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Tras años de tensiones con el gobierno de Gustavo Petro, la administración de Donald Trump apuesta por un giro radical en la relación con Colombia mediante una cooperación estrecha con el nuevo presidente Abelardo De la Espriella. La alianza se centra en el combate frontal a los grupos armados que controlan el narcotráfico y comienzan a expandirse hacia el estratégico nicho de los minerales críticos.

Washington anunció un paquete de asistencia de 1.000 millones de dólares, aunque sujeto a la aprobación del Congreso, que de desembolsarse en un solo año incrementaría la cooperación con Bogotá al nivel más elevado desde la época del Plan Colombia, aprobado por Bill Clinton en 2000 y que canalizó miles de millones de dólares en soporte estratégico para enfrentar a la narcoguerrilla.

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Ejército de Colombia

El año pasado, en medio de las discrepancias con la administración de Gustavo Petro, que a ojos de Washington no combatió de manera eficiente el narcotráfico, la ayuda de Estados Unidos a Colombia se redujo a un estimado de 230 millones de dólares.

Petro se opuso a la estrategia de Estados Unidos de bombardear embarcaciones que supuestamente transportaban drogas en el Caribe, una operación que hasta ahora ha causado la muerte de 221 personas. En paralelo, la Casa Blanca recortó la ayuda, sancionó a Petro y descertificó a Colombia en su lucha antinarcóticos.

Nueva era

Con De la Espriella en el poder Washington gana un nuevo aliado en la región. Durante la campaña, Trump tomó partido abiertamente por De la Espriella, quien además tiene nacionalidad estadounidense y se declaró admirador del líder republicano.

De la Espriella afirmó en el discurso de posesión del pasado jueves que “uno de mis primeros actos de gobierno al finalizar esta ceremonia será suscribir el Escudo de las Américas”, como se conoce el plan impulsado por Donald Trump y firmado por 17 países de la región para combatir a los cárteles y al crimen organizado en todo el Hemisferio Occidental.

De la Espriella toma de posesión

En un comunicado difundido por el Departamento de Estado Washington señaló que la asistencia financiera que se dispone a otorgar será para “fortalecer las fuerzas de seguridad de Colombia en nuestra lucha conjunta contra las organizaciones terroristas extranjeras y las organizaciones delictivas transnacionales”, lo que incluye tecnología, optimización del gasto en defensa, interoperabilidad y “la realización de operaciones coordinadas con las fuerzas estadounidenses”.

También se propone “desarticular las operaciones mediante la congelación de activos y el enjuiciamiento de quienes las financian y sostienen”, junto con una ampliación significativa de la erradicación de coca y la interdicción de cocaína.

Ecuador y Venezuela

El propósito de que fuerzas estadounidenses realicen operaciones conjuntas con el Ejército colombiano apunta a una estrategia similar a la que la administración Trump ejecuta con el gobierno de Daniel Noboa en Ecuador para combatir a “organizaciones terroristas”, y que ya inició con el gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela.

Daniel Noboa presidente de Ecuador

El pasado 3 de marzo, el Comando Sur explicó en un comunicado que “las fuerzas militares ecuatorianas y de Estados Unidos lanzaron operaciones contra Organizaciones Terroristas Designadas en Ecuador. Las operaciones son un poderoso ejemplo del compromiso de los socios en América Latina y el Caribe para combatir el azote del narcoterrorismo”.

Asimismo el 13 de junio, Estados Unidos lideró una operación que culminó con la muerte en Guayana, Venezuela, de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, máximo líder del Tren de Aragua.

Mano dura

La alianza de De la Espriella con Estados Unidos marca el inicio de una etapa de mayor confrontación con los grupos armados que operan al margen de la ley, como el ELN, el Clan del Golfo y las facciones de las FARC que no se plegaron a la desmovilización acordada durante el gobierno de Juan Manuel Santos en 2016.

De la Espriella anunció el fin del proceso de Paz Total impulsado por Petro, un proyecto que buscó desarmar simultáneamente a la narcoguerrilla y a las estructuras criminales mediante mesas de diálogo, para adoptar una política que plantea intensificar los bombardeos, retomar la fumigación de cultivos de coca y desplegar una ofensiva militar en las zonas donde el Estado no ejerce control territorial.

Gustavo Petro

“Reafirmo mi intención de derrotar sin tregua al narcoterrorismo (...) La opción del diálogo está completamente agotada. El Estado en el régimen que ha terminado, fue suficientemente cómplice”, dijo el presidente colombiano durante su discurso de posesión.

El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de las Naciones Unidas consolidó a Colombia como el mayor productor de coca del planeta. Con 253.000 hectáreas sembradas al cierre de 2023 -último año con datos disponibles- el país concentró el 67% de los cultivos a nivel global.

De la Espriella adelantó que “voy a aumentar la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la vida humana. No afectan al medio ambiente. Ha llegado la hora de erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos”.

Enemigo fortalecido

Durante la administración de Petro los grupos armados a los que Washington y el gobierno de De la Espriella piensan derrotar se han fortalecido de manera considerable. De acuerdo con el último reporte de la Fundación Ideas para la Paz, tomando en cuenta hombres armados e informantes, estas estructuras criminales contaban en julio de este año con 28.802 integrantes “lo que significa que desde 2022 esta cifra aumentó un 90%”.

Soldado de las FARC

Los grupos armados ya no solo disputan corredores estratégicos: ejercen gobernanza criminal, capturan instituciones locales y diversifican sus economías ilícitas, que mueven recursos equivalentes al doble del presupuesto de Defensa. A ello se suma la ventaja tecnológica —con cerca de 500 ataques con drones explosivos registrados desde 2023— y el debilitamiento del Estado, cuya Fuerza Pública perdió 60.000 integrantes desde 2021 y apenas conserva el 46% de su capacidad operativa.

Aparte del negocio del narcotráfico los grupos armados a través de la minería ilegal incursionan en la extracción de oro y de acuerdo con un estudio de Fedesarrollo, un centro de pensamiento colombiano, junto con Loom Strategy Centre han comenzado a incursionar en el negocio de los minerales críticos como cobre, níquel, niobio, tantalio y zinc.

La ofensiva

“Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública”, dijo De la Espriella el pasado jueves, en un discurso pronunciado en una guarnición militar minutos después de juramentarse como presidente.

En las siguientes 48 horas, seis miembros de distintas estructuras criminales fueron abatidos en operaciones de las fuerzas de seguridad en los departamentos de Meta y Antioquia. El propio De la Espriella notificó la muerte de Hernando Forero Mosquera, alias “Ruso” o “Alemán”, señalado como cabecilla principal de la estructura 28 de las disidencias de las FARC. En paralelo, 117 reclusos —buena parte de ellos beneficiados durante la política de Paz Total del gobierno de Petro— fueron trasladados a diferentes cárceles.

Los grupos armados, por su parte, continúan empleando armamento sofisticado. Mediante drones cargados con explosivos atacaron una estación de policía en el departamento de Cesar, al norte de Colombia, y la alcaldía del municipio de Rioblanco, en Tolima.

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