Casi un Perú entero. Ese es el universo de votantes que se abstuvo en la primera vuelta presidencial de Brasil: más de 33 millones de personas. Aunque la cifra, que representa el 21,08% del total de habilitados, es similar a la de otras elecciones, marcó un récord de casi 30 años. Convencer a parte de ese electorado será la apuesta de Luiz Inácio Lula da Silva para lograr la reelección en el balotaje del 25 de octubre, para el que el senador Flávio Bolsonaro parte como favorito.

El candidato del Partido Liberal (PL) dio la sorpresa el domingo pasado, al lograr el 47,03% de los votos y ubicarse por delante de Lula, que obtuvo el 45,16%, pese a que las encuestas anticipaban un resultado inverso. La diferencia entre ambos fue de menos de dos puntos porcentuales, o unos 2,2 millones de votantes.

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En un país donde el voto es obligatorio - al menos para los mayores de 18 años y los menores de 70 -, el nivel de abstención ha ido creciendo con el tiempo. Esta vez, de todos modos, fue el mayor para una primera vuelta desde 1998, cuando se ubicó en el 21,49%.

Un dato importante: pese a no haber ido a votar el 4 de octubre, esos 33,4 millones de electores sí pueden ejercer su derecho en el balotaje.

Las razones detrás de la abstención

Los brasileños acudieron este año a las urnas en medio de un clima de fuerte polarización, lo que explicó que la mayoría de los votos se dividieran entre dos candidatos, Bolsonaro y Lula. Ambos, además, generan un fuerte rechazo en la población, con cifras de alrededor del 50% cada uno.

Ese contexto genera, a su vez, cierto clima de desánimo en la población. "La percepción de que el voto ya no es capaz de generar cambios concretos favorece que el elector se aleje de las urnas. La elevada abstención es una señal de ese distanciamiento entre la política y el elector", señaló Murilo Medeiros, politólogo de la Universidad de Brasilia (UnB), al portal G1, de Globo.

Nara Oliveira, una votante consultada por el medio, sirve como ejemplo de este desánimo. La empleada pública dijo que creía que no valía la pena gastar tiempo y dinero en ir hasta el centro de votación y citó el caso del Banco Master, un megafraude que generó una investigación contra Bolsonaro y salpicó a funcionarios cercanos a Lula, para explicar su falta de confianza en la política. "El que sea que gane solo pensará en sus propios intereses y no vale la pena que pierda ni un segundo de mi vida para votar por nadie", afirmó.

El desinterés fue citado por el 13% de la población consultada por Datafolha en una investigación publicada este viernes sobre las razones de la gente para no ir a votar. La encuesta, encargada por Folha de Sao Paulo y TV Globo, fue realizada entre el martes y el miércoles a más de 2.500 personas de todo el país, que podían mencionar varias razones a la vez.

El sondeo mostró además que un 19% de los electores dijo que no había votado porque estaba de viaje o no estaba en su ciudad de residencia, mientras que el 18% citó como razón algún problema de salud, un 9% afirmó haber estado trabajando y un 7% que no tenía los documentos para votar. El resto mencionó otros motivos, como las filas que había en su local de votación o la distancia que había hasta el lugar.

El mismo día de la elección, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, dijo que quiere trabajar para reducir la abstención de los votantes en la segunda vuelta. "Una abstención del 20% no es lo ideal. La idea es intensificar y perfeccionar todos los mecanismos disponibles para que podamos reducir ese porcentaje en la segunda vuelta", afirmó, citado por la Agencia Brasil.

Las estrategias para el balotaje

La primera encuesta dada a conocer después de la votación del domingo dio este jueves una ventaja a Bolsonaro. Según el sondeo de Datafolha, el candidato de derecha obtendría el 52% de los votos válidos contra el 48% de Lula, con un margen de error de dos puntos porcentuales.

Flávio Bolsonaro en una movilización de campaña para el balotaje en Río de Janeiro

Además, Flávio Bolsonaro sumó un nuevo apoyo hacia el balotaje, después de que el escritor y psiquiatra Augusto Cury, que el domingo quedó tercero con casi el 3% de los votos, le diera su respaldo. "Mi apoyo no es un cheque en blanco", advirtió Cury en un comunicado, en el que aseguró que no participará de un eventual gobierno. El candidato de Avante había dicho antes que no iba a apoyar ni a Bolsonaro ni a Lula para el balotaje.

Cury se suma así a los exgobernadores Ronaldo Caiado y Romeu Zema, también derrotados en la primera vuelta, que justificaron su respaldo en la necesidad de vencer al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula. Entre los tres reunieron el domingo 5,34% de los votos. Renan Santos, el cuarto más votado, rechazó apoyar a cualquiera de los dos.

Por eso, el actual presidente apunta a los que se abstuvieron para recortar la distancia con el hijo de Jair Bolsonaro. "Hay que convencerlos, es nuestra responsabilidad devolverles el interés por ir a votar", dijo el mandatario esta semana tras una reunión con sus aliados en Brasilia.

Lula da Silva saluda a simpatizantes en una caravana de campaña en Ceilândia, Distrito Federal

Uno de los grupos a los que podría apuntar el líder del PT es al de los mayores de 70, que no tienen obligación de ir a votar y explican gran parte del abstencionismo. Diversos investigadores apuntaron que Lula se ve más afectado que su rival por los niveles de abstención, ya que cuenta con mayor intención de voto entre los electores de bajos ingresos y de mayor edad, que suelen ausentarse más de las urnas. En 2022, por ejemplo, el 20,3% de los electores no votó en la primera vuelta, pero el porcentaje fue de 39% entre los de 70 a 74 años.

"Una ligera disminución de la abstención puede cambiar el resultado de la elección", estimó Beto Vasques, analista de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo, en declaraciones a la agencia AFP.

Para Luciana Veiga, de la Fundación Getulio Vargas, "lo más grave, para Lula, es que existe la sensación de que ya no tiene realmente de dónde sacar más votos". De todas formas, consideró que los abstencionistas no son "una mina de oro". Ve más posibilidades de convencer a quienes votaron en blanco o nulo, cerca del 5% del electorado.

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