Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro el mercado de capitales venezolano se desplomó. Las acciones de empresas estatizadas desaparecieron, decenas de casas de bolsa fueron intervenidas bajo acusaciones de violar el control de cambio y las sanciones de Estados Unidos lo aislaron del sistema financiero internacional mientras la economía se contrajo violentamente.
Hoy, el optimismo regresa. José Grasso, presidente de la Bolsa de Valores de Caracas, afirma que la recuperación comenzó y asegura: “vamos a crecer, no tengo dudas”.
Después del ataque militar de Estados Unidos que derrocó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el índice bursátil acumula un salto de 180% y el monto negociado —que incluye acciones, bonos e instrumentos como el factoring— aumentó 30% en dólares respecto al primer trimestre de 2025.
“Esto quiere decir que este año vamos a superar los mil millones de dólares. En 2024 se negociaron apenas 120 millones y en 2025, en parte gracias a una subasta del espectro radioeléctrico realizada en la Bolsa, 680 millones de dólares”, afirma José Grasso.
Si bien hay un renacer, el mercado sigue siendo muy pequeño: el valor de las 40 empresas listadas apenas alcanza 22.000 millones de dólares, frente a más de 130.000 millones en Colombia. El reto, advierte Grasso, es sostener una recuperación progresiva y duradera.
“Es obligatorio seguir creciendo en todos los segmentos hasta alcanzar un lugar de importancia, y estamos en esa dirección”, explica. El cambio de entorno, añade, es categórico: “Inversionistas de Estados Unidos, América Latina y diversos países de Europa vienen a la Bolsa a evaluar oportunidades. Además, hay noticias firmes de empresas venezolanas y extranjeras que en los próximos meses van a inscribirse en nuestra pizarra de cotizaciones”.
José Grasso y Adriana Cisneros Bolsa de Caracas
José Grasso y Adriana Cisneros directora ejecutiva del Grupo Cisneros
Como señal del nuevo clima, hace dos semanas el Grupo Cisneros —una firma de inversión dirigida por una de las familias empresariales más conocidas de Venezuela— anunció que ya ha asegurado dos tercios de los 1.000 millones de dólares que busca para un fondo destinado a invertir en sectores como el inmobiliario y el turismo de lujo en Venezuela. El anuncio se realizó desde la Bolsa de Caracas.
Reinserción financiera
La administración de Donald Trump anunció un plan de tres fases para Venezuela. Estabilización, recuperación y transición a la democracia que hasta ahora se ha enfocado en la flexibilización de sanciones, en cambios legales para abrir el sector petrolero y minero a las empresas privadas y en el reinicio de las relaciones con los organismos multilaterales.
Grasso explica que entre los factores positivos de este nuevo entorno destaca la mayor rapidez con que se mueve la economía y la fluidez del mercado cambiario. Los dólares del petróleo, que antes pasaban por complejas rutas de cumplimiento —“todo ese proceso operativo y logístico estaba trancado”— hoy circulan con menos obstáculos. La flexibilización de las sanciones al Banco Central restableció la conexión con el sistema global. “Ha sido una noticia excelente”, subraya.
A ello se suman leyes aprobadas con rapidez, como la de minas, la de simplificación de trámites y la de hidrocarburos. El Fondo Monetario Internacional reconoció al gobierno venezolano y, por mayoría, aprobó su retorno. El Banco Mundial tomó una decisión similar. “Es el primer paso”, advierte Grasso, consciente de que ahora vendrán las formalidades: entrega de estadísticas, pruebas de cumplimiento y, luego, el acceso a los derechos especiales de giro que corresponden al país.
Si ese proceso avanza, detrás vendrán el BID, la CAF y otros organismos multilaterales. “Está empezando a ocurrir un regreso al sistema financiero internacional que es muy importante”, resume y agrega que “eso lo sentimos en nuestro mundo, en el mercado de capitales”.
El presente es un mercado bursátil pequeño. ¿Cómo concretar con hechos la atención de las empresas e inversionistas que han vuelto a colocar a Venezuela en el radar?
Mi lectura de las reuniones que hemos tenido con inversionistas es que hay una apuesta a que el mercado de capitales va a crecer y tendrá un movimiento importante. El proceso natural es que algunos van a empezar a venir pronto con emisiones de acciones o de renta fija en montos modestos, y en paralelo el mercado seguirá reactivándose.
¿Cuál es la estrategia para atraer nuevas empresas al mercado de valores venezolano?
Tenemos un plan agresivo de trabajo: vamos a visitar a todas las empresas nuevas, públicas y privadas, nacionales o extranjeras, grandes, medianas y pequeñas, para mostrarles las oportunidades del mercado de valores. Queremos que también lleguen compañías que nunca estuvieron acá, del sector minero, de servicios, del área petrolera, de hidrocarburos y de energía. Vamos a impulsar mucho más el mercado de renta variable, con emisiones de acciones, y el mercado de renta fija, con papeles comerciales y bonos, hoy más orientado a plazos cortos.
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El gobierno acaba de nombrar una comisión para evaluar la lista de empresas públicas y decidir cuáles son estratégicas y cuáles pueden abrirse al capital privado. ¿La Bolsa quiere jugar un rol en este proceso?
Hemos planteado en todos los niveles que estamos a la orden. El mercado de valores venezolano, la Bolsa de Caracas y las casas de bolsa están listas: contamos con la tecnología, el equipo de trabajo y la capacidad para canalizar esa necesidad de inversión. El segmento de ventas de activos y de empresas, con oportunidades de subastas públicas, también va a crecer. Tengo la esperanza de que los resultados obtenidos en el manejo de las subastas de telecomunicaciones el año pasado sean un llamado para que se hagan más operaciones aquí.
Entre las decisiones del gobierno de Hugo Chávez que golpearon con fuerza al mercado de capitales destaca la del 18 de mayo de 2010, cuando el entonces ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, anunció en rueda de prensa la suspensión de cualquier transacción con títulos del Estado venezolano en las casas de bolsa, acusadas de “especuladoras”. Esa fue la manera de perseguir al mercado paralelo de dólares alimentado con bonos en divisas.
¿Han planteado la posibilidad de que la deuda pública vuelva a transarse a través de las casas de bolsa?
Por supuesto, lo hemos planteado en diversos escenarios. Este es el lugar para que la deuda pública se negocie de forma transparente y segura: contamos con la experticia de un mercado con casi 80 años de trayectoria y con 35 casas de bolsa activas. Hoy existen más controles y verificaciones, lo que debería dar a las autoridades plena tranquilidad de que las operaciones serían confiables. Además, hay casos concretos: venezolanos que poseen bonos de deuda externa o de Pdvsa, con montos modestos y sin cuentas fuera del país, que necesitan un espacio para negociar. Sería ideal que esas transacciones pudieran realizarse en la Bolsa de Caracas.