Las estudiantes de Magisterio llevan 28 días ocupando los Institutos Normales en reclamo de una solución que les permita completar sus carreras y obtener el título docente. El conflicto comenzó el 3 de agosto y tiene como principal reclamo la apertura de cursos que actualmente no están disponibles para quienes cursaron sus estudios bajo planes anteriores.

Alanis Alegre, referente del Centro de Estudiantes de Magisterio, explicó a El Observador que el problema no está directamente relacionado con la titulación sino con las inequivalencias entre los planes de estudio 2008 y 2017 y el actual Plan 2023 de Formación Docente.

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Cada uno de esos planes tiene sus propias materias y estructura curricular. El cambio de plan dejó, según sostienen las estudiantes, situaciones en las que hay asignaturas que ya no existen dentro de la oferta vigente pero que algunas alumnas necesitan para completar su trayectoria académica.

“Hoy hay materias que no existen. Necesitamos cursos específicos para poder recibirnos”, señaló Alegre.

El gremio comenzó a relevar la cantidad de estudiantes que están en esta situación para presentar la información ante el Consejo de Formación en Educación. El relevamiento, que todavía está en elaboración, supera las 100 estudiantes y podría llegar a unas 200, según estiman las integrantes del gremio.

El problema de los cursos optativos

Entre los reclamos también aparece la falta de oferta de materias curriculares optativas. De acuerdo con Alegre, las estudiantes necesitan alcanzar 20 créditos obligatorios en ese componente para poder recibirse, pero actualmente no cuentan con una oferta suficiente de cursos para completarlos.

Una de las alternativas disponibles es la plataforma Ceibal, aunque las estudiantes señalan que existe un límite de hasta ocho créditos que pueden obtener por esa vía. El resto debería surgir de la oferta de los propios institutos. El problema, sostienen, es que esa oferta no está disponible en cantidad suficiente.

A esto se suma un cambio en el criterio utilizado para abrir cursos. Las estudiantes señalan que anteriormente se requería un mínimo de 10 alumnas para habilitar una asignatura, mientras que ahora se estableció un mínimo de 20 estudiantes. Según Alegre, ese criterio comenzó a aplicarse durante el actual período de ocupación, aunque la falta de cursos ya era un problema previo. “Antes ya teníamos problemas, porque a veces los alumnos que necesitan determinada materia no llegan a 10”, sostuvo.

El Centro de Estudiantes trabaja ahora en identificar exactamente cuáles son las materias que necesitan las alumnas y cuántas se encuentran afectadas en cada caso.

Reclamos por el diálogo con las autoridades

Las estudiantes aseguran que mantuvieron reuniones con integrantes del Consejo de Formación en Educación, pero cuestionan la forma en que se desarrollaron algunas de esas instancias. Según Alegre, en varias oportunidades los encuentros fueron coordinados de manera virtual y se produjeron demoras importantes en la conexión de las autoridades. En una de las reuniones, relató, la instancia terminó a los pocos minutos. Las estudiantes consideran que se trata de una señal de falta de seriedad frente a un conflicto que afecta directamente sus posibilidades de terminar la carrera. “Ellos dicen que tienen toda la voluntad de resolvernos los problemas, pero no se está viendo”, afirmó la estudiante.

Para las estudiantes, además, las dificultades actuales no son imprevisibles. Entienden que las autoridades deberían haber contemplado las consecuencias de la transición entre los distintos planes de estudio y advierten que el problema puede repetirse con el próximo plan. “Va a existir un Plan 2027 y ya saben que van a existir problemas. ¿Cuál es la gracia de trancar la carrera de las estudiantes?”, cuestionó la referente estudiantil.

Una ocupación que se extiende

La actual ocupación comenzó el 3 de agosto y no es la primera medida de este tipo que llevan adelante las estudiantes de Magisterio.

El año pasado los Institutos Normales permanecieron ocupados durante 32 días. Este año ya habían realizado previamente una ocupación de 11 días por reclamos vinculados a la falta de cursos, estudiantes que no podían completar sus carreras y la ausencia de oferta de materias optativas. En aquella oportunidad las autoridades plantearon que los problemas serían solucionados, pero las estudiantes aseguran que las respuestas no llegaron.

Las estudiantes que cursan Magisterio se forman para desempeñarse como docentes de educación primaria y, para completar la carrera, deben cumplir con distintos componentes curriculares y con las prácticas correspondientes. La ocupación actual se complementa con medidas de paro en esas instancias de práctica docente.

El episodio de las cinco detenidas

El episodio que terminó con cinco estudiantes detenidas ocurrió el viernes pasado, en el marco de una jornada de movilización vinculada a la ocupación de los Institutos Normales.

Según relató Alegre, las estudiantes se dirigían a una instancia con el Consejo Asesor Consultivo cuando algunas de sus compañeras comenzaron a pintar la fachada del edificio. La situación derivó en la suspensión de la reunión y en la intervención policial. Una estudiante sufrió un ataque de pánico y cinco fueron trasladadas a una comisaría. Desde el gremio sostienen que no hubo una denuncia formal y cuestionan que la pintada haya terminado teniendo más peso que los reclamos que pretendían plantear ante las autoridades. En su comunicado, las estudiantes denunciaron además la “criminalización y persecución” de la protesta y reclamaron retomar el diálogo.

Alegre reconoció que la pintada “no está bien”, pero defendió a sus compañeras y sostuvo que la respuesta de las autoridades fue desproporcionada frente al reclamo académico que mantienen desde hace 28 días.

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