Durante casi dos siglos, la Policía Nacional uruguaya fue cambiando uniformes, tecnologías y formas de trabajo. Nacida formalmente el 18 de diciembre de 1829, cuando el Estado Oriental recién comenzaba a organizar sus instituciones, atravesó dictaduras, restauraciones democráticas y la modernización de los sistemas de seguridad. Desde hace más de 30 años, además, su vínculo más cotidiano con la ciudadanía tiene un número que todos reconocen: el 911.
Sin embargo, entre los miles de hombres y mujeres que vistieron el uniforme policial a lo largo de esos casi 197 años de historia, nunca había ocurrido algo que este año se volvió realidad.
Cuando los aplausos llenaron el Teatro Escayola de Tacuarembó durante el acto de egreso de la Promoción 59 de agentes de la Policía Nacional, una historia personal se transformó también en un hecho institucional. Entre los 22 nuevos policías que recibieron su reconocimiento estaba Florencia Olivera, la primera mujer trans en egresar de la fuerza policial uruguaya.
La emoción se le notaba antes de que encontrara las palabras. Rodeada por compañeros, familiares y referentes de la comunidad LGBT+, Florencia intentaba procesar lo que acababa de ocurrir. No era solamente el final de un período de formación. Era la culminación de años de intentos, estudios, preparación y perseverancia.
"La verdad que estoy muy emocionada. Es una mezcla de emociones tremenda. Llegar, lograrlo, atravesar barreras, todo", dijo pocos minutos después de recibir su diploma en una rueda de prensa consignada por Canal 4 de Tacuarembó.
Su historia con la Policía no comenzó este año. Tampoco nació como una decisión repentina. Según contó, llevaba varios años intentando ingresar, preparándose y capacitándose para cumplir un objetivo que parecía cada vez más cercano.
"Esto no viene de ahora. Hace muchos años que vengo intentando ingresar, tratando de mejorar más, de estudiar y capacitarme mejor para poder entrar a esta profesión, que es hermosa y está al servicio de la comunidad", relató.
El camino no estuvo exento de dificultades. Como ocurre con cualquier proceso de formación policial, hubo exigencias físicas, académicas y emocionales. A eso se sumaron desafíos personales que Florencia prefiere resumir en una palabra: obstáculos.
"Obstáculos siempre se tienen y momentos complicados también. Pero supe sobrellevarlos y superar todo lo que se me presentó", afirmó.
En lugar de detenerse en las dificultades, eligió enfocarse en la meta. "Capaz que hubo cosas que me molestaron, pero no les presté atención porque estaba enfocada en lo que quería lograr", explicó.
Su egreso tiene una dimensión que trasciende lo individual. Para integrantes de la comunidad trans del norte del país que acompañaron la ceremonia, el logro representa también una señal de apertura y una referencia para quienes vendrán después.
"Es un orgullo que Florencia haya logrado esto. Para todo el norte y para la comunidad significa muchísimo. Estamos felices", expresaron desde la comunidad.
Ahora, una vez alcanzado el objetivo que persiguió durante años, comienza una nueva etapa: la de ejercer como agente policial.
La misma institución creada en 1829 para garantizar el orden público, proteger la vida y la libertad de los ciudadanos y auxiliar a la Justicia, suma por primera vez entre sus filas a una mujer trans. Para Florencia Olivera, sin embargo, el momento todavía parece difícil de asimilar.
"Di todo lo mejor de mí. Lo logré. No lo puedo creer", admitió.