La ropa ensangrentada del hombre de 47 años, que era compañero de trabajo de Antonela en la veterinaria y con quién tenía o había tenido una relación, delató el crimen. El vecino y cliente que entró al comercio le preguntó al trabajador que había pasado. Le respondió que Antonella “estaba mal” por lo que llamó al 911.

Luego llegó el propietario que ingresó al local junto con la policía y encontró a la joven muerta, según surge de la audiencia de imputación a cuyo audio accedió El Observador.

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Si bien el imputado no declaró -la fiscalía no lo consideró necesario- y no hay una confesión, los elementos con los que cuenta la fiscal de Homicidios Mirtha Morales son contundentes y por tanto develan, a su entender, que el imputado cometió femicidio, por el odio y desprecio hacia la víctima.

Para la fiscal ello quedó demostrado por la crueldad y sevicia con la que cometió el crimen. La autopsia concluyó que murió a causa de herida de arma blanca, shock hipovolémico hemorrágico (pérdida grave de sangre que impide que el corazón bombee suficiente sangre al cuerpo) y lesión penetrante abdominal hepática (herida abierta en el abdomen), leyó Morales de la autopsia forense. El crudo relato del informe forense evidencia que también sufrió múltiples golpes (tenía hematomas en un ojo y el tórax), así como varios cortes profundos en el cuello.

El ataque quedó registrado además en dos cámaras instaladas en el interior de la veterinaria que "grabaron todo lo ocurrido, previamente y durante el hecho", dijo la fiscal. Sostuvo que "posteriormente una de las cámaras fue movida por el señor", por lo que no quedó registrado el momento en el que ingresó la policía con el dueño del local comercial.

Morales afirmó que existía un vinculo entre ellos, según el relato de varios testigos que declararon. Esos testigos volverán a ser citados por la Fiscalía.

Por eso fundamentó la necesidad de que la jueza Isaura Tórtora decretara prisión preventiva como medida cautelar, ya que consideró que existe riesgo de que esos testigos, que son seis, puedan ser amedrentados o intimidados. También alegó posible riesgo de fuga.

Pericia reveló que el femicida es imputable y la "muerte que ya no se puede evitar"

La fiscal Morales relató que la pericia psiquiátrica que realizó el ITF constató que el femicida es imputable. El hombre no tenía antecedentes y se lo consideró "estable, compensado y sin criterio clínico que amerite internación".

Sin embargo, su defensor, Gustavo Froste, planteó que no estaba de acuerdo en que se imputara femicidio. Afirmó que si bien el ITF determinó que es imputable, "existen otros informes que determinan que padece un trastorno mental importante".

En ese sentido, planteó que no se opondría a la prisión pero pidió a la jueza que se le hiciera una nueva pericia para determinar si su cliente podrá estar en una cárcel y pidió que se le asegure que podrá continuar con el tratamiento psiquiátrico. Además planteó que es "un caso particular con muchos interrogantes".

"Mi cliente a posteriori que cometió el hecho quiso autoeliminarse. En un establecimiento carcelario transitará una angustia no sería el estado correcto para que salga de ese estado mental", señaló.

El penalista Jorge Barrera, que es abogado de la familia de la víctima, dijo que por razones de "coherencia intelectual" quería aclarar que en este caso si se justifica la prisión pero no por riesgo genérico, como ha cuestionado otras veces como abogado de imputados, sino porque "acá sí se dan riesgos muy concretos", dado los seis testigos que tienen que ampliar su declaración.

Al tomar la palabra nuevamente el defensor del imputado, señaló que "en un ambiente carcelario corre riesgo, puede ser victima de una venganza ya que el hecho es muy popular, muy complicado, muy afectivo".

Entonces Barrera le respondió que "las vidas valen todas y acá hay una que no está y tendría que estar".

"Los derechos humanos son de todos, de víctimas, de los imputados. Nadie está solicitando que no haya un juicio justo. Si algo pasa, voy a dormir con la misma paz que dormí ayer porque las decisiones individuales y la libertad traen consigo la responsabilidad y por lo tanto todos queremos evitar cualquier muerte. Sin embargo, hay una que ya no se puede evitar, pero no está en manos de un proceso penal o de un sistema de justicia evitar o no". afirmó y agregó que con ese argumento "no existiría un preso en prisión, ya que el 99.99% de los presos tiene angustia y depresión por la pérdida de la libertad".

"Lo único objetivo es que a una piba de 26 años hoy la están llorando sus familiares, sus amigos y la sociedad. Lo demás es eventual", enfatizó.

La fiscal respondió que tiene un informe del médico tratante de la clínica Psicos que describe que el imputado "tiene una alteración mental de carácter agudo que require internación" y concluyó que no estaba en condiciones de brindar testimonio pero aún así el ITF determinó que podía ser periciado.

"En esa pericia que se le hizo se determinó que al momento no tiene ideas de autoeliminación, tiene alimentación y sueños conservados, y que es capaz de comprender sus actos y autodeterminarse libremente", afirmó Morales.

La fiscal agregó que "por supuesto que no quiere que nadie más muera". "Comparto lo que se dijo de la verguenza nacional que son nuestras cárceles" pero "la prisión preventiva es la única medida capaz de amortiguar los hechos que tenemos para transcurrir la investigación como corresponde".

Por eso surgirió que ese mismo día se le realizara otro peritaje para determinar si podía ir a la cárcel y si desde allí podía recibir el tratamiento. Así lo determinó la jueza, por lo que el femicida fue a prisión a la espera de que esté el resultado de esa pericia.

El Observador consultó este martes a fuentes del caso y señalaron que la tarde no habían sido notificados del resultado.

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