La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó este martes una nueva droga para combatir la enfermedad de Alzheimer, el medicamento es para las etapas tempranas de la enfermedad.
Bajo el nombre comercial de Kinsula, el medicamento ha demostrado —según estudios clínicos— demorar levemente el ritmo de deterioro cognitivo en etapas tempranas del Alzheimer. Por otra parte, también tiene riesgos significativos, como la inflamación o el sangrado del cerebro.
Kinsula es fabricada por laboratorios Eli Lilly, se trata de infusiones intravenosas que atacan la proteína involucrada en el desarrollo de la enfermedad, y tiene la capacidad de demorar varios meses la aparición de la demencia.
Otra droga de similar acción y objetivo, Leqembi, fue aprobada el año pasado. Sin embargo esta se aplica cada dos semanas; mientras que Kinsula una vez al mes.
La empresa Eli Lilly dice que los pacientes pueden dejar de aplicarse la droga una vez que ha eliminado la proteína amiloide, que es la que se acumula en forma de placas en el cerebro de las personas con Alzheimer.
Ambos medicamentos son considerados un paso gradual más en la búsqueda de tratamientos eficaces contra el Alzheimer. De hecho, algunos expertos afirman que hasta es posible que el deterioro no se desacelere lo suficiente como para que los pacientes o sus familias lo noten.
Lucha contra el Alzheimer
Por otro lado, algunos expertos en Alzheimer son escépticos respecto de los medicamentos antiamiloides y creen que los riesgos superaban los posibles y leves beneficios. Para otros expertos, es muy valioso poder brindarles esta opción a los pacientes aunque el beneficio sea modesto.
Según un ensayo sobre 1.736 pacientes con principio de Alzheimer, personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve, el deterioro se desaceleró entre 4 meses y medio y 7 meses y medio durante los 18 meses en los que les administraron la droga, en comparación con los que recibieron el placebo.
En una escala cognitiva de 18 puntos, el deterioro cognitivo del grupo general de pacientes que recibieron el fármaco fue un 29% más lento que en el grupo de placebo.
Aproximadamente una cuarta parte de los que tomaron donanemab —nombre científico del medicamento— experimentaron hinchazón o sangrado en el cerebro. Alrededor del 2% fueron graves y en tres pacientes los efectos secundarios estuvieron relacionados con su fallecimiento.