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Donald Trump firmó en junio pasado un decreto que establecía un nuevo marco regulatorio para la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos. Representantes de las principales empresas de IA en el país asistieron este martes a la Casa Blanca para revisar el documento. De todas formas, el gobierno no tiene previsto hacer público su esquema para evaluar modelos avanzados de IA, manteniendo los detalles del acuerdo voluntario en secreto.

Los términos del documento solo se facilitarán a las corporaciones invitadas a las reuniones de trabajo, según reveló Axios, que citó a tres fuentes familiarizadas con las conversaciones. El hermetismo deja a competidores, investigadores, legisladores y aliados internacionales en la incertidumbre sobre cómo planea Washington implementar una de sus políticas tecnológicas clave, pese a sus implicaciones globales para la seguridad.

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El marco de trabajo de IA surge en un momento en que la industria enfrenta importantes ciberataques y los rápidos avances de los desarrolladores chinos de IA, lo que reaviva el debate sobre cómo abordar los modelos de código abierto. Representantes de OpenAI, Anthropic y Google estuvieron presentes en la Casa Blanca.

De qué se trata la regulación

La orden ejecutiva de Trump de junio supuso un giro para la administración, que hasta hace poco estuvo alineada con los sectores que se oponían a cualquier tipo de intervención estatal en nombre de la competitividad frente a China.

La orden, titulada Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security (Promover la innovación y la seguridad de la inteligencia artificial avanzada), autoriza al gobierno a auditar los sistemas de IA más avanzados hasta 30 días antes de que las empresas tecnológicas los lancen al mercado, para evaluar los posibles riesgos a la seguridad nacional. Este es un marco voluntario para el cual las empresas deben dar consentimiento.

No obstante, de acuerdo con la orden, el proceso de revisión de las capacidades avanzadas de ciberseguridad de los modelos será clasificado, lo que explica en parte por qué la Administración Trump no prevé publicar el marco completo. Estas reglas cubrirán áreas críticas como la confidencialidad, la ciberseguridad, los riesgos internos, la propiedad intelectual y los requisitos de no divulgación.

Esta regulación ya fue aplicada a los modelos Mythos 5 y Fable 5 de Anthropic y al GPT 5.6 de OpenAI. A fines de junio, el gobierno había bloqueado el acceso a los modelos más potentes de IA de Anthropic a extranjeros, y luego volvió a autorizar el uso de Mythos 5, pero sólo a un pequeño grupo de empresas y agencias de Estados Unidos.

El debate en Silicon Valley sobre el código abierto

Esto ocurre en medio del intenso debate que atraviesa Silicon Valley sobre cómo debe desarrollarse y compartirse la inteligencia artificial, especialmente en lo que respecta al software de código abierto. La disyuntiva sobre si las herramientas deben permanecer cerradas por motivos de seguridad o ser de acceso libre es un dilema histórico en el sector tecnológico, que hoy se sitúa en el centro de la IA.

Aunque la Casa Blanca no reveló el contenido del encuentro del martes, se supo que se abordó la regulación de los modelos de código abierto.

En los últimos meses, la industria se dividió en dos frentes. Por un lado se encuentran Anthropic y OpenAI, líderes en el desarrollo de frontera, quienes sostienen que los modelos más avanzados suponen riesgos importantes. Desde su perspectiva, liberar estas tecnologías al público general equivale a entregar a actores maliciosos las llaves de herramientas potencialmente peligrosas.

Sin embargo, detrás del argumento de la seguridad hay una realidad comercial: a ninguna compañía a la cabeza de la carrera le conviene la irrupción de alternativas gratuitas capaces de replicar las capacidades de sus sistemas.

Del otro lado se alinearon gigantes como Meta, Microsoft, Nvidia, Google y Palantir, que la semana pasada constituyeron la "Alianza Abierta de IA Segura" para defender el código abierto. El bloque sostiene que la transparencia refuerza la seguridad tecnológica, al permitir una auditoría colectiva constante, y denuncia que restringir el acceso solo beneficia a las empresas dominantes como OpenAI y Anthropic.

El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, y el presidente Donald Trump.

La relevancia del debate llevó a Jensen Huang, CEO de Nvidia, a reunirse en Washington D.C. con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y con el presidente Trump la semana pasada. Además, Huang estrenó su cuenta en la red social X dedicando su primer mensaje al tema.

"Para mi primera publicación, comparto una carta que Nvidia firmó sobre por qué importan los modelos abiertos. La IA transformará cada industria, impulsará a cada empresa y será desarrollada por cada país. Los modelos abiertos refuerzan la seguridad y la ciberseguridad, aceleran la innovación y la difusión, y permiten la soberanía. El mundo necesita tanto modelos cerrados de vanguardia como modelos abiertos de vanguardia", dijo Huang en la publicación.

No obstante, el modelo de negocio de estas empresas también juega un papel clave. Nvidia vende los chips que procesan la IA a todo el mundo, y Microsoft alquila la nube donde corren esos programas, por lo que cuanta más gente use inteligencia artificial, sea abierta o cerrada, más ganan ellos. Al mismo tiempo, el código abierto representa la principal vía para que los competidores cierren la brecha con los líderes del sector.

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