Las dos tecnológicas admitieron proveer modelos de IA a filiales de empresas incluidas en la lista negra de Washington por sus presuntos lazos militares con China. Aunque las operaciones son legales, el hecho despertó una fuerte polémica en EEUU, que se encuentra en plena ofensiva para frenar el avance de su rival y mantener la delantera en la carrera por el desarrollo de la IA.