Juan Guaidó: "Maduro era un zombi político, su caída era cuestión de tiempo"
Desde el exilio en Miami, el ex presidente interino de Venezuela analiza la detención de Maduro, apunta contra la cúpula militar y advierte que el desafío ahora es desmontar el aparato autoritario y avanzar hacia una transición con justicia. En diálogo con El Observador USA, Guaidó responde críticas y dice que Trump cumplió la promesa que le hizo en 2020.
En 2019, más de 50 países reconocieron a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, entre ellos Estados Unidos, España y Argentina. El intento por forzar la caída del régimen de Nicolás Maduro fracasó. Siete años después, desde el exilio en Miami, Guaidó reflexiona sobre posibles errores, el exilio, la detención de Maduro y el futuro político del país.
"Hay que reconocer la determinación y la audacia del presidente (Donald) Trump y del Estado estadounidense para ejecutar esa operación", señala sobre el ataque que derivó en la captura del ex líder chavista, que enfrenta un juicio en Nueva York por narcotráfico. En una charla exclusiva para Playbook, el ciclo de entrevistas de El Observador USA, dice que esto significó un "respiro", pero advierte: "El problema no se resuelve sacando a un individuo, sino desmontando un sistema".
Entrevista Andrés Fidanza a Juan Guaidó 1
El ex diputado opina además sobre los desafíos que representó asumir la presidencia de la Asamblea Nacional a los 35 años y cuenta que en conversaciones con Trump en 2020 se había barajado la opción militar para sacar a Maduro.
¿Cuál fue la decisión más difícil que tomaste en tu carrera política?
Fueron muchas, pero sin duda asumir la presidencia interina fue un reto enorme. En ese momento sabíamos que podíamos terminar presos al día siguiente. Vivíamos bajo persecución directa de la dictadura. Ver a tus amigos encarcelados, perseguidos, y a tu familia castigada por una decisión que tomaste vos es durísimo. Yo decidí ser político, decidí postularme, ser diputado y reelegirme. Mi familia no eligió eso. Y aun así fue perseguida. Eso marca. Pero la decisión más difícil fue irme de mi país. Entender que ese ciclo había terminado y que había que abrir otro, sin cambiar el objetivo ni el propósito. Irte del país que amás, donde naciste y creciste, es algo que no se supera. Ver a mis hijas salir de Venezuela de esa manera fue, sin dudas, lo más duro que me tocó vivir.
¿Esas decisiones fueron correctas? ¿Hay arrepentimientos?
Uno suele arrepentirse más de lo que no hizo que de lo que hizo. Claro que hubo errores materiales, como en cualquier actividad humana. Messi erró penales. No era parte del plan, pero pasa. En política hay imponderables: nadie anticipó una pandemia, el cambio de administración en Estados Unidos, los vaivenes geopolíticos. La vida no es una carrera de 100 metros, es una maratón. Y eso aplica también a la política.
Hay un dato demoledor: el primer funcionario con el que se reúne Delcy Rodríguez tras la caída de Maduro es el director de la CIA. Años de retórica antiimperialista destruidos en una imagen. Hay un dato demoledor: el primer funcionario con el que se reúne Delcy Rodríguez tras la caída de Maduro es el director de la CIA. Años de retórica antiimperialista destruidos en una imagen.
La captura de Maduro
La caída de Maduro sorprendió a muchos. ¿Vos tenías información de que se venía ese operativo?
Yo decía que Maduro era un zombi político. Estaba en la lista de Gaddafi, Saddam, Soleimaní, Noriega. Ninguno de ellos se salvó. Era cuestión de tiempo. Maduro tenía una recompensa incluso mayor que la de Bin Laden. Más del doble. La opción de llevarlo ante la justicia era real. Lo que sorprendió fue la rapidez: tres horas. Noriega tardó dos semanas en salir de la Nunciatura en Panamá. Esto fue impresionante. Hay que reconocer la determinación y la audacia del presidente Trump y del Estado estadounidense para ejecutar esa operación.
Maduro en NY - 5-1-26 - EFE
¿Hubo traición interna? ¿ A Maduro Lo entregaron?
No se lo entregaron con un moño, pero sin duda hubo información interna. La principal base militar del país, con sistemas de seguridad rusos y cubanos, fue vulnerada en tres horas. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, no hizo ni un gesto de resistencia. Debería renunciar por vergüenza. Si sigue siendo ministro, cualquiera que venga después debería estar preocupado. Y hay un dato demoledor: el primer funcionario con el que se reúne Delcy Rodríguez tras la caída de Maduro es el director de la CIA. Años de retórica antiimperialista destruidos en una imagen.
