3 de abril de 2026 8:04 hs

La inauguración del nuevo estadio del Inter Miami este sábado cierra una historia larga y accidentada que comenzó en los años 90. Fernando Fiore, testigo de la evolución de la MLS desde su inicio en 1996, repasa para El Observador USA por qué la ciudad tardó tanto en tener una casa propia, cómo cambió la llegada de Lionel Messi la dinámica del club y qué le falta aún a la liga para madurar definitivamente.

Cuando la FIFA confirmó que el Mundial de 1994 se iba a realizar en Estados Unidos, el país no contaba con una liga local de fútbol. En 1984 había dejado de existir la llamada North American Soccer League (NASL). Ese torneo contó con figuras como el brasileño Pelé.

La MLS recién empezaría en 1996. Desde ese momento a la fecha, la oleada de inmigrantes latinos funcionó como insumo humano de la pasión futbolera. La inmigración creciente impulsó al fútbol en el país. En 1996, la población hispana en el país era de 27 millones, contra los 65 millones de la actualidad.

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Fiore relata al Inter Miami desde antes de que se llamara así. Desde antes del arribo de David Beckman y de los hermanos Jorge y Jose Mas. Hasta la llegada de Messi, Fiore narraba los partidos por radio en inglés. Por eso dice que el desembarco de Messi transformó todo. "Hicimos un acuerdo con ESPN para narrar en la radio oficial en español. Nos cambió la vida, me hizo obviamente mucho más feliz, porque es otro sentimiento. Yo tengo puesta la camiseta y ahora hacerlo en el nuevo estadio es para disfrutar", explica en diálogo con este medio.

La familia de este experimentado periodista argentino es uruguaya, así que él se define como de sangre rioplatense.

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La larga búsqueda de un estadio en Miami

Fernando Fiore recuerda que la idea de un estadio para el fútbol en Miami no es nueva: “Se había determinado en 1998, cuando llegó la primera franquicia, el Miami Fusion. La intención era jugar en el viejo Orange Bowl: tenía medidas adecuadas para soccer y allí se jugaron infinidad de partidos”.

Sin embargo, según explica el histórico relator de Miami, las negociaciones fracasaron por desacuerdos entre el dueño del equipo y autoridades locales: “Las pretensiones políticas eran demasiado altas para un equipo que recién arrancaba. En aquel momento la MLS era incipiente, las franquicias costaban poco y no sabías cómo iban a resultar los ingresos”. El propietario terminó mudando el club al Lockhart Stadium de Fort Lauderdale y, para Fiore, ese traslado marcó el inicio de un ciclo adverso: “Empezamos con el pie izquierdo porque el equipo ya no estaba en Miami; los chistes sobre ‘no jugar en Miami’ fueron inevitables”. El Fusion desapareció en 2001.

Desde entonces hubo múltiples intentos por consolidar un estadio en la ciudad: “Se propusieron decenas de ubicaciones -el puerto, Wynwood, Liberty City, Biscayne- y nada cuajó. Cuando llegó la franquicia del Inter Miami, se jugaron años buscando sitio; durante 2020 el equipo volvió a Fort Lauderdale, otra vez lejos de Miami”. En ese periodo se montó un estadio temporal, se encendieron nuevas negociaciones y, finalmente, se alcanzó el acuerdo para construir el nuevo recinto junto al aeropuerto. “Se tuvo que levantar en tiempo récord para aprovechar la llegada de Messi”, recuerda este popular relator argentino, y con orgullo destaca que, tras años de idas y vueltas, el estadio se inaugura este sábado.

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Este sábado al anochecer comienza una nueva era para los estadios de la MLS. El Inter Miami CF recibirá al Austin FC en el primer partido que se jugará en el Nu Stadium .

El Inter Miami es uno de los tres clubes de la MLS que tienen previsto inaugurar estadios específicos para el fútbol en los próximos años; el New York City FC (2027) y el Chicago Fire FC (2028) lo harán en los próximos dos años.

Mientras, el Toyota Stadium del FC Dallas está siendo rediseñado y se prevé que la construcción finalice en 2028.

