El uruguayo Álvaro Vargas, CEO de Frontline, repasa una etapa clave de su startup. Tras sumar 720.000 dólares de inversión, la compañía viaja a San Francisco, apunta a superar el millónes de dólares de facturación anual y prioriza inversión en producto y ventas. En una charla con el Observador USA explica por qué WhatsApp es el canal clave en América Latina, cómo integran agentes de IA (su asistente “Max”) y cómo piensan escalar regionalmente hacia Estados Unidos.
En total llevamos unos 720.000 dólares, 175.000 en una ronda previa y 545.000 en diciembre. Ahora nos vamos 20 días a San Francisco para participar en eventos y reuniones con inversores y socios. No vamos con la prioridad de cerrar ya una nueva ronda, pero sí para posicionarnos y abrir puertas: si todo sale bien, podríamos prepararnos para intentar levantar en la segunda mitad del año.
Su objetivo para 2026 es llegar al primer millón de dólares de facturación recurrente. ¿Es alcanzable y cómo piensan invertir para lograrlo?
Es totalmente alcanzable con la tasa de crecimiento que venimos mostrando. Las dos grandes líneas de inversión son producto y comercial. Hoy somos nueve personas; la mayoría son técnicos. Este año incorporamos a Faustina para marketing y un nuevo cofounder en ventas, John Spradling, que es de Miami. Ahora está en Uruguay, pero vuelve ahora a Estados Unidos, a San Francisco, con nosotros y se sumó para empujar la parte de ventas.
Los desafíos de una empresa global
Tienen clientes en varios países. ¿Qué desafíos encontraron al globalizar la compañía?
Operamos en cinco países, más que nada en las Américas - Brasil, Argentina, México y Uruguay-, pero también tenemos algún cliente en Estados Unidos, y uno en España. Nuestro producto no tiene barreras regulatorias fuertes como una fintech o un ERP local, técnicamente puede usarse globalmente. Pero sí tiene un componente muy fuerte de integración con WhatsApp, lo que hace que Estados Unidos todavía sea un mercado un poco distinto, porque ahí los canales principales son teléfono, SMS o mail. En América Latina, en cambio, gran parte de los procesos comerciales se dan por WhatsApp.
¿Existe una brecha tecnológica entre empresas de Estados Unidos y de América Latina?
Sí:, en Estados Unidos las empresas tienden a usar muchas point solutions (herramientas específicas para cada problema). En América Latina, las pilas tecnológicas suelen ser más simples, a menudo piden soluciones “todo en uno”. Eso cambia la venta: en EEUU podés entrar con una integración puntual, en Latinoamérica te piden completar todo el stack y atender más casos de uso desde la primera implementación.
¿Y la desconfianza hacia pagos online en la región les afecta?
Para nuestro producto no es un problema. Vemos adopción de pagos digitales, especialmente en Brasil con PIX, y estamos integrando soluciones de pago con bancos como Itaú. La cultura de pago online en Latinoamérica ha avanzado mucho y hoy no es una barrera relevante para nosotros.
La IA: su uso y debates éticos
¿Cómo conviven las personas y los agentes de IA en su producto? ¿Qué desafíos técnicos y éticos ven?
La convivencia ya es una realidad. Desde noviembre, diciembre del año pasado los modelos mejoraron espectacularmente en tareas autónomas, incluida la generación de código. Hoy la IA escribe cerca del 99% del código que hacemos y, aunque sí hay un trabajo de review, la mayoría de lo que escribe es correcto. Eso es impresionante. La capacidad de desarrollar software da flexibilidad ilimitada. Al final de cuentas nosotros como humanos trabajamos con una computadora y eso desbloqueó un montón de productividad en nuestro trabajo día a día. La IA automatiza además procesos comerciales, atención y cobranzas. Y sin duda hay un desafío laboral: hay trabajos que van a dejar de existir, pero habrá otros que se crearán a partir de esto.
Inteligencia artificial. AP
¿Cómo usan la IA internamente?
Nosotros tenemos dos componentes en nuestro producto: un agente personal, que se llama "Max", que hace más productivo al trabajador y un módulo que te permite crear agentes para la operación, para ventas, soporte. Por ejemplo, yo tengo configurado a "Max" para que haga análisis de pipeline todos los lunes a las 9 de la mañana: entra a nuestro sistema, analiza todas las oportunidades de ventas y me da un reporte. Eso es algo que me hubiese costado tiempo a mí o a Faustina y ahora nos podemos enfocar en decisiones estratégicas.
Una startup "made in Sudamérica"
Contanos un poco de tu trayectoria personal: tenés 35 años ¿cómo llegaste hasta acá?
A mi siempre me gustó emprender. Mi familia tiene una empresa de telecomunicaciones y nunca quise meterme, siempre aposté a hacer lo mío. En general estuve en el software, previo a esto hice una empresa de contact center para Salesforce y fue un camino largo, aprendí mucho, aprendí a programar. Y eso fue clave, me hizo mil veces más productivo, y me permitió tener más impacto, no depender de otros. Fue un camino de aprender y, como todo, ¿no? Las cosas llevan tiempo, no se hacen de la noche a la mañana.
¿Cuáles son los pros y contras de ser una startup que nace en América del Sur?
Es un desafío muy grande. El acceso a capital en América Latina es limitado y está muy concentrado en segmentos concretos, fintech es el ejemplo más claro, lo que hace que resulte más difícil captar inversión para productos globales. En Silicon Valley hay una concentración de dólares mucho mayor y, con la llegada de la IA, ese foco se ha intensificado. Eso no quiere decir que no haya fondos en Latinoamérica, pero sí que muchos prefieren apostar a soluciones localizadas o a sectores donde conocen el mercado. Además, los fondos latinoamericanos suelen ser más exigentes en etapas tempranas: preguntan, por ejemplo, cuánto facturás, en qué estadio estás; quieren métricas inmediatas. En cambio, algunos fondos estadounidenses miran más el potencial de escala global: se interesan por qué tan grande puede llegar a ser tu negocio si resulta exitoso. Esa diferencia de mirada y de apetito por el riesgo complica la expansión, pero también obliga a ser más rigurosos y a construir una propuesta de valor muy clara.
¿Tienen plan concreto para Estados Unidos?
Sí. John, nuestro cofounder comercial, está trabajando desde Miami y con viajes a San Francisco para preparar la expansión. La idea es establecer equipo y clientes en EEUU cuando el producto y los procesos comerciales estén robustos.
¿Algún consejo para emprendedores América Latina que quieren escalar globalmente?
Aprendan a programar o tengan un cofundador técnico; eso acelera muchísimo. Entiendan las diferencias de gotomarket por región (canales, herramientas, cultura de pago). Y sean pacientes: escalar lleva tiempo y requiere foco en producto y ventas a la vez.