De los primeros edificios a una cartera con distintos conceptos
El primer proyecto de BeOne fue Echevarriarza, un edificio de 23 apartamentos entregado en 2017. En aquel momento, cuando los amenities todavía tenían un desarrollo más limitado en el mercado montevideano, la apuesta estuvo en otro atributo, que todas las unidades contaran con terraza.
“Todos los apartamentos tenían terraza, algo que en ese momento no era tan habitual. Se vendieron enseguida, porque la ubicación también era clave”, recordó el arquitecto Javier Goncalves Kubachek.
Javier Goncalves Kubachek, arquitecto.
A partir de esa experiencia, la empresa comenzó a incorporar nuevas prestaciones y a explorar distintas formas de aprovechar los espacios comunes. El objetivo era ofrecer algo más que una unidad individual y sumar áreas que ampliaran las posibilidades de uso de quienes viven en el edificio.
En los desarrollos vinculados al entorno del WTC, por ejemplo, BeOne incorporó amenities asociados al deporte, el entretenimiento y la vida social. Gimnasios, parrilleros, sectores de cocina y espacios para actividades recreativas forman parte de esa evolución.
La estrategia también contempla diferentes perfiles de compradores. Según explicó el arquitecto, algunos proyectos priorizan una mayor cantidad de espacios comunes, mientras que otros apuntan a ofrecer una alternativa con un precio de entrada más accesible, sin perder de vista la ubicación y el potencial de alquiler.
“Vamos buscando un concepto. Cada proyecto tiene que responder a un público y a una necesidad”, dijo el arquitecto.
Ubicación, rentabilidad y conocimiento del público
La selección de terrenos es una de las decisiones centrales en el modelo de trabajo de BeOne. La empresa busca ubicaciones que combinen conectividad, servicios y demanda residencial, pero también analiza qué tipo de producto puede desarrollar en cada zona.
Tras concretar varios proyectos en el entorno del WTC, la compañía identificó oportunidades en otras áreas de Montevideo, entre ellas La Blanqueada, donde avanzó con desarrollos de vivienda promovida. Uno de ellos es DeBritos, ubicado a una cuadra del Hospital de Clínicas, una localización que la empresa consideró atractiva tanto para estudiantes como para profesionales vinculados a la zona.
El potencial de alquiler también forma parte de ese análisis. La cercanía a centros de trabajo, instituciones educativas y servicios puede ampliar la demanda entre quienes buscan una vivienda para uso propio y quienes compran con el objetivo de obtener una renta.
La compañía trabaja, además, en acuerdos con propietarios de terrenos para desarrollar proyectos en predios que permitan aprovechar mejor el espacio disponible y las posibilidades constructivas de cada ubicación.
Life+60 y una propuesta para una nueva etapa de vida
La búsqueda de conceptos específicos también se expresa en Life+60, un proyecto que parte de una lectura sobre los cambios en las preferencias residenciales de las personas mayores de 60 años.
Para este desarrollo, BeOne identificó una oportunidad en una zona residencial de Montevideo, próxima a la rambla y a distintos servicios, donde consideró que existía espacio para una propuesta que combinara viviendas con amplias áreas comunes y espacios verdes.
La iniciativa toma como referencia el concepto de Silver Economy, asociado al desarrollo de bienes y servicios dirigidos a las personas mayores, y busca responder a quienes quieren incorporar nuevas formas de habitar, con más espacios compartidos y oportunidades de interacción.
Patio interior de Life+60.
“Entendimos que había un público que estaba buscando cómo vivir mejor, con conceptos que antes no estaban tan presentes. Por eso decidimos probar este modelo en Uruguay”, indicó Santana.
Según la gerenta de ventas, el proyecto ha generado un volumen importante de consultas de personas interesadas en ese estilo de vida.
Un modelo que integra desarrollo, construcción y posventa
Más allá de las características de cada edificio, BeOne identifica en su modelo de gestión uno de sus principales diferenciales. La empresa desarrolla sus proyectos, LGD se encarga de la proyección arquitectónica y GSN Construcciones lleva adelante la construcción. Este esquema permite articular las distintas etapas de cada emprendimiento, desde la identificación del terreno y el diseño hasta la ejecución de la obra y la atención posterior a la entrega.
