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Desde principios de esta semana varios departamentos del país se vieron afectados por inundaciones, debido a las intensas lluvias que cayeron sobre gran parte del territorio nacional. Uno de los departamentos más afectados fue Treinta y Tres, que hasta este miércoles tenía más de 1.100 personas desplazadas de sus casas.

En medio de esa emergencia, un grupo de personas con experiencia en el canotaje, entre ellos un canoista que casi clasifica a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y su entrenador, decidieron salir a las zonas inundadas para ayudar a la población.

Freddy de los Santos es el vicepresidente de la Federación Uruguaya de Canotaje, y en 2008 viajó como entrenador del canoista Christian Bergara a los Panamericanos de Canotaje en Montreal, que daban la clasificación a Beijing. Bergara quedó cuarto, a milésimas de segundos de llegar a la cita olímpica.

Casi exactamente 16 años después –la competencia se desarrolló en mayo–, De los Santos y Bergara se juntaron junto a otros conocidos del canotaje en la casa de un amigo de Treinta y Tres para coordinar desde allí distintas salidas en sus botes para ayudar de forma voluntaria a la gente que sufrió la inundación.

De los Santos relató a El Observador que durante los días más complicados de las inundaciones se dedicaron a trasladar alimentos, ayudar en la seguridad de las zonas afectadas y brindar apoyo a muchas familias que se quedaron en sus casas a pesar de que parte de su propiedad estaba inundada.

El viaje de casi ocho horas para rescatar a una persona

El miércoles De los Santos fue parte de la tarea más difícil del grupo. Ese día una mujer le pidió al grupo que la ayudaran a evacuar a una persona que estaba atrapada por el agua en un establecimiento rural cercano a Villa Passano, una pequeña localidad que está cerca del cruce entre los ríos Olimar y Cebollati.

El hombre partió junto a su amigo Hugo Araujo y la hija del hombre atrapado cerca de las 16:00, y recién llegaron al establecimiento en la noche. "Fue una situación compleja, había mucha agua por todos lados", comentó De los Santos.

Recién sobre las 21:00 lograron rescatar al hombre y comenzaron su regreso a Treinta y Tres, para lo que se guiaron con las "luces encendidas" de las estancias de la zona, y luego con las luces de la capital. Llegaron a la ciudad a la medianoche tras navegar tres horas "aguas arriba", y luego de quedar "trancados" en el medio "con algún alambrado".

La función de seguridad y el reparto de alimentos de los canoistas que ayudaron en Treinta y Tres

El jueves el grupo siguió con su tarea de ayudar a distintas familias que se quedaron en sus hogares parcialmente inundados. "A mucha gente se le inundó el primer piso y se quedó en el segundo piso", detalló De los Santos.

Los canoistas llegaban a los distintos lugares y consultaban a los residentes si "necesitaban algo", y generalmente les pedían "agua y alimentos", que luego se encargaban de llevar a los hogares.

También, algunos viajaron varios kilómetros para llevarle comida a una familia que estaba "aislada hace días" en su casa de la localidad de Bañados de Olivera, ubicada al norte de la capital departamental.

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Integrantes del grupo de canoistas que ayudaron a los inundados en Treinta y Tres pasan por debajo de un puente

Además, los integrantes del grupo también trataron de ayudar con la seguridad de las zonas inundadas, ante los posibles robos a las casas abandonadas. "Siempre hay gente que se aprovecha de estas cosas", lamentó el exentrenador.

Consultado sobre si la práctica del canotaje hace la diferencia en este tipo de situaciones, De los Santos afirmó que la experiencia en ese deporte brinda un mejor "manejo" del "equilibrio" y de las "corrientes" de agua, lo que ayuda a "animarse a salir" a navegar en estas situaciones.

"La tranquilidad es otra. Es por eso que podemos hacer estas actividades de riesgo. Te aplaca la sensación de peligro", explicó.

¿Cómo está la situación en Treinta y Tres?

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Inundaciones en Treinta y Tres

El jefe de Policía de Treinta y Tres, Richard Lima, relató a El Observador que este viernes la altura del río Olimar bajó más de un metro con respecto al jueves y se ubica cerca de los 8 metros, aún por encima de la cota de seguridad de 7 metros.

La mayoría de las personas evacuadas, alrededor de 240 según Lima, continúan alojadas en refugios, mientras que hasta la mañana del viernes calculaba que había alrededor de 1.200 autoevacuados, cifra que aclaró puede variar ya que no todas las personas informan a las autoridades que se fueron de sus casas.

Santiago Caramés, director del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), dijo a El Observador que estaba en Treinta y Tres esta mañana, y vio a varias familias volver a sus casas. Este jueves las autoridades se reunieron en la ciudad para coordinar el regreso de la gente a sus hogares.

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli, también visitó el departamento y sobrevoló las zonas afectadas en helicóptero. Según Caramés, el ministro fue a conocer la situación de más de una decena de policías del departamento que se vieron afectados por las inundaciones.

Hasta la mañana del viernes seis partes de distintas rutas del departamento estaban cortadas por las inundaciones. El puente sobre el río Olimar que conecta a Treinta y Tres y Melo, y que forma parte de la Ruta 8, no llegó a cortarse en ningún momento, aunque el agua pasó cerca.

Lima afirmó que el agua movilizó la estructura de su caminería, que fue agregada después a la estructura original del puente. Por esta situación, se clausuró el paso de peatones de la vía de forma preventiva.

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