Los pronósticos meteorológicos ocupan un espacio importante en los informativos de radio, en los de televisión y en los portales de medios de prensa escrita.
Y como otras áreas de interés público –como la justicia o la política– tiene términos de uso muy extendido por los especialistas cuyo significado muchas veces no es conocido por la población.
¿Claro, algo nuboso, nuboso, cubierto?
Hay términos que se puede deducir –pero hasta cierto punto– qué significan. En su pronóstico diario, el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) habla de un cielo "claro", "algo nuboso", "nuboso" y "cubierto". El primer y el último concepto son fáciles de entender: en uno el cielo no tiene nubes y en el otro está, justamente, cubierto.
¿Cómo se determina cuál de estos cuatro conceptos se va a usar? Primero se divide el cielo –de la zona donde se está observando– en ocho partes.
Inumet lo explica en su glosario. Cuando ninguna de esas partes tiene nubes, el cielo está despejado o claro. Cuando de una a tres partes tienen nubosidad, el cielo está algo nuboso. Cuando de cuatro a siete partes tienen nubes se considera que el cielo está nuboso. Y cuando los ocho octavos tienen nubosidad el cielo está cubierto.
Las probabilidades de lluvia
En su página web, Inumet solo tiene el pronóstico para tres días; respecto a los cuatro siguientes solo muestra una imagen de cómo va a estar el cielo, adelanta las temperaturas previstas y señala las probabilidades de lluvia. Puede decir que la probabilidad es "baja", "media" o "alta".
¿Qué significan estos términos?
Según dijeron desde el instituto a El Observador, cuando la probabilidad es de hasta el 50% es "baja", si está entre 50% y 75% es "media" y si es mayor a 75% es "alta".
Por qué importan los hectopascales
Los hectopascales miden la presión. ¿Cómo afecta si suben o bajan? En realidad, no es algo que las personas sientan físicamente. Se usa como indicador porque, si bien las presiones más altas están asociadas a un tiempo bueno y estable, las bajas a todo lo contrario. Muchas veces se oye a un meteorólogo hablar de un "sistema de baja presión".
"Los fenómenos más severos desde punto de vista meteorológico se dan con las bajas presiones. Porque es como una combinación de todo lo peor que puede haber a nivel meteorológico: vientos fuertes, lluvias intensas, incluso tormentas, actividad eléctrica, todo el combo", explica el meteorólogo Mario Bidegain, asesor de Inumet.
¿Pero a partir de qué número se puede hablar de baja presión?
Según Bidegain no hay un valor absoluto, porque depende del lugar y la época del año. "Pero para dar una idea, el promedio a nivel mundial de la presión a nivel de superficie es de unos 1013 hPa", señala.
Todo lo que esté por debajo de ese número se podría considerar baja presión. De todas formas, en el caso de Uruguay, los sistemas que más daños provocaron, como en el temporal de agosto de 2005, fueron "núcleos de baja presión de menos, a veces, de 1000 hPa", indica Bidegain.
Rachas de viento
En los pronósticos meteorológicos suele diferenciarse el viento en dos: la velocidad media y las ráfagas o rachas.
Según Inumet, las ráfagas implican "un aumento repentino y significativo en las fluctuaciones de la velocidad del viento" y generalmente duran menos de 20 segundos.
¿A partir de qué velocidad afecta a las personas?
"Lo que le interesa al público es cuando vos tenés rachas o ráfagas importantes, por decir algo, de 40 km/h", dice Bidegain. "Podés tener ráfagas de 20-30 km por hora, pero no tenés efectos visibles. No se rompen ramas de árboles, no se vuelan carteles", añade.
Diferencia entre nieblas, neblinas y bancos de niebla
Otros tres términos que aparecen seguido en los pronósticos de Inumet, pero que no quedan claros para la población, son los de niebla, neblina y banco de niebla.
La diferencia entre la niebla y la neblina está en cómo se afecta la visibilidad horizontal.
La niebla afecta la visibilidad a una distancia más corta: a menos de 1000 metros. Por otro lado, la neblina hace lo mismo, pero a menos de 4.000 mil metros, es decir, 4 kilómetros.
Los bancos de niebla, por otra parte, están ubicados en lugares específicos y no a 360 grados.
"En Uruguay se forman en zonas bajas del terreno", señala Bidegain. Y pone el ejemplo de cuando una persona va manejando por la ruta en invierno. Vas bajando y subiendo, cuando bajás te encontrás con un banco de niebla, reducción de visibilidad, y cuando subís desapareció la niebla. Esos son bancos de niebla", explica.
Para consultar más términos, se puede ir al glosario que publicó Inumet en su página web.