Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20 mantuvieron esta semana su segunda reunión del año en Asheville, Carolina del Norte, en el marco de la presidencia estadounidense del bloque. El encuentro de dos días cerró con una declaración que todos respaldaron, excepto China. Uno de los temas de fricción fue el punto sobre los desequilibrios comerciales.

Los ministros expresaron preocupación por las interrupciones en el comercio energético y remarcaron la importancia de garantizar una navegación libre y segura por el estrecho de Ormuz y otras rutas clave para sostener el crecimiento, según un comunicado del Departamento del Tesoro. Este paso estratégico está prácticamente bloqueado por Teherán desde el inicio de la guerra a finales de febrero tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán.

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El Tesoro de EEUU reconoce que la economía mundial ha mostrado resiliencia pese a múltiples shocks, entre ellos guerras y conflictos en curso.

El encuentro del lunes y martes reunió a las principales economías del mundo junto con países invitados, organismos internacionales y representantes del sector privado. La cita tuvo un significado especial para la región anfitriona: los funcionarios destacaron los avances en la reconstrucción de Asheville y el oeste de Carolina del Norte tras el paso devastador del huracán Helene en 2024, y agradecieron la hospitalidad de sus habitantes en medio del proceso de recuperación.

China puerto de Tianjin

Situación fiscal, clave

Hubo un llamado a los países a evitar restricciones innecesarias a las exportaciones que afecten las cadenas de suministro globales, y se celebró un compromiso conjunto de los bancos multilaterales de desarrollo para fortalecer las cadenas de suministro de fertilizantes, incluyendo mayor financiamiento para su producción y logística.

En materia fiscal, el grupo se comprometió a preservar la sostenibilidad de las cuentas públicas y reconstruir márgenes de maniobra, a la vez que subrayó el rol de la inversión privada —incluida la destinada a inteligencia artificial, infraestructura digital y capacidad de cómputo— como motor de productividad, sin dejar de señalar los riesgos financieros y sectoriales que ese proceso conlleva.

Los bancos centrales, por su parte, reafirmaron su compromiso con la estabilidad de precios y la resiliencia del sistema financiero, subrayando la importancia de su independencia para la conducción de la política monetaria, incluso frente a los cambios estructurales que introduce la inteligencia artificial en las economías.

Uno de los ejes centrales fue la advertencia sobre los desequilibrios globales persistentes, que generan distorsiones económicas, tensiones comerciales y riesgos de ajustes desordenados. El G20 pidió a los países con superávits externos excesivos eliminar las políticas que restringen el consumo interno y generan una dependencia excesiva de las exportaciones, mientras que instó a las economías con déficits persistentes a impulsar el ahorro doméstico y la consolidación fiscal.

Contra las exportaciones "baratas"

Al finalizar la reunión de dos días, en la que intentó enfocarse en el crecimiento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que le recomendó a algunos de sus homólogos del G20 que sigan el ejemplo de Washington y usen aranceles y otras medidas para combatir los desequilibrios comerciales.

Creemos que es insostenible que las economías no basadas en el mercado impulsen un flujo interminable de exportaciones baratas”, subrayó, describiendo el sentir de 19 de los miembros del G20.

“Está claro que el país con el superávit de cuenta corriente más grande e insostenible del mundo, la República Popular China, fue el disidente”, añadió Bessent.

El grupo respaldó además el trabajo del FMI para reforzar la coherencia de su supervisión sobre estos desequilibrios y solicitó a ese organismo y a la OCDE mejorar los datos disponibles para analizar sus causas estructurales.

El gobierno del presidente Donald Trump culpa a China de los desequilibrios comerciales que la han dejado con un gran superávit comercial, mientras que Estados Unidos tiene un déficit considerable. Bessent también ofreció el martes un avance de la reunión que mantendrán Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.

China, la culpable

Bessent comentó a los periodistas que, al comienzo del segundo mandato de Trump, él había advertido a otras naciones que el nuevo “muro arancelario” de Estados Unidos significaría que los productos chinos inundarían sus mercados.

“Y, por desgracia, tuve razón”, manifestó Bessent. “El resto del mundo probablemente necesita analizar seriamente lo qué debería hacer para proteger los empleos de sus ciudadanos, su base manufacturera, para evitar que los empleos sean trasladados al exterior”, apuntó.

En cuanto a la inteligencia artificial, el grupo la describe como una tecnología de propósito general con capacidad de transformar profundamente la economía global, y sostiene que las naciones que adopten su desarrollo de manera responsable marcarán el ritmo del crecimiento mundial en los próximos años.

El texto final reafirma el compromiso del G20 con el Marco Común para el tratamiento de deudas soberanas, buscando procesos más rápidos, predecibles y ordenados, especialmente en los casos donde una parte significativa de la deuda externa está en manos de miembros del bloque. También se celebró la publicación de un modelo de memorando de entendimiento no vinculante para futuras renegociaciones y se alentó una mayor participación en el ejercicio de intercambio de datos de deuda del Banco Mundial.

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