El pasado 3 de agosto, Peñarol presentó en sus redes sociales cómo quedó iluminado el estadio José Pedro Damiani, más conocido como Las Acacias.
El histórico reducto de los aurinegros, inaugurado en 1916, fue durante años la casa de las formativas de Peñarol, aunque ocasionalmente sirvió para algún partido del primer equipo carbonero.
En marzo del año pasado se colocó césped sintético y la cancha se destinó para el uso del fútbol femenino del club.
La carpeta no quedó bien colocada por problemas con la tosca y a comienzos de año se tuvo que levantar y volver a colocar. Las obras quedaron prontas a mitad de mayo y los costos fueron absorbidos por la empresa que se encargó de la colocación original, ya que el trabajo estaba garantido.
Meses después, Peñarol implementó la iluminación del estadio, en una obra que impactó favorablemente en el barrio.
Después de la colocación del césped sintético, Peñarol comenzó a alquilarle su estadio a instituciones de Segunda División Profesional y de Primera División Amateur.
Cuando se colocó la iluminación, el primer partido fue un mañanero de la C entre Mar de Fondo y Lito.
Pasaron los días y también los partidos, pero un detalle había pasado inadvertido.
Se colocaron seis torres de iluminación.
Tres de ellas se colocaron detrás de la tribuna principal, como mandan los cánones.
Sin embargo, en la tribuna que da su espalda a la calle José Possolo, las tres torres de iluminación se colocaron por delante de la tribuna.
Eso, obviamente, dificulta la visión de la cancha y de los arcos desde esas gradas.
Según pudo saber Referí, esa decisión se adoptó para ahorrar costos, porque colocarlas detrás de las tribunas era más caro.
Como todas las decisiones que se toman con los dineros que salen del club, la decisión pasó por el presidente Ignacio Ruglio apoyándose en el tesorero de la institución, Eduardo Zaidensztat.