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María Corina Machado anunció que regresará en pocas semanas a Venezuela, un movimiento que desafiará al gobierno interino de Delcy Rodríguez y lo obligará a decidir: permitirle actuar en política o reducir su margen de acción, empujándola a la clandestinidad o arrestándola. La respuesta será decisiva en un escenario donde más allá de algunos gestos por parte del régimen, el país luce distante de una transición a la democracia.

En un mensaje difundido en sus redes sociales, Machado explicó que su regreso tiene como objetivo impulsar la transición mediante una elección presidencial. Para ello delineó tres prioridades: reforzar la unión de los venezolanos, “terminar de consolidar nuestro gran acuerdo nacional con organizaciones y líderes políticos y sociales” para establecer consensos que garanticen la gobernabilidad, y finalmente “prepararnos para una nueva y gigantesca victoria electoral”.

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Tras el ataque militar de Estados Unidos que derrocó y capturó a Nicolás Maduro, su vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada. En paralelo, Washington, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, presentó un plan de tres fases para Venezuela: estabilización, recuperación y transición democrática. Sin embargo, este último tramo permanece indefinido.

Hasta ahora, el interés de Estados Unidos se ha centrado en asegurar el control del petróleo. En esa línea, el gobierno interino de Delcy Rodríguez aprobó una nueva ley que abrió el sector a la empresa privada, redirigió los envíos de crudo hacia refinerías estadounidenses y aceptó un esquema de tutelaje bajo el cual la administración Trump supervisa el ingreso y el gasto de los petrodólares.

En su mensaje, Machado advirtió que “quieren ganar tiempo para que nada cambie”, aunque sostuvo que el país ya entró en una etapa que exige desmontar la represión y avanzar hacia la transición. Inhabilitada en 2024, Machado respaldó a Edmundo González, quien, según las actas en poder de la oposición, venció a Maduro, que fue acusado de cometer fraude electoral. Tras la represión, la líder opositora pasó a la clandestinidad, salió del país para recibir el Nobel de la Paz en noviembre de 2025 y alineó su discurso con la estrategia de Donald Trump.

Delcy Rodriguez. AP

Ese historial se convirtió en argumento de Delcy Rodríguez para sostener su exclusión. El 12 de febrero, la presidenta encargada advirtió sobre su eventual retorno: “Tendrá que responder ante Venezuela. ¿Por qué pidió una intervención militar? ¿Por qué pidió sanciones y por qué celebró las acciones de enero?”. La reciente Ley de Amnistía refuerza esa posición al excluir a quienes promovieron acciones de fuerza con apoyo extranjero.

La prueba definitiva

Junto a las concesiones en materia petrolera, el gobierno de Delcy Rodríguez ha excarcelado opositores mediante indultos y bajo la Ley de Amnistía. También ha permitido algunas movilizaciones, no masivas, de estudiantes y familiares de presos políticos, mientras en ciertos medios asoman brotes de libertad de expresión. Se anunció además la elección de un nuevo fiscal de la nación.

Para el politólogo Luis Remiro, el regreso de Machado sería “una verdadera prueba de resistencia de las instituciones represivas” del gobierno de Delcy Rodríguez, al tensionar sus límites y mostrar hasta dónde conserva capacidad de represión. Agrega que el impacto del retorno en la movilización popular es incierto: podría reactivarla como en la campaña previa a las presidenciales de 2024 o tener un efecto limitado. En el mejor escenario, explica Remiro, su regreso catalizaría apoyo en las calles; en el peor, repetiría el desgaste que sufrió Juan Guaidó.

Machado sale de la Casa Blanca - 15-1-26 - AFP

La historiadora Alejandra Martínez considera que el regreso de María Corina Machado sería “la prueba de fuego definitiva" para saber si realmente se está atravesando una transición a la democracia o si ésta se perfila en el futuro.

Destaca un matiz que considera importante: cuando Delcy Rodríguez afirmó que Machado tendría que “responderle al país” por haber pedido una invasión, no habló de responder ante la justicia chavista. Recuerda además la renuncia del fiscal y su próximo relevo como un detalle a tener en cuenta. Aunque admite que estos gestos podrían interpretarse como señales de apertura, advierte que la apuesta sigue siendo incierta y que Machado “va a correr un riesgo grandísimo entrando al país".

Washington en el tablero

Más allá del pulso interno que supondría el regreso de Machado, el escenario también se mide en clave internacional: la reacción de Estados Unidos será muy relevante por el poder que ha adquirido en la conducción del proceso venezolano. ¿Le conviene ahora un escenario de calentamiento de la calle y confrontación entre la oposición que lidera Machado y el gobierno interino?

Remiro advierte que no está claro hasta qué punto Washington acompañaría el desafío de Machado al gobierno interino para acelerar la democratización si esto “termina saboteando o interrumpiendo la agenda económica” que tiene entre sus prioridades captar inversión extranjera y recuperar la producción petrolera.

Venezuela - EEUU - AP

“Una decisión tan determinante para el futuro inmediato del país no creo que se esté haciendo de forma inconsulta con los Estados Unidos”, considera por su parte Alejandra Martínez. La especialista recuerda que tanto el gobierno venezolano como la oposición actúan subordinados a las directrices de Washington y considera probable que el regreso de Machado se esté definiendo, si no con respaldo total, al menos con la venia de una parte de la administración estadounidense.

Un elemento sobre la mesa es si Estados Unidos busca impulsar nuevos actores dentro de la oposición venezolana, como el excandidato presidencial Enrique Márquez, invitado al discurso de Trump sobre el estado de la Unión. Se trata de una figura de centro, con menos animadversión por parte de la administración de Delcy Rodríguez.

Remiro apunta que “se abrió la puerta de que quizás la administración Trump ve con mejores ojos a una figura más moderada” como Márquez, quien además de haber sido perseguido y encarcelado por Maduro, cuenta con apoyos en sectores de la oposición y la izquierda.

Enrique Márquez en el Capitolio -24-2-26 - AFP

Enrique Márquez en Washington durante el discurso de Trump sobre el estado de la Unión

Añade que no se descarta que su perfil resulte más aceptado dentro de las Fuerzas Armadas, en un contexto de conversaciones activas con el alto mando militar y rumores sobre un eventual relevo de Vladimir Padrino López como ministro de Defensa.

La demanda de cambio

En el terreno de las expectativas, el regreso de María Corina Machado marcha en línea con el deseo de los venezolanos de acelerar la transición política. La encuesta de Gold Glove Consulting, realizada entre el 24 y el 30 de enero, muestra que el 68% de los venezolanos quiere elecciones presidenciales este mismo año.

Además, el estudio señala que en caso de haber unas elecciones en el corto plazo, Machado obtendría una victoria holgada con 67% de respaldo, frente al 25% que alcanzaría Delcy Rodríguez como candidata del chavismo.

Un segundo sondeo de AtlasIntel, elaborado para Bloomberg News entre el 19 y el 25 de febrero, confirma la ventaja en términos de imagen: el 56% de los venezolanos tiene una percepción positiva de Machado, mientras que solo el 29% la tiene de Delcy Rodríguez.

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