¿Qué sentiste cuando viste a Maduro detenido en Nueva York?
Entendí de verdad lo que significa que la justicia sea reparadora. No puede haber paz sin justicia. Fueron años de sufrimiento para millones: más de ocho millones de venezolanos en el exilio, sin papeles, sin identidad. A mis hijas les negaron el pasaporte solo por ser mis hijas. Cuando ves esa imagen, pensás en las víctimas, respirás y decís: valió la pena. No por mí, sino por tantos.
Entrevista Andrés Fidanza a Juan Guaidó 2
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¿Fue algo visceral, como gritar un gol, o más racional?
Fue un respiro. Y también una alerta: una dictadura no es una persona. Ya lo vivimos tras la muerte de Chávez y fuimos a peor. Esto es un llamado a toda la dirigencia política: el problema no se resuelve sacando a un individuo, sino desmontando un sistema.
Ahora se abre un proceso judicial y ya no político ni militar. ¿Qué desenlace esperás?
Justicia. Con debido proceso, derecho a defensa, juicio público. Lo irónico es que Maduro va a tener la justicia que miles de venezolanos nunca tuvieron. Está acusado no solo de narcotráfico, sino de crímenes de lesa humanidad. El daño que causaron es incuantificable. Pero este proceso marca una línea: no venganza, justicia. Sin eso no se reconstruye un país.
No se puede gobernar desde el odio, como hicieron Chávez y Maduro. No se puede gobernar desde el odio, como hicieron Chávez y Maduro.
Los escenarios posibles para Venezuela
Muchos venezolanos sienten frustración: Maduro cayó, pero quedan los Rodríguez, Diosdado Cabello…
No hay ingenuidad. Es una dictadura interina. Nadie los eligió. Siguen la lógica de policía bueno y policía malo. Es una puesta en escena. La transición no es automática. Hay presos políticos, censura, persecución. Esto requiere desmontar el aparato represivo y construir instituciones. Transición, estabilización y recuperación pueden darse en paralelo.
Delcy Rodríguez junto a Diosdado, Vladimir Padrino y Jorge Rodríguez - 5-1-26 - AFP
Delcy Rodríguez junto a su hermano Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y parte de la cúpula chavista
AFP
¿La transición implica nuevas elecciones?
El presidente electo de Venezuela es Edmundo González Urrutia. Lo que falta es relegitimar todos los poderes: Asamblea, Justicia, Fiscalía, sistema electoral. Esto es justicia transicional. Reconciliación sin olvido. No se puede gobernar desde el odio, como hicieron Chávez y Maduro.
El rol de EEUU y Trump
Estados Unidos y Trump, con su personalidad y temperamento, juegan un rol central. ¿No hay riesgo de que se perciba como humillante para los venezolanos?
Humillante fue la tortura, la electricidad en el cuerpo, el uso de presos como fichas de canje. Esto es pragmatismo para recuperar la democracia. Trump cumplió lo que prometió. (El secretario de Estado) Marco Rubio conoce la región y tiene empatía. Las formas pueden gustar o no, pero los resultados están a la vista. Las palmaditas europeas no cambiaron nada.
¿Tenés diálogo con la administración Trump?
Sí, a distintos niveles. Departamento de Estado, Congreso, Casa Blanca. Hoy mi rol es de advocacy: promover la causa de la democracia, en Venezuela y en otros países. Esto no es solo Venezuela. Es un manual autoritario que se repite en Nicaragua, Cuba, otros lugares. Y hay que enfrentarlo colectivamente.
Guaidó con Trump en la Casa Blanca en 2020 - AP
Guaidó con Trump en la Casa Blanca en 2020
AP
El 4 de febrero de 2020 te reuniste en la Casa Blanca con el entonces presidente Trump. ¿Qué se habló en esa reunión? ¿Se discutió la posibilidad de una intervención militar que llegaría 6 años después?
Se discutió de todo. Estaba presente el entonces secretario de Defensa, Mark Esper, quien luego escribió un libro en el que relata abiertamente cómo evitaba cualquier escalada del uso de la fuerza. No lo digo yo: lo dice él mismo en su libro. En ese contexto, el presidente Trump plantea algo muy claro. Dice, palabras más, palabras menos: "¿Por qué soy el único en esta sala que habla de esta opción?". Algunos la llaman fuerza, otros la llaman militar, pero él hablaba de rule of law, del Estado de derecho.