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Sobre las diferencias entre la instalación anterior y la nueva, Fiore subraya que el cambio es sustancial: “Es un estadio permanente, con tecnología y mejores condiciones”, pero advierte: “El proyecto del Miami Freedom Park está planteado en fases. Si la gente espera ver en la inauguración hoteles, shopping y parques como en la maqueta, se va a llevar una sorpresa: la primera fase es solamente el estadio”.

La capacidad final del nuevo estadio, de 26.700 asientos, marca un salto respecto a las tribunas provisionales que se añadieron cuando llegó Messi; aun así, Fiore insiste en la importancia de entender el plan a mediano plazo: “Después vendrán las demás etapas, tal como lo han presentado”.

Messi, demanda y sostenibilidad del público

La llegada de Lionel Messi cambió las reglas del juego: “Messi llena cualquier estadio; cuando viene una figura así, a veces se usan recintos más grandes -hasta estadios de la NFL- para partidos puntuales”. Pero Fiore matiza la expectativa: “Los estadios de la MLS suelen diseñarse para capacidades entre 26 y 28 mil; no se trata de depender indefinidamente de una superestrella. Cuando Messi deje de jugar, costará más llenar a tope, pero eso no implica que el estadio quede vacío. Habrá que sostener la calidad del equipo y la experiencia del hincha para mantener la afluencia”. En su opinión, la gestión debe pensar en la posMessi: “La liga y el club deben construir un producto que siga atrayendo asistentes aun sin la atracción máxima”.

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Tras tres décadas de MLS, Fiore ofrece un balance histórico: “La MLS tiene 30 años; compararla con ligas centenarias es injusto. Empecé en 1996: entonces había 10 equipos, no existían estadios específicos para soccer y la infraestructura era mínima”.

Desde aquel inicio, la liga evolucionó de manera notable: las franquicias hoy valen fortunas, hay contratos televisivos y sponsors de alto valor, estadios dedicados y un flujo constante de talento internacional. “El crecimiento ha sido enorme en tres décadas”, resume. Pero añade una advertencia de realismo: “Lo que falta es tiempo; no se acelera la consolidación por decreto. Dentro de 70 años, si la MLS conserva su madurez, se podrá comparar con las grandes ligas del mundo”.

El Mundial, la geopolítica y la fiesta incompleta

Sobre la organización del próximo Mundial en tres países (EEUU, Canadá y México), Fiore apunta a la complejidad logística y simbólica: “No es lo mismo un torneo concentrado en países cercanos que uno dividido por distancias enormes”.

A eso se suma un trasfondo internacional tenso: “La guerra con Irán y otros conflictos crean un clima que no es el ideal para una fiesta deportiva. Es difícil separar deporte y política; la historia registra muchos episodios donde lo uno y lo otro se entrelazaron”. No obstante, mantiene cierta esperanza: “Cuando arranque el torneo, espero que el público pueda encontrar en el fútbol un espacio de distracción y disfrute, aunque el contexto no sea el más propicio”.

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El efecto Messi en lo personal y profesional

Fiore habla con emoción de lo que significó cubrir la llegada de Messi: “He narrado mundiales, he vivido la llegada de Beckham y otros grandes, pero Messi fue un antes y un después. Profesionalmente me cambió la vida. Messi nos cambió la vida a muchos. Antes imaginaba que sólo colegas en Barcelona tendrían la posibilidad de narrar a Messi todas las semanas; nunca pensé que me tocaría a mí cuando decidió venir al Inter Miami”.

Además, señala el valor del proyecto deportivo que incorporó a figuras como el uruguayo Luis Suárez, Busquets y Jordi Alba, aunque precisa que la magnitud de Messi es singular: “Traer a otros grandes ayuda, pero Messi trasciende por su dimensión global”.

Fiore concluye con una mirada larga: la MLS creció y aún está en construcción. “No se puede acelerar lo que requiere décadas; el trabajo es constante, día a día. La llegada de estrellas acelera la visibilidad, pero la consolidación depende de infraestructura, formación de talento, proyectos sostenibles y, sobre todo, tiempo”. Para él, Miami vivió un proceso de frustraciones y aciertos, que ahora culmina, por el momento, con un estadio propio. “Es la culminación de años de idas y vueltas. Que hoy el club tenga su estadio es la materialización de algo que comenzó en los ’90 y que recién ahora empieza a tomar forma”.

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