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El pasado 30 de abril el ambiente era festivo en el Palacio de Miraflores en Caracas. Jarrod Agen, director del Consejo creado por Donald Trump para asegurar la supremacía energética de Estados Unidos, se reunió con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras dos empresas estadounidenses firmaban contratos petroleros.

“Quiero celebrarlo y rescatar que, definitivamente, este es el camino de las relaciones bilaterales”, dijo Rodríguez. “Transmítanle al presidente Trump, que es un hombre de acción, que hemos empeñado nuestra palabra en construir bases sólidas para relaciones de largo plazo”, añadió. Agen, por su parte, resaltó que “hoy es un día maravilloso para ambos países” y agregó: “Nos estamos moviendo a la velocidad de Trump para que las inversiones ocurran en petróleo, en gas, en minería”.

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Jarrod Agen en Caracas

Desde el ataque relámpago que a comienzos de año capturó y derrocó a Nicolás Maduro, Rodríguez ha estado al mando del país y ha saciado el interés de Washington por controlar el petróleo venezolano y los yacimientos de minerales críticos. Una reforma legal abrió la puerta a la inversión privada en esos sectores; los barriles que antes iban a Cuba o China fueron redirigidos a Estados Unidos e India, y los petrodólares se depositan en una cuenta bajo supervisión del Departamento del Tesoro. Previo a la visita de Agen, Cris Wright, secretario de Energía, y Doug Burgum, secretario del Interior, aterrizaron en Caracas.

En retribución, la administración Trump flexibilizó sanciones, alentó el regreso de multinacionales y aerolíneas, permitió la reinserción en el sistema financiero global y abrió la puerta para que Venezuela retome vínculos con el FMI y otros multilaterales. Por ahora, la relación con Trump —quien ha dicho que Rodríguez “está haciendo un excelente trabajo”— le da a la presidenta encargada margen para consolidarse en el poder y mantener en suspenso las reformas políticas y el llamado a elecciones.

El politólogo Benigno Alarcón resume en un análisis que “el arreglo venezolano se mueve por dos relojes desincronizados: la normalización económica avanza rápido; la transición política sigue sin mecanismo verificable”. Rodríguez asumió el poder como vicepresidenta de Maduro, quien fue reelecto en julio de 2024 en unos comicios empañados por denuncias de fraude. El 1 de mayo, ante la pregunta de cuándo habría nuevas elecciones, Rodríguez se limitó a responder: “No sé, algún día”.

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Delcy Rodríguez con el secretario de Energía Cris Wright en Caracas

Juan Manuel Trak, doctor en procesos políticos contemporáneos, advierte en su análisis Signa Política que “la política exterior de la administración Trump hacia Venezuela no se ordena en torno a la promoción de la democracia, sino a transacciones económicas rentables en el corto plazo”.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha insistido en que la estrategia con Venezuela tiene tres fases: estabilización, recuperación y transición. Pero fuentes de la oposición venezolana temen que las concesiones a Delcy Rodríguez sin retribución alguna en el campo político la fortalezcan y alejen el retorno de la democracia.

James Story, exembajador de Estados Unidos en Venezuela, dijo a El Observador USA que la apuesta de Rodríguez es que en las elecciones de mitad de mandato Trump pierda el control del Congreso, algo que jugaría a su favor. “Eso es justamente lo que esperan Delcy Rodríguez y su gente: ganar tiempo mientras confían en que los demócratas le quiten el Congreso a Trump para atarle las manos. Ese, al menos, es su guion en el mientras tanto”, señaló Story.

James Jimmy Story, ex Embajador de los Estados Unidos en Venezuela

James Jimmy Story, ex Embajador de los Estados Unidos en Venezuela.

La señal de Rubio

Existe consenso en que, para caminar hacia unas elecciones en las que los venezolanos puedan elegir libremente, es fundamental nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral, garantizar la libertad de los medios de comunicación, otorgar libertad plena a los presos políticos, legalizar los partidos y, en general, desmontar el sistema autoritario. Algo que, por ahora, luce distante.

Marco Rubio comenzó a plantear la necesidad de avanzar en ese camino, pero sin mayor urgencia. El secretario de Estado explicó el miércoles en una audiencia ante la Cámara de Representantes de EEUU que Venezuela necesita prensa libre y una nueva comisión electoral para poder celebrar elecciones con garantías.

“Nos gustaría verla lo antes posible, pero recuerden que han pasado cinco meses (desde la captura de Nicolás Maduro), ni cinco años, ni 50 meses. Cinco meses no es mucho tiempo para un país que ha pasado por lo que ese país ha pasado, pero claramente necesitamos una nueva comisión electoral”, dijo Rubio y añadió la necesidad de que los partidos políticos “se organicen y se movilicen, porque no se puede participar en una elección si no se ha tenido tiempo”.

Marco Rubio

Marco Rubio

Los congresistas le preguntaron a Rubio sobre la posibilidad de que Venezuela pueda celebrar elecciones a finales de 2027, ante lo cual reiteró que “nos gustaría verlo lo antes posible, pero la realidad, recuerden, es que han pasado cinco meses, no cinco años”, consignó la agencia AFP.

La negociación

Como un intento de impulsar la transición, la principal líder de la oposición, María Corina Machado, se reunió el pasado 28 de mayo en Panamá con dirigentes de la Plataforma Unitaria —la estructura que agrupa a los partidos que la respaldan—, donde acordaron buscar una negociación con el gobierno de Rodríguez bajo el acompañamiento de Washington.

“Expresamos nuestra determinación a impulsar una negociación política seria, firme y responsable con el régimen interino para restaurar la democracia en Venezuela con el acompañamiento del Gobierno de Estados Unidos”, indica el texto de lo que se ha llamado “el manifiesto de Panamá”.

Esta negociación sería liderada por Machado en su rol de “conductora del proceso democrático del país”. Asimismo, la oposición se plantea construir un “gran acuerdo nacional” al que tratará de sumar partidos, gremios, sindicatos, universidades, iglesias y demás sectores.

Maria Corina Machado. AP

María Corina Machado

“Reconocemos el Plan de Tres Fases propuesto por el gobierno de Estados Unidos, y anunciado por el Secretario de Estado, Marco Rubio, como un marco estratégico esencial para la recuperación de la democracia en Venezuela”, señala el texto.

Hasta ahora, Delcy Rodríguez ha obviado por completo la petición de la oposición liderada por Machado de iniciar una negociación.

Para Juan Manuel Trak, Machado incurre en el error de pensar que en el libreto de Trump es la “protagonista moral de un proceso, pero la lógica para la Casa Blanca es económica y tiene como interlocutora operativa a Delcy Rodríguez”.

“El error de lectura de Machado puede arrastrar a la Plataforma a su marginación, ya que carece de una estrategia alternativa con la cual mantenerse relevante dentro de Venezuela e independiente de la agenda de Trump”, asegura.

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