El arquero argentino Mauricio Aquino conversó sobre el juicio que le ganó a La Luz tras salir de forma abrupta del club al mes de haber sido contratado, luego de un conflicto con el DT Julio Fuentes, en Quedó Picando, el programa de deportes del streaming de El Observador.

El futbolista repasó las instancias que derivaron en la demanda civil, las condiciones en las que se dio su breve paso por la institución de la Segunda División Profesional y las secuelas que este conflicto le ocasionó en su carrera.

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La resolución judicial dispuso que la institución de Aires Puros deberá abonar todo el contrato que el arquero había firmado por un año, luego de comprobarse que el club no registró el contrato ante la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) ni efectuó el alta correspondiente ante el Banco de Previsión Social (BPS), además de impedirle realizar los entrenamientos junto al resto del plantel profesional.

El arribo a Montevideo y las primeras irregularidades

Aquino llegó a Uruguay el 20 de enero con el objetivo de dar el salto al fútbol del exterior tras haber quedado libre en Argentina, con un contrato por un año con La Luz y la cobertura inicial de una vivienda para facilitar su período de adaptación junto a su esposa y su hijo de nueve años.

"Llegué a Montevideo gracias a un conocido que es representante, que le habían pedido un arquero argentino para la segunda categoría. La propuesta económica me permitía vivir, pero lo que me interesaba era el progreso deportivo y la posibilidad de tener una experiencia fuera de mi país", relató el arquero en el streaming de El Observador.

No obstante, las complicaciones surgieron de forma temprana en el predio de entrenamiento. Según el relato de Aquino, transcurridos los primeros días bajo las órdenes del cuerpo técnico encabezado por Julio Fuentes, el DT lo comenzó a cuestionar por asuntos extradeportivos.

"Al tercer o cuarto entrenamiento empezaron algunos dichos desafortunados con los que sentía que se denigraba mi carrera y mi trabajo. Decían que no sabía hablar por venir de Argentina y tener un dialecto distinto, que no sabía sacar del arco y cuestionaban cómo había jugado tantos años si nadie me había enseñado nada. Fueron comentarios que me hacían sentir sumamente incómodo a la hora de trabajar", explicó.

Exclusión del plantel, falta de salario y cobertura médica

La situación deportiva se tornó crítica cuando la institución le notificó formalmente que no pretendía formalizar el contrato que habían firmado. Pese a que el documento original ya había sido suscrito por ambas partes el primer día de su llegada, la directiva no gestionó la inscripción reglamentaria ante la AUF ni la afiliación médica correspondiente.

Posteriormente, el futbolista fue apartado de la concentración de pretemporada y se le retiró el derecho a entrenar con el resto de sus compañeros: "Mandaban a los ayudantes a comunicármelo. El entrenador de arqueros vino a pedirme disculpas y me dijo 'Julio me pidió que no te entrene y que no estés en el grupo, no puedo trabajar con vos'".

El conflicto económico terminó de desencadenarse a comienzos de febrero, momento en que el plantel el salario correspondiente a los 12 días trabajados en enero: "Cuando fui a consultar si me iban a depositar lo que me correspondía, el vicepresidente [Daniel Roselló] me respondió que no. Me dijo que él estaba en su papel de dirigente y que no me iba a pagar hasta que yo rescindiera el contrato y me fuera", afirmó Aquino.

Ante la falta de respuestas directas por parte de la dirigencia, el golero recibió el respaldo de sus pares. "Mis propios compañeros fueron quienes me facilitaron el contacto de la Mutual en un momento en que no sabía a quién acudir. Incluso me ofrecieron dinero de sus propios bolsillos cuando supieron que el club se negaba a pagarme", señaló.

Intimación formal y sentencia judicial definitiva

Frente al panorama de vulnerabilidad legal y laboral, Aquino intimó al club el 19 de febrero. En la notificación concedió un plazo de 48 horas a La Luz para que normalizara su inscripción contractual, restituyera sus condiciones de entrenamiento, cesara los tratos hostiles y pagara lo que se le debía.

"Al no tener respuestas en esas 48 horas, nos presentamos directamente (a la justicia) con el respaldo de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales. A partir de allí se iniciaron las acciones legales y decidí regresar a Argentina el 24 de febrero", indicó.

El litigio concluyó de manera formal en las últimas semanas con una sentencia judicial firme que condena a La Luz: "La justicia falló a mi favor por todos los incumplimientos contractuales que cometió el club. Es un fallo final, determinó que deben pagar todo el contrato pactado hasta el mes de diciembre".

A pesar del resultado judicial favorable en el plano económico, el conflicto generó un perjuicio directo sobre la trayectoria deportiva del futbolista pampeano durante el año corriente. Debido a los plazos del calendario, su salida de Montevideo se produjo a solo 48 horas del cierre definitivo del mercado de pases.

"Futbolísticamente perdí el año. Quedar desvinculado a fines de febrero me cerró las puertas porque los planteles ya estaban conformados. En el período de mitad de año tampoco fue viable ingresar, los cupos eran muy reducidos y ningún equipo suele optar por un golero que arrastra seis meses de inactividad", detalló el deportista, quien hoy se mantiene en actividad compitiendo un equipo de fútbol amateur de La Pampa a la espera de ofertas para 2025.

Al concluir su intervención en Quedó Picando, Aquino remarcó la necesidad de visibilizar estas situaciones dentro de las categorías de ascenso para evitar que futbolistas jóvenes acepten condiciones lesivas para sus derechos: "El mensaje central es que los jugadores se asesoren y no permitan que se vulneren sus garantías laborales. Existen instituciones como el gremio, abogados y psicólogos para acompañar estos procesos".

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