La compañía mantiene, además, un vínculo directo con los compradores durante las distintas etapas del proceso. Santana explicó que ese acompañamiento comienza cuando el cliente se acerca a conocer una propuesta y continúa durante la construcción, la entrega del apartamento y la búsqueda de inquilinos, en el caso de quienes compran como inversión.
“Desde que el cliente llega hasta que tiene a sus inquilinos viviendo, está en contacto conmigo. Si quiere visitar la obra, tiene una duda o necesita hacer un reclamo, siempre tiene un teléfono al que llamar y una persona a quien dirigirse”, afirmó.
La atención personalizada, agregó, permite centralizar consultas y resolver situaciones sin que el cliente deba atravesar distintos canales o procedimientos. Para la empresa, ese vínculo es especialmente relevante en el mercado de inversores extranjeros, que valoran contar con un interlocutor local y un seguimiento cercano.
La posventa ocupa así un lugar importante dentro de la propuesta de BeOne. La relación con el comprador no termina cuando se firma la operación ni cuando se entrega la unidad, sino que continúa durante la etapa en que comienza a utilizarla o a generar ingresos por alquiler.
Ese esquema también se refleja en la recurrencia de algunos clientes, que vuelven a invertir en nuevos proyectos de la desarrolladora, según señaló Santana.
Los proyectos en marcha y los próximos pasos
Actualmente, BeOne tiene cuatro proyectos en construcción, con propuestas que responden a distintas necesidades residenciales. Entre ellos se encuentran Rivera y Caracas, ambos ubicados en el entorno del Puertito del Buceo, a unos 200 metros del World Trade Center (WTC).
Rivera cuenta con 70 unidades distribuidas en 10 niveles y, al momento de la información proporcionada por la empresa, tenía el 63% de los apartamentos vendidos. El edificio incluye monoambientes y unidades de uno y dos dormitorios, con mobiliario de cocina, campana y placares en dormitorios y baños. Su orientación al noreste y los ventanales de piso a techo buscan favorecer el ingreso de luz natural, mientras que las ventanas con doble vidriado hermético (DVH) contribuyen al aislamiento térmico y acústico.
El proyecto también incorpora espacios comunes orientados al trabajo y al esparcimiento, entre ellos un área de cowork, gimnasio, barbacoa cerrada con salida al aire libre y solárium. A estos servicios se suman un espacio de lavandería y estacionamiento para bicicletas.
Caracas, por su parte, es un desarrollo de menor escala, con 17 apartamentos de un dormitorio distribuidos en cuatro niveles. Según los datos de la empresa, el 70% de las unidades ya estaba vendido. Al igual que Rivera, contempla mobiliario de cocina, campana y placares, además de ventanas con DVH. Su orientación hacia el Puertito del Buceo permite que los pisos más altos tengan vistas al mar.
En cuanto a los espacios compartidos, Caracas incorpora un área de cowork, gimnasio, barbacoa cerrada con salida al exterior, solárium, lavandería y estacionamiento para bicicletas. En ambos edificios, la propuesta busca incorporar servicios para el trabajo y la vida cotidiana sin recurrir a una cantidad excesiva de amenities, con el objetivo de mantener los gastos comunes en niveles razonables.
La planificación de entregas prevé finalizar las obras de Caracas, Rivera y DeBritos a mitad de 2027, mientras que Life+60 tiene prevista su entrega hacia fines de ese año. Foresti, por su parte, se encuentra en una etapa inicial de construcción.
La compañía también prepara su llegada a Punta del Este, donde proyecta construir dos torres en la zona de La Pastora, con aproximadamente 180 unidades en total. El terreno ya fue adquirido y el proyecto se encuentra en la etapa de presentación de los permisos de construcción.
Para BeOne, el desembarco representa un nuevo paso, que requirió estudiar las particularidades del mercado inmobiliario de ese destino y el funcionamiento de los procesos de aprobación correspondientes.
Con más de una década de trayectoria, la desarrolladora busca sostener su crecimiento a partir de una combinación de ubicación, diseño, construcción propia y atención personalizada. La premisa es que cada proyecto responda a un público concreto y que la relación con el cliente se mantenga más allá de la compra, con especial atención a la etapa posterior a la entrega.