La inflación en Venezuela se aceleró a 19,9% en julio, lo que llevó el acumulado del año a 175%. Aunque las cifras alejan el objetivo de estabilizar al país, analistas subrayan que el salto respondió a un ajuste severo y necesario en la cotización del dólar. La incógnita es si de ahora en adelante el gobierno interino de Delcy Rodríguez asumirá la disciplina que le permitiría moderar el alza de los precios o si continuará en la senda del desequilibrio.
La mayoría de los precios están fijados en dólares, de modo que un dólar más caro eleva de inmediato la cantidad de bolívares a pagar por cada producto. José Guerra, economista y exgerente del Banco Central, señala que “en julio el Banco Central aumentó el precio del dólar en 18%, es decir, hay una relación entre inflación y devaluación, no busquen otra causa”.
Sede del Banco Central en Caracas
EFE
El ajuste fue impostergable para corregir el fracaso del Banco Central, que intentó sostener un tipo de cambio irreal, por debajo de lo que dictaba el mercado.
La demanda por los dólares baratos del Banco Central se disparó, pero la oferta resultó insuficiente. Las empresas comenzaron a acudir con mayor frecuencia al mercado alternativo, no oficial, que opera con criptomonedas. Así se abrió una brecha enorme entre el dólar alternativo y el oficial.
La brecha no solo alimentó el negocio de obtener dólares oficiales para revenderlos en el mercado alternativo, también impulsó los precios: buena parte de los comercios y empresas fijan sus costos de reposición según la tasa del mercado alternativo, donde tienen la certeza de acceder a las divisas.
Mural sobre la crisis cambiaria en Caracas
AFP
En julio, el Banco Central aceptó la derrota y ajustó la tasa del dólar oficial, al tiempo que aumentó de manera relevante la oferta de divisas, con lo que redujo la brecha a 12%, un nivel que no supone un desajuste mayor. La pregunta que se hacen empresarios, comerciantes y analistas es si de ahora en adelante las autoridades marcharán hacia una mayor estabilidad o cederán a las fuerzas que pueden conducir a otra devaluación profunda y a mayor inflación.
La emisión
Un aspecto clave es que el gobierno tiene un déficit estructural en sus cuentas, el ingreso es menor a lo que gasta y por tanto recurre a la emisión de dinero y más bolívares persiguiendo una cantidad limitada de dólares, bienes y servicios, que es la receta ideal para una constante aceleración en el alza de los precios.
Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, advierte que “la monetización es adictiva”. La incógnita es si, tras el impacto de los terremotos del 24 de junio, el gobierno caerá en la tentación de seguir emitiendo dinero, o incluso hacerlo en mayores cantidades, para afrontar la reconstrucción.
Ecoanalítica trazó dos escenarios. Si el gobierno evita la adicción a la emisión de dinero, la inflación, que ya dio un salto brutal en el primer semestre, cerraría el año en 250%. En cambio, si recurre a una emisión importante, el acumulado treparía a 360%.
En el rompecabezas también pesa el petróleo: el precio se ha elevado y la producción de Venezuela creció 19% en los primeros siete meses del año, lo que debería traducirse en más dólares disponibles. De hecho, en lo que va de 2026, el Banco Central ha vendido 9.000 millones de dólares en el mercado de divisas, el doble que en el mismo lapso de 2025.
Luis Vicente León, director de Datanalisis, considera que el gobierno “va a hacer el intento de mantener lo más estable posible el tema fiscal”, pero advierte que la credibilidad será una variable esencial.
“Estás exportando más petróleo y el precio del barril ha aumentado, entonces tienes mayor margen de maniobra. Pero si no te creen que lo puedes sostener, te seguirán atacando con una creciente demanda de dólares. Hay que ver cómo evoluciona esto en el futuro”, explica.
León agrega que también es necesario tener en el radar que el próximo año no habrá un aumento relevante en el ingreso de dólares que en su gran mayoría provienen de las exportaciones petroleras.
Aunque se espera que la producción de petróleo, que cerró julio en 1,1 millones de barriles diarios, siga creciendo de manera paulatina, los nuevos contratos con empresas extranjeras reducen la porción que recibe el gobierno vía impuestos y regalías.
“Entonces necesitas exportar mucho más petróleo para recibir lo mismo”, resume León.
La inercia
La expectativa es que Venezuela siga registrando un incremento de precios muy superior al del resto de América Latina. El economista Daniel Cadenas destaca que los estudios sobre la inflación en el país han demostrado que la inercia es un factor relevante: la inflación actual obedece en gran medida a la inflación pasada.
“En una economía con alta inflación todos buscan proteger su poder de compra y se indexan los contratos comerciales a la inflación esperada y la inflación pasada es el mejor estimado de la inflación futura. Entonces se va creando como un efecto de inercia”, destaca Cadenas.
Al analizar la tendencia, indica que una desaceleración de la inflación en los próximos meses necesitaría una mejora sustancial en la oferta de divisas, que la demanda especulativa de dólares se modere y que los “agentes económicos comiencen a tener mayor confianza en la política económica del gobierno”.
“De estas tres condiciones lo que podría suceder es que haya una mayor oferta de divisas”, subraya el especialista.
El entorno
La aceleración de la inflación impacta con fuerza en un país donde el ingreso de la mayoría de los trabajadores es insuficiente para cubrir las necesidades básicas. El ingreso mínimo, que incluye salario y bonos, se ubica en 240 dólares, mientras que una familia de cinco personas necesita 727 dólares al mes solo para alimentación.
En este entorno la aprobación de la gestión de Delcy Rodríguez, quien permanece como presidenta interina desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y los trasladó a Nueva York para juzgarlo por narcotráfico, ha seguido deteriorándose.
De acuerdo con el último sondeo de Atlas Intel, el 58% de la población califica como muy mala la gestión del gobierno de Rodríguez, 30% como regular y 11,9% excelente.
Tras el impacto de los terremotos del 24 de junio, el gobierno enfrenta mayor presión por mostrar resultados en el corto plazo. Está por verse si la mandataria interina logrará evadir la tentación de abrir un nuevo ciclo de emisión de dinero para aumentar el gasto público a costa de una aceleración aún mayor de la inflación.