Cartel de Sinaloa conocida como "Los Chapitos", dirigida por los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el antiguo líder del cártel que actualmente cumple cadena perpetua en una prisión estadounidense.
Sheinbaum rechazó de manera tajante los señalamientos y exigió a Estados Unidos presentar pruebas "irrefutables", además de advertir que no permitirá que gobiernos extranjeros vulneren la soberanía mexicana, aunque evitó mencionar directamente a Washington o al caso de Sinaloa.
La presidenta mexicana recibió la semana pasada al nuevo secretario de Seguridad estadounidense, Markwayne Mullin, tras lo cual anunció que se acordó fortalecer la cooperación en materia de seguridad.
Las alianzas con EEUU
La participación de fuerzas estadounidenses en operaciones contra el narcotráfico y las bandas criminales también ha sido rechazada por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Y pese a la oposición del líder del Partido de los Trabajadores (PT), que así se lo expresó a Trump en su visita hace tres semanas, EEUU designó este jueves organizaciones terroristas a los dos principales grupos del crimen organizado del país, el Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC).
"CV y PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil. Juntas, dirigen a miles de miembros y han orquestado brutales ataques contra policías brasileños, funcionarios públicos y civiles. Su influencia y sus redes ilícitas se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil", declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, en un comunicado.
La designación llega después de la visita que hizo esta semana a la Casa Blanca el senador y precandidato presidencial Flávio Bolsonaro, esperanza de la derecha para que Lula no consiga la reelección, que dijo que le había pedido a Trump que tomara esa medida.
Flávio Bolsonaro - Trump - 26-5-26 - EFE
"Mientras que Lula vino a la Casa Blanca a cabildear por los narcotraficantes, yo vine a hacer lo contrario", subrayó el senador ante la prensa en Washington.
Varios de los aliados de Trump en la región se han mostrado abiertos a la participación de fuerzas estadounidenses en operaciones en sus países. El mes pasado, Milei autorizó por decreto el ingreso de tropas de EEUU para llevar adelante ejercicios militares y recientemente el Comando Sur de Estados Unidos anunció un acuerdo con Argentina para patrullar la zona marítima del país durante cinco años.
En la Conferencia de Seguridad Hemisférica que se llevó a cabo este mes en la Universidad Internacional de Florida (FIU), Joseph Humire, máximo responsable de política del Pentágono para defensa nacional y América Latina, dijo que las nuevas alianzas regionales, como el Escudo de las Américas, dieron a los países de la región una "plataforma para poder fortalecer su asociación con Estados Unidos".
"El Departamento de Guerra quiere trabajar con otros países, pero tiene que demostrar esa voluntad y capacidad para enfrentar el conjunto de problemas", dijo Humire, según recogió el New York Times, que recordó que en muchos países aún hay reticencia a la intervención estadounidense, a partir del recuerdo de lo ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, en la que Washington apoyó y promovió a varias dictaduras en la región.