El cuerpo encontrado el pasado 5 de noviembre en el fondo de una casa abandonada del barrio Pérez Castellanos era de Carlos Rivero, un joven de 21 años desaparecido hace cinco años, confirmaron fuentes del caso a El Observador.
Los restos de Rivero fueron hallados enterrados debajo de una losa en una propiedad ubicada en las calles Bruselas y Callao, luego de que la Policía recibiera una denuncia anónima sobre la presencia del cuerpo.
Junto a él encontraron ropa quemada y cinco vainas de bala, que coincidieron luego con las heridas registradas en el cuerpo de Rivero, que Fiscalía confirmó que fue asesinado luego de diversas pericias.
Tras cotejar su ADN con el de un familiar se confirmó la identidad de la víctima, que era buscada por su familia hace años. Su padre relató a Telenoche (Canal 4) que años atrás habían recibido un llamado en el que les dijeron que el cuerpo estaba en el lugar donde fue encontrado, pero la Policía no actuó.
"Yo le había dicho a la Policía que el cuerpo estaba ahí, pero nunca me dieron bola", lamentó el hombre, quien cree que a su hijo lo mataron "en otra boca" y luego lo enterraron en otro lugar. "Nunca lo vi consumir pero creo que andaba en malos pasos", agregó.
Fuentes de Fiscalía indicaron que poco tiempo después de la muerte de Rivero su entonces novia le había advertido a la hermana por mensaje que no lo buscaran más porque estaba muerto.
El caso pasó del fiscal de Flagrancia Fernando Romano a la fiscal de Homicidios Silvia Naupp, que investiga el asesinato en busca de los responsables.