La Casa Blanca publicó un estudio respaldado por Peter Navarro, asistente del presidente Donald Trump y asesor principal para comercio y manufactura, que acusa a China de utilizar a más de 40 países para eludir los elevados aranceles con los que Estados Unidos busca proteger a sus empresas.

El documento The Great Transshipment Scam advierte que, mediante prácticas como reetiquetado, reempaque o falsa declaración de origen, China consigue que sus productos ingresen al mercado estadounidense a través de países con aranceles más bajos.

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Peter Navarro

Cinco análisis independientes —dos gubernamentales y tres privados— han calculado la magnitud de los transbordos ilegales desde China. Goldman Sachs la sitúa en torno a 40.000 millones de dólares anuales, mientras que el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca proyecta unos 60.000 millones. Otras estimaciones la elevan hasta 300.000 millones.

El documento divide los países que China utiliza para realizar el transbordo de mercancía en tres tramos. En el primero ubica a grandes socios comerciales de Estados Unidos en los que, por su escala y diversidad industrial, se mezclan operaciones legítimas con prácticas de evasión. Este es el caso de México, la Unión Europea, Japón e India, entre otros.

En el segundo tramo incluye a países con mayor integración a las cadenas de suministro vinculadas a Pekín, como Brasil, Indonesia y Turquía. “Cuentan con la escala industrial, la capacidad portuaria, la infraestructura de proveedores, la profundidad de la cadena de fabricación o la capacidad logística suficientes para incorporar volúmenes significativos de mercancías vinculadas a China a los flujos comerciales con destino a Estados Unidos”, dice el documento.

China puerto de Tianjin

En el tercer tramo se mencionan economías más pequeñas que, por su mano de obra barata, zonas francas, puertos, acceso preferencial al mercado estadounidense o limitada capacidad de control aduanero, favorecen el transbordo de mercancías chinas. Este es el caso, en América Latina, de Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana, Panamá y Perú.

En declaraciones a Bloomberg TV, Peter Navarro describió su labor en la Casa Blanca desde el primer mandato de Trump como “proteger a los trabajadores y empresas estadounidenses de prácticas mercantilistas depredadoras”, y sostuvo que ese ha sido el objetivo de los aranceles aprobados por Washington desde 2018.

Al describir el transbordo, Navarro explicó que “es básicamente una forma moderna de contrabando. La forma más burda es cuando China toma una caja de productos, la envía a Vietnam, México, Turquía o donde sea, y luego cambian las etiquetas. Así, ingresa a Estados Unidos con una tasa arancelaria más baja”.

En el proceso, subrayó Navarro, “estos países le roban a Estados Unidos decenas de miles de millones de dólares anuales y de innumerables empleos en el sector manufacturero”.

Encuentro de Trump con Xi Jinping, mayo de este año

En un artículo de opinión publicado en The New York Times, Navarro ilustró el efecto: “Si se envían mil millones de dólares en productos chinos directamente a un puerto estadounidense, los aranceles pueden alcanzar varios cientos de millones de dólares. Si se envían las mismas mercancías a través de Vietnam, Malasia o Tailandia, la mayor parte de esa cuenta desaparece”.

“Si se envían a través de México, con la documentación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al que no tienen derecho, y la factura puede desaparecer por completo”, añadió.

La Casa Blanca publicó el informe apenas seis semanas antes de que el presidente chino, Xi Jinping, viaje a Washington para reunirse con Donald Trump en un encuentro donde estará sobre la mesa la tensión comercial entre las dos principales economías del planeta.

Inteligencia artificial

Para enfrentar la triangulación de exportaciones chinas, el pasado 3 de junio Trump emitió una orden ejecutiva que eleva las barreras al transbordo con medidas para detectar empresas de maletín sin activos en Estados Unidos, estructuras de propiedad opacas, importadores con escasas garantías para cubrir los aranceles e infractores que, una vez identificados, disuelven las compañías y las recrean con otro nombre.

Asimismo, contempla agregar en los tratados comerciales que están en negociación, como el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, una sección con regulaciones destinadas a dificultar el transbordo de productos chinos.

La tercera pata en el trípode para mayor protección es que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza comenzó a implementar un sistema con inteligencia artificial, Detective Border, que analiza datos del comercio global como historiales de rutas y orígenes declarados para establecer patrones y detectar inconsistencias. De esta forma dirige a los oficiales hacia los cargamentos con mayor probabilidad de ser transbordos, lo que se traduce en mayor precisión en la supervisión.

Puerto de Houston

“La inteligencia artificial también conecta el campo con la fábrica. Escáneres de visión computarizada y modelos de aprendizaje automático integrados en la infraestructura portuaria analizan ahora marcas de contenedores, patrones de embalaje e imágenes de rayos X para detectar discrepancias entre la carga declarada y la real”, dice el documento de la Casa Blanca.

Agrega que “el mensaje al mundo es simple: la era del transbordo ilegal imposible de rastrear ha terminado” e indica que “Estados Unidos bajo el presidente Trump simplemente no permitirá que su base manufacturera e industrial de defensa sea vaciada por un fraude comercial disfrazado de comercio legítimo”.

La Comisión Europea afirmó que había iniciado contacto con las autoridades de Estados Unidos para comprender el alcance del informe y destacó que los riesgos de transbordo están presentes en el comercio legal, por lo tanto, “la clasificación no debe interpretarse como una acusación de que la Unión Europea facilite o permita sistemáticamente el transbordo ilegal”.

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