Fuentes de Policía brasileña dijeron al portal Metrópoles que el senador no pasó por ningún punto de control migratorio en las últimas horas, pero admitieron que podría haber cruzado de manera irregular. El senador Rogério Marinho, coordinador de la campaña de Bolsonaro, negó al medio que el excandidato hubiera salido del país.
En la casa de Flávio Bolsonaro en Lago Sul, una zona residencial de Brasilia, no había ningún movimiento al mediodía de este martes, según constató El Observador USA desde el lugar. A diferencia de lo ocurrido en la noche del domingo, que la vivienda estuvo durante horas rodeada de medios, simpatizantes con banderas y hasta vecinos curiosos, no se veía a nadie.
La casa de Bolsonaro en Brasilia
Andrés Fidanza
El Ministerio de Seguridad de Argentina, a su vez, aseguró a este medio que "no registra ingreso alguno de Flavio Bolsonaro a la República Argentina".
En relación al avión privado que se encuentra en Puerto Iguazú, que medios locales apuntaron podría ser el que planeaba utilizar Bolsonaro para volar a EEUU, dijo que "se constató que la documentación de la empresa se encuentra en regla y no se presentó ningún plan de vuelo que incluya a la familia Bolsonaro".
El portavoz de Milei, Adrián Ravier, manifestó en conferencia de prensa que "no hay ningún pedido de asilo" por parte del excandidato del PL.
La Policía Federal brasileña indicó que a las 11 horas de este martes se cumplió el plazo de 24 horas que le habían dado a Bolsonaro para que entregue sus pasaportes, que el senador no cumplió, informó CNN Brasil. Por lo tanto, las autoridades decidieron cancelar tanto el pasaporte diplomático como el común con los que cuenta el político.
Mientras, fuentes cercanas a la familia dijeron a Folha de Sao Paulo que Bolsonaro efectivamente salió de Brasil rumbo a Argentina y que, desde allí, pretendía viajar a Estados Unidos. La PF está realizando un rastreo en los pasos fronterizos para verificar si la información es verdadera.
La prohibición de la Justicia de Brasil
Bolsonaro dijo el lunes que la Policía Federal le notificó la decisión del magistrado Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), de que no podía dejar el país. Según contó, esto ocurrió cuando salía de visitar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que cumple arresto domiciliario tras haber sido condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
"Hoy por la mañana fui a visitar a mi padre; como saben, él está con arresto domiciliario. Y cuando estaba saliendo, la Policía Federal de Lula estaba en la puerta de su casa y, en plena calle, fui intimado a entregar mis pasaportes y también tengo prohibido salir del país", sostuvo en un video publicado en Instagram.
Según su relato, la decisión de Moraes se basó en una declaración de su hermano Eduardo Bolsonaro del 23 de octubre, en la que planteaba que Flávio debía abandonar Brasil si perdía las elecciones. "Yo nunca dije eso. ¿Eso es motivo para quitarme el pasaporte? ¿Eso es justicia?”, cuestionó.
El senador sostuvo que la medida se tomó "el domingo a la noche", después de que se conociera el resultado electoral: "Piensen conmigo: si yo hubiera ganado las elecciones, ¿hubiera pasado lo mismo? ¿Con Flávio Bolsonaro electo, esa Policía Federal iba a estar igual, intimándome en medio de la calle?", preguntó.
Además, calificó la decisión como "una señal de que nuestra democracia quebró" y afirmó que se trató de "una cuestión política". De todas formas, aseguró que no tenía intención de abandonar el país y que se defenderá "de esta aberración, que es un intento claro de intimidarme, pero nadie me va a callar", concluyó.
Las investigaciones contra Bolsonaro
La orden de De Moraes se enmarca en una investigación que involucra al senador y al abogado y empresario Willer Tomaz por presuntos delitos de lavado de dinero y evasión de divisas. Moraes también prohibió a Bolsonaro mantener contacto con Tomaz. Ambos reconocen su amistad, pero niegan ser socios y rechazan cualquier irregularidad. La causa tramita bajo secreto de sumario.
Flávio Bolsonaro es además investigado por la Justicia por corrupción y lavado de dinero en otro caso. Las pesquisas en torno al senador del PL, de 45 años, están relacionadas con el financiamiento de la película Dark Horse, una biopic sobre su padre, por parte del dueño del Banco Master, Daniel Vorcaro, que se encuentra preso y acusado de un megafraude financiero.
"No tengo nada que esconder, la película es totalmente legal", dijo el senador el mes pasado tras un acto de campaña en Manaos y defendió el "patrocinio privado" del film.
Jair Bolsonaro en su casa, donde cumple arresto domiciliario
AP
Bolsonaro ya se había visto salpicado hace unos meses por el escándalo. Fue después de que Intercept Brasil publicara en mayo pasado audios y textos suyos a Vorcaro en los que le pedía dinero al banquero para financiar la película biográfica sobre su padre, en la que el actor estadounidense Jim Caviezel interpreta al exmandatario.
Apenas se conocieron estos mensajes, el senador negó haber cometido irregularidades. "No ofrecí ninguna ventaja (ilegal) a cambio. No sostuve encuentros privados. No fui intermediario de negocios con el gobierno. No recibí dinero", dijo. Y aunque primero aseguró que no tenía relación con Vorcaro, luego reconoció haberle pedido dinero para el film y admitió haberse reunido con el banquero mientras estaba con arresto domiciliario por las acusaciones de fraude.
El medio reveló que el dueño del Banco Master le prometió 24 millones de dólares, de los que le entregó la mitad. Esa cifra, según apuntaron varios medios brasileños, supera ampliamente el costo de películas como El agente secreto, que representó a Brasil en la última edición de los premios Oscar, o Aún estoy aquí, que se llevó el premio a mejor película internacional en 2025.
El juez de la corte suprema André Mendonça investiga desde julio a Bolsonaro por "la posible práctica de los delitos de lavado de dinero, evasión de divisas, corrupción y otros" en relación a ese financiamiento. La investigación busca aclarar el origen, el uso y el destino de los fondos, incluyendo si parte del dinero se utilizó para financiar a Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos.
*Con colaboración de Cecilia Becaría