Entrevista Andrés Fidanza a Juan Guaidó 3
¿Eso lo dice Trump?
Sí, palabras más, palabras menos. Y yo le respondo que es una opción absolutamente válida y que, llegado el caso, nosotros la respetaríamos. Luego interviene Esper y empieza a poner muchos reparos. En un momento, Trump incluso sugiere: “¿Por qué no entrenamos a 5.000 personas en la frontera?”. La conversación continúa después en el Cabinet Room, con otros funcionarios de la administración, y allí Esper vuelve a poner aún más trabas.
Entonces, ¿el ataque militar era realmente una opción en ese momento?
Sí, lo era. Como muchas otras opciones. Y ojo con esto: inmediatamente después de ese episodio, con información de inteligencia aportada en ese momento, se denuncia penalmente a Nicolás Maduro en Nueva York. Eso lo hace el fiscal general William Barr. Luego viene la recompensa, después la detención de Alex Saab y una operación antinarcóticos en el Caribe, mucho más pequeña y modesta, evidentemente, que lo que sería hoy un despliegue como el del USS Gerald Ford.
Hoy el liderazgo lo tiene María Corina Machado, con la legitimidad de la primaria, y Edmundo González Urrutia como presidente electo. Hoy el liderazgo lo tiene María Corina Machado, con la legitimidad de la primaria, y Edmundo González Urrutia como presidente electo.
Los desafíos y el futuro político de Guaidó
En la vida, las situaciones llegan en determinados momentos. A vos te llegó todo esto a los 35 años. ¿No eras demasiado joven para enfrentar ese escenario?
Ortega y Gasset dice: "Yo soy yo y mis circunstancias". Me encanta esa cita porque es verdad. Son tus habilidades, tu talento y el momento. A los venezolanos nos encanta el béisbol. Es como dar un jonrón en el primer inning del primer juego de la temporada y terminar en el séptimo juego de la final para coronarte campeón. Es el mismo jonrón. Yo tenía 35 años cuando asumí la presidencia de la Asamblea Nacional en un país bajo dictadura. Mi familia fue perseguida, mis amigos perseguidos, mi familia vilipendiada. Mis hijas no tienen identidad porque se las negó una dictadura. Tenía 35 años. Y a quienes nos están escuchando, los invito a reflexionar: ¿qué estaban haciendo, o qué hubieran querido estar haciendo, a sus 35?
¿Cómo es tu vida en el exilio en Miami?
El exilio es una paradoja. Estoy vivo y libre, lo cual ya es un privilegio cuando enfrentás una dictadura. Valoro cosas básicas: abrir una canilla y que salga agua, ir a un supermercado lleno. Pero quiero estar en Caracas. Voy a volver cuando sea seguro.
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EFE
¿Te sentís retirado de la política?
No. La causa sigue viva. No es una ambición personal. Nunca soñé con esto. Mi sueño era ser alcalde de La Guaira. Todo lo que pasó fue producto del esfuerzo de miles, no de una persona. Hoy el liderazgo lo tiene María Corina Machado, con la legitimidad de la primaria, y Edmundo González Urrutia como presidente electo.
En las redes sociales suelen ser duros con vos. ¿Cómo convivís con esas críticas?
Las críticas y los halagos son al cargo, no a la persona. Hay críticas legítimas y hay odio, operaciones de desinformación. Sobre el manejo de fondos, todo está documentado y auditado. Los recursos fueron controlados por el Tesoro de Estados Unidos. Yo vivo en este país: si hubiese algo irregular, no estaría acá. Elon Musk, el tipo más rico del mundo, dirigió algo que se llamaba Doge, donde hubo una auditoría intensísima en todas las instancias de gobierno. ¿Adivina cuántas menciones hay al tema Venezuela? ¡Cero!
¿Algunas críticas son producto de que hubo una ilusión respecto al final del ciclo chavista?
Frustración, por no haber sacado a Maduro en su momento. Porque eso hay que entenderlo. La promesa era sacar a Maduro en ese momento. Se creó una ilusión, eso sí yo lo entiendo perfectamente y estoy dispuesto a debatirlo en todo espacio de manera respetuosa.
Aquí la entrevista completa
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