3 de abril 2026 - 7:32hs

Este viernes 3 de abril, "Viernes Santo", la Iglesia Católica rememora el día de la muerte de Jesús (el 14 del mes de Nisan, un viernes). Considerada una jornada de luto por la Iglesia Católica en el que se participaba mediante el ayuno y que luego se extendió a todos los viernes del año.

Conforme a la información detallada en el portal Vatican News, la liturgia del Viernes Santo se compone de tres momentos: liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y Comunión.

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Imagen de Jesucristo en la cruz

Imagen de Jesucristo en la cruz

"En este día y a través de esta liturgia, se invita a los fieles a fijar su mirada en Jesús, el Crucificado. Cristo murió en la Cruz para llevar a cabo la misión de salvación que el Padre le había confiado: 'He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo'", continúa el artículo dedicado a la Pasión de Cristo.

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¿Qué pasó con el Viernes Santo, según la Biblia?

El Viernes Santo, Jesús fue flagelado, sentenciado a muerte por Poncio Pilato, obligado a llevar su propia Cruz al Calvario y finalmente, crucificado.

En el relato de San Marcos se ofrece en el capítulo 15, versículos del 1 al 47 el siguiente recitado:

Pronto, al amanecer, prepararon una reunión los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín y, después de haber atado a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato. Pilato le preguntaba: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» El le respondió: «Sí, tú lo dices.» Los sumos sacerdotes le acusaban de muchas cosas. Pilato volvió a preguntarle: «¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan.» Pero Jesús no respondió ya nada, de suerte que Pilato estaba sorprendido.

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Pintura de Jesús Cristo ante el Juicio de Pilato de la Catedral de Cristo Salvador en Moscú

Pintura de Jesús Cristo ante el Juicio de Pilato de la Catedral de Cristo Salvador en Moscú

Cada Fiesta les concedía la libertad de un preso, el que pidieran. Había uno, llamado Barrabás, que estaba encarcelado con aquellos sediciosos que en el motín habían cometido un asesinato. Subió la gente y se puso a pedir lo que les solía conceder. Pilato les contestó: «¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?» (Pues se daba cuenta de que los sumos sacerdotes le habían entregado por envidia.) Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltase más bien a Barrabás. Pero Pilato les decía otra vez: «Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el Rey de los judíos?» La gente volvió a gritar: «¡Crucifícale!» Pilato les decía: «Pero ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron con más fuerza: «Crucifícale!» Pilato, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuera crucificado.

Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte. Le visten de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñen. Y se pusieron a saludarle: «¡Salve, Rey de los judíos!» Y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacaron afuera para crucificarle.

Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y de Rufo, a que llevara su cruz. Le conducen al lugar del Gólgota, que quiere decir: Calvario. Le daban vino con mirra, pero él no lo tomó. Le crucifican y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno. Era la hora tercia cuando le crucificaron. Y estaba puesta la inscripción de la causa de su condena: «El Rey de los judíos.» Con él crucificaron a dos salteadores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Y los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «¡Eh, tú!, que destruyes el Santuario y lo levantas en tres días, ¡sálvate a ti mismo bajando de la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes se burlaban entre ellos junto con los escribas diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. ¡El Cristo, el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.» También le injuriaban los que con él estaban crucificados.

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Crucifixión, de Andrea Montegna

Crucifixión, de Andrea Montegna

Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: «Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?», - que quiere decir - «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» Al oír esto algunos de los presentes decían: «Mira, llama a Elías.» Entonces uno fue corriendo a empapar una esponja en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber, diciendo: «Dejad, vamos a ver si viene Elías a descolgarle.» Pero Jesús lanzando un fuerte grito, expiró. Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. Al ver el centurión, que estaba frente a él, que había expirado de esa manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.»

Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

Y ya al atardecer, como era la Preparación, es decir, la víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extrañó Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, le preguntó si había muerto hacía tiempo. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de Joset se fijaban dónde era puesto.

¿Qué no se puede hacer el Viernes Santo?

El Viernes Santo no es día de precepto, pero sí es un día de ayuno y abstinencia, como el Miércoles de Ceniza.

Para los miembros de la Iglesia Católica Latina, las normas de ayuno son obligatorias entre los 18 años y los 59 años. Cuando lo hace, una persona tiene permitido comer una sola comida completa y otras dos comidas que juntas no sumen la cantidad de una comida completa. Las normas que rigen la abstinencia de carne obligan a los católicos a partir de los 14 años.

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Ayuno en Viernes Santo

Ayuno en Viernes Santo

Los miembros de las Iglesias católicas orientales deben obedecer la ley particular sui iuris de su Iglesia.

Se recomienda fervientemente a los fieles participar de la Liturgia del Viernes Santo, para meditar y adentrarse en la Pasión de Jesús. Muchas parroquias ofrecen el rezo del Vía Crucis en comunidad y algunas, también la meditación de las “siete palabras”. Además, es un buen día para rezar los misterios dolorosos del Santo Rosario, la coronilla de la Divina Misericordia y para empezar la Novena de la Divina Misericordia.

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