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La difusión de teorías conspirativas y la desinformación han ido socavando la confianza en las vacunas en los últimos años, especialmente a partir de la pandemia. Esto provocó una caída en las tasas de vacunación en varios países, entre ellos Estados Unidos. Esta es, en gran parte, la causa para que el país registre este año su peor brote de sarampión en más de 30 años. De hecho, en lo que va de 2026 hubo más casos de la enfermedad que en todo el año anterior, según cifras oficiales.

"Somos testigos de una crisis evitable que perjudica de manera desproporcionada a los niños", afirmó Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría.

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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) registraron 2.318 casos de sarampión en todo el país hasta la semana pasada. Esa cifra supera el total de 2025, un año que ya había batido récords, con 2.289 casos y tres muertes, entre ellas las de dos niños pequeños.

La cifra de infecciones es la más alta desde 1991 y, por ende, también desde el año 2000, cuando la enfermedad, altamente contagiosa, se declaró erradicada en Estados Unidos.

El 93% de los casos de este año se dio en personas no vacunadas, y casi siete de cada 10, el 69%, se reportó en niños y jóvenes de 0 a 9 años, detalló el informe de la agencia federal.

El epicentro del brote se encuentra en Utah, donde se reportaron más de 500 casos. En Carolina del Sur se pudo contener un brote que había comenzado el año pasado y que hizo que se registraran unos 1.000 casos de la enfermedad, que causa fiebre, problemas respiratorios y erupciones cutáneas. También puede provocar complicaciones más graves, como neumonía e inflamación cerebral, que pueden derivar en graves secuelas a largo plazo e incluso la muerte.

Las causas detrás del brote de sarampión

La vacuna contra el sarampión estuvo disponible a principios de la década de 1960. Los casos cayeron drásticamente en el país cuando en los años 90 se estableció un esquema de vacunación de dos dosis. El número más alto hasta ahora había sido en 1991, cuando se contabilizaron 9.643 casos.

"Las vacunas son víctimas de su propio éxito. No solo eliminamos la enfermedad, sino que también eliminamos el recuerdo de este virus, y ahí es donde estamos sufriendo", dijo el doctor Paul Offit, director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia, a The 19th.

Los especialistas estiman además que hay más casos de los reportados oficialmente, ya que mucha gente no busca atención médica o no reporta los síntomas. "La cifra real podría ser dos o tres veces mayor", consideró Offit.

El récord de casos se da en medio de una caída en los índices de vacunación en los niños de nivel preescolar, que descendió del 95,2% en el ciclo escolar de 2019 a 2020 al 92,5% en el de 2024 a 2025, lo que dejó 286.000 estudiantes "en riesgo", según datos del informe recogidos por la agencia EFE. Para lograr la inmunidad de rebaño se necesita que más del 95% de las personas de una comunidad estén vacunadas.

Aunque la vacuna contra el sarampión es obligatoria en Estados Unidos, muchos ciudadanos en gran parte del país pueden eludir la norma citando razones religiosas o filosóficas. De acuerdo con un sondeo de 2025 hecho por The Washington Post y la ONG KFF, uno de cada seis padres estadounidenses evita o posterga la vacunación de sus hijos por temores a los efectos secundarios.

El creciente escepticismo en las vacunas

Durante la pandemia, las redes sociales se inundaron de desinformación sobre las vacunas contra el covid-19, desarrolladas en tiempo récord para hacer frente a un virus que dejó millones de muertos en todo el mundo. Esto impulsó a su vez las teorías conspirativas sobre las inmunizaciones en general, que ayudaron a erradicar numerosas enfermedades.

"A medida que la desinformación prevalece, las tasas de vacunación contra el sarampión continúan cayendo en Estados Unidos. Existe una corriente de opinión de que la vacuna contra el sarampión causa autismo, a pesar de las pruebas que dicen lo contrario", concluyó un estudio publicado en el Journal of Pediatric Nursing este año.

Uno de los difusores de la postura antivacunas fue el actual secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr, quien ha cuestionado la seguridad de las inmunizaciones, pese a que las asociaciones de médicos señalan que no hay evidencia de que no sean seguras.

Varios funcionarios técnicos dejaron sus cargos el año pasado en medio de sus disputas con el secretario de Salud nombrado por Donadl Trump, entre ellos Peter Marks, el máximo responsable de regulación de vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). "Ha quedado claro que el secretario no desea la verdad ni la transparencia, sino más bien la confirmación servil de su desinformación y sus mentiras", señaló el doctor en su carta de renuncia, en la que apuntó que socavar la confianza en las vacunas es "irresponsable, perjudicial para la salud pública y un claro peligro para la salud, la seguridad y la protección de nuestra nación".

Susan Monarez fue despedida en agosto de 2025 de su cargo de directora de los CDC, para el que había sido confirmada por el Senado, en medio de un enfrentamiento con Kennedy Jr. Poco antes, el secretario de Salud había destituido a la totalidad del panel de expertos en vacunas y nombrado en su lugar a asesores que cuestionaron la eficacia de las mismas, así como las medidas adoptadas durante la pandemia.

En una audiencia en abril pasado ante un comité de la Cámara de Representantes, Kennedy fue cuestionado por variosdemócratas por su respuesta ante el brote de sarampión y por socavar la seguridad de las vacunas infantiles.

Kennedy evitó debatir su agenda en materia de vacunas y se centró en su discurso sobre "poner fin a la era de las políticas federales que alimentaron la epidemia de enfermedades crónicas" en Estados Unidos. "El presidente Trump y yo estamos desafiando el statu quo y las instituciones que lo defienden, mientras trabajamos para que Estados Unidos vuelva a ser un país saludable en solo 15 meses", afirmó.

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