Los impactos geopolíticos de la guerra de Estados Unidos e Irán llegaron hasta el fin del mundo. Después de que se filtraran documentos del Pentágono que sugieren que Estados Unidos podría revisar su postura sobre la soberanía de las islas Malvinas, en represalia por la falta de apoyo del Reino Unido en la guerra de Medio Oriente, la relación diplomática y las implicancias de un cambio en la posición histórica de Washington frente al archipiélago del Atlántico Sur reclamado por la Argentina volvieron a quedar bajo la lupa.
El fin de semana Malvinas se coló en el centro la agenda geopolítica internacional. La filtración de un correo interno del Pentágono, divulgado por la agencia Reuters, reveló que la administración Trump estaba evaluando diversas opciones para sancionar a los aliados de la OTAN que no respaldaron sus operaciones en la guerra contra Irán.
Entre las represalias por la negativa a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo después del inicio del conflicto el 28 de febrero, la administración Trump barajaba revisar el apoyo diplomático a las "posesiones imperiales" europeas, señalando específicamente a las Malvinas, como acción directa contra el gobierno del primer ministro británico, Keir Starmer. También planteó la posibilidad de suspender a España de la OTAN.
Tensión en la relación entre EEUU y Gran Bretaña
El histórico vínculo entre Estados Unidos y el Reino Unido atraviesa su momento de mayor tensión en décadas. La negativa de Starmer a "dejarse arrastrar a una guerra", según sus propias palabras, enfureció a Trump, quien comenzó a mostrarse abiertamente hostil hacia el primer ministro británico.
En este clima de tensión, el rey Carlos III y la reina Camila iniciarán este lunes una visita oficial a EEUU, un viaje donde hay "mucho en juego, riesgos y oportunidades", según dijeron fuentes del Palacio de Buckingham a la BBC. El encuentro, programado con antelación, se enmarca en los festejos por el 250º aniversario de la independencia de los Estados Unidos.
Mientras la relación bilateral con Gran Bretaña enfrenta desafíos sin precedentes, la administración Trump encontró en Argentina un aliado estratégico: Javier Milei. El presidente argentino, alfil de Trump en la región, comparte profundas afinidades ideológicas con el republicano. Esta estrecha relación, materializada en las múltiples visitas de Milei a EEUU y el decisivo respaldo económico otorgado por Washington durante las elecciones de 2025, resulta fundamental para la nueva "Doctrina Monroe" que el gobierno estadounidense planea implementar en Latinoamérica como parte de su estrategia de seguridad.
Así las tensiones por la guerra con Irán llegaron a Malvinas. "Nuestra posición sobre las islas sigue siendo la neutralidad. Sabemos que hay una disputa entre Argentina y el Reino Unido debido a reclamos sobre su soberanía", aclaró un portavoz del Departamento de Estado a AFP, después de que se filtrarán los correos electrónicos. Estados Unidos reconoce "la administración de hecho" por parte de Reino Unido de ese archipiélago en el Atlántico sur, pero sin tomar posición sobre los reclamos de soberanía, agregó. El Pentágono señaló que no tenía comentarios "sobre deliberaciones internas al respecto" de la filtración.
Escudo de las Américas - Milei y Trump - AFP
Malvinas y EEUU a través de los años
La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas se remonta a casi dos siglos. El conflicto alcanzó su punto más crítico entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, cuando Argentina y el Reino Unido se enfrentaron en una guerra que culminó con el triunfo de Londres y un saldo de 649 argentinos y 255 británicos fallecidos.
Desde entonces, el Reino Unido rechaza el reclamo argentino amparándose en el derecho a la autodeterminación, subrayando que los isleños se manifestaron a favor de mantener su estatus británico en un referéndum. Por su parte, la Argentina sostiene su demanda por vías diplomáticas fundamentándose en la herencia territorial de España, la integridad geográfica y la ocupación efectiva inicial.
Hasta la Guerra de Malvinas, EEUU había mantenido una neutralidad formal, al tiempo que reconocía de facto el control británico. Sin embargo, ese equilibrio se rompió definitivamente el 30 de abril de 1982, cuando la administración de Ronald Reagan decidió alinearse con el Reino Unido, un aliado fundamental desde la Segunda Guerra Mundial. Este giro estratégico fue clave para Londres, ya que recibió inteligencia, logística y un respaldo militar que inclinó la balanza a su favor.
Busto de Margaret Thatcher en las Islas Malvinas. AP
Busto de Margaret Thatcher en las Islas Malvinas.
AP
El respaldo de Washington a Londres estuvo históricamente condicionado por factores que trascienden la disputa bilateral con la Argentina. Las Malvinas se integran en un esquema de proyección militar británica en una región que la OTAN considera estratégica; el archipiélago es una pieza clave para el control de rutas marítimas, el acceso a recursos naturales y la consolidación de la presencia occidental tanto en el Atlántico Sur como en la Antártida.
Después del fin de la Guerra Fría, la política exterior estadounidense evolucionó hacia una neutralidad técnica. El Departamento de Estado adoptó entonces una fórmula recurrente: reconocer la administración de facto del Reino Unido sobre el archipiélago, pero admitir formalmente la existencia de la disputa de soberanía. Esta postura se mantuvo como una constante en las administraciones demócratas y republicanas, permitiendo a Washington preservar su alianza con Londres sin clausurar el vínculo diplomático con Buenos Aires.
El cambio de postura y sus posibles implicaciones
El posible cambio en la postura de EEUU produjo un profundo impacto diplomático en Londres y reavivó el debate en la Argentina. Aunque no se trate de una decisión formal, el simple hecho de que Washington contemple cambiar su posición sobre las Malvinas marca un punto de inflexión inédito en décadas de política exterior estadounidense.
Starmer con Trump - AFP.jpg
Si el gobierno estadounidense cambiara su postura hacia una en la que respaldara las reivindicaciones argentinas sobre las islas, eso sería “bastante significativo”, porque “podría llevar a otros países a inclinarse también en esa dirección", dijo Ed Arnold, del Royal United Services Institute (RUSI), el centro de estudios británico sobre defensa y seguridad, a la BBC.
"Potencialmente, se podría dar un escenario en el que Argentina impulse una nueva intervención ante la ONU y Estados Unidos decida apoyarla o, simplemente, no bloquearla activamente", añadió. El archipiélago figura en la lista de Territorios No Autónomos de las Naciones Unidas desde 1946. El Comité Especial de Descolonización examina la "Cuestión de las Islas Malvinas" desde 1964; fue bajo su recomendación que, en 1965, la Asamblea General aprobó la Resolución 2065, documento que reconoció formalmente la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido.
Pese a las especulaciones, la administración Trump no se volvió a referirse al tema y el Departamento de Estado aclaró que su postura oficial se mantiene inalterada. En medio de las tensiones con Europa por el conflicto con Irán, este movimiento podría ser simplemente una estrategia de presión hacia sus aliados de la OTAN. Sin embargo, es la primera vez que el alineamiento automático de Washington con Londres parece estar bajo revisión, abriendo un escenario de incertidumbre sobre el futuro del reclamo argentino por las Islas Malvinas.