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18 de septiembre de 2026 14:48 hs

La nadadora uruguaya Angelina Solari, ganadora de la medalla de oro en 100 metros libres en los Juegos Odesur, conversó sobre su presente y sus objetivos a futuro en una entrevista con Quedó Picando, el programa de deportes del streaming de El Observador.

Tras su reciente victoria en los Juegos Odesur, Solari hizo un balance sobre el impacto de su traslado a Estados Unidos, adonde se mudó hace un mes y medio para cursar sus estudios y entrenar en la Universidad de Louisville, y destacó que el cambio de entorno ha sido determinante para alcanzar los registros actuales.

La exigencia de la alta competencia y el valor del trabajo diario

Para Solari, la medalla dorada obtenida en los Juegos Odesur no es un hecho aislado, sino el resultado de un volumen de entrenamiento que alcanza las 22 horas semanales.

"La medalla es fruto de demasiado trabajo", señaló la deportista de 18 años, quien reconoció que, a pesar de la confianza en su preparación, el resultado final superó sus expectativas iniciales.

La nadadora enfatizó que su éxito en la competencia se debió, en gran medida, a una gestión emocional rigurosa. "Durante este último mes, logré muy bien mi cometido de adaptación. No dejé que ninguna emoción afectara mi rendimiento; fui a Estados Unidos decidida a aprovechar la infraestructura, que es lo que más me ha ayudado a mejorar en este periodo corto de tiempo", explicó.

Diferencias estructurales entre Uruguay y Estados Unidos

Uno de los puntos centrales del análisis de Solari radica en la disparidad de recursos entre Uruguay y Estados Unidos. La nadadora subrayó que, más allá de la capacidad de los profesionales locales, el acceso a instalaciones adecuadas sigue siendo una barrera estructural en el país.

"La mayor diferencia es que Estados Unidos es un país poblado de piscinas de 50 metros, algo que en Uruguay no sucede. Es una cuestión a nivel país; tenemos una sola piscina de esas dimensiones, en el Campus de Maldonado, y es difícil acceder desde Montevideo", detalló.

Asimismo, Solari destacó la incorporación de tecnología de vanguardia en su formación actual. La nadadora mencionó el uso de cámaras 360 y sistemas de análisis biomecánico que permiten medir con precisión milimétrica aspectos como la flexibilidad y la rotación. "Son aparatos que nunca vi, que parecen sacados del futuro. Te escanean y te miden todo el rango de movimiento; eso realmente me voló la cabeza", confesó.

La obsesión por el detalle y la mirada en 2028

Como velocista, Solari entiende que el margen de mejora se encuentra en los detalles técnicos. La nadadora explicó que, a este nivel, las competencias se definen por centésimas de segundo, lo que exige una disciplina mental y física constante. "Soy velocista, entonces mi margen de mejora se basa en el detalle. Buscar en qué mejorar para seguir rindiendo es fundamental, aunque sepamos que bajar un segundo de un día para el otro es imposible", afirmó.

Respecto a sus referentes, Solari sigue de cerca la evolución de la natación femenina a nivel mundial, citando los récords impuestos por figuras como la estadounidense Kate Douglas. "Demuestra que el margen humano todavía da para más y es una inspiración", sostuvo.

El horizonte de la nadadora está claramente definido: tras el éxito en los Odesur, el objetivo se traslada a los Juegos Panamericanos de Lima el próximo año y, finalmente, a la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. "Empezamos con el pie derecho. Este oro me abrió los ojos y me confirmó que estoy haciendo las cosas bien. El sueño de participar en una olimpiada está presente y voy a entrenar muy fuerte para cumplirlo", concluyó.

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