Donald Trump sostuvo el año pasado una dura guerra comercial con Xi Jinping y la escalada remitió después de un cara a cara en octubre, seguido de otro encuentro en mayo pasado. En las últimas semanas, sin embargo, el gobierno estadounidense impuso nuevos aranceles a Pekín y otros 59 socios comerciales, además de prohibir la importación de robots humanoides. China respondió este miércoles con una serie de medidas económicas en represalia, a poco más de un mes de una nueva cumbre entre ambos mandatarios.
La tensión entre ambas potencias escaló previo al encuentro, que se espera tenga lugar en septiembre en Washington, según anunció Trump el mes pasado. China anunció que restringirá las exportaciones de drones a Estados Unidos y prohibirá realizar transacciones con seis entidades estadounidenses.
El Ministerio de Comercio chino justificó la decisión en las medidas recientes adoptadas por la administración Trump, entre ellas la anunciada en diciembre por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que prohibió la importación de drones chinos, así como la del viernes pasado del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que añadió a 43 empresas chinas a la lista de entidades sujetas a restricciones de importación bajo la Ley de Prevención del Trabajo Forzoso Uigur.
"Las 'medidas' violan gravemente el importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado y dañan severamente los derechos e intereses legítimos de China. China no tiene otra opción que adoptar las contramedidas necesarias en respuesta", indicó el ministerio en un comunicado, según recogió la agencia AP.
"China insta a Estados Unidos a que revoque de inmediato las medidas en cuestión, ponga fin a sus acciones erróneas y trabaje conjuntamente para mantener una relación constructiva y estable entre China y Estados Unidos", afirmó un portavoz del ministerio.
Las medidas de EEUU
El mes pasado, la oficina del Representante Comercial estadounidense (USTR) incluyó a China en la lista de países que no combaten lo suficiente la importación de bienes procedentes del trabajo forzado y le impuso un arancel del 12,5%, que entró en vigor el 24 de julio. Unos días después, la FCC prohibió la importación de robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en otros países por motivos de seguridad nacional. La mayoría de los robots humanoides que se venden en EEUU se fabrican en China.
Ante esto, China acusó a Estados Unidos de buscar "frenar" a sus empresas con estas prohibiciones. "El proteccionismo no mejora en absoluto la competitividad estadounidense; solo perjudica los intereses de las empresas y los consumidores estadounidenses", aseguró Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.
El jueves pasado, el vice primer ministro chino, He Lifeng, mantuvo una videollamada con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer. "China expresó su profunda preocupación por las últimas restricciones económicas y comerciales", informó la agencia estatal de noticias Xinhua.
Las represalias de China
Entre las represalias anunciadas este miércoles, Pekín prohibió "realizar transacciones, cooperar o realizar cualquier otra actividad" con seis firmas estadounidenses, incluidas la empresa de biotecnología Applied DNA Sciences y la compañía de investigación en geociencias Stratum Reservoir.
Además anunció que exigirá revisiones caso por caso de las exportaciones de drones, sus componentes clave y tecnologías relacionadas que figuran en una lista de artículos de doble uso sujetos a control de exportación, que pueden servir tanto a fines civiles como militares.
El Ministerio de Comercio chino se amparó en la Ley de Control de Exportaciones y en la normativa sobre productos de doble uso, y aseguró que responde a la necesidad de "salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales" y cumplir las obligaciones internacionales de China en materia de no proliferación.
La medida amplía la presión sobre el sector tecnológico estadounidense después de que, el pasado 22 de junio, Pekín incluyera a diez empresas de Estados Unidos vinculadas a los sectores de defensa, drones, tecnología aeroespacial y tierras raras en su lista de control de exportaciones, prohibiendo a las compañías chinas suministrarles bienes de doble uso, consignó la agencia EFE.
Los controles a la exportación se han convertido en una de las principales herramientas de respuesta de Pekín frente a las restricciones impuestas por Washington sobre el acceso de empresas chinas a tecnologías avanzadas.
Un informe publicado este año por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China advertía que el gigante asiático utiliza cada vez más estos mecanismos como instrumento estratégico, tras ampliar en los últimos años las restricciones sobre productos considerados sensibles.