La firma Consumer Reports acaba de producir un informe en los Estados Unidos que investiga qué significa el término “natural” cuando aparece en la etiqueta de un alimento.
La firma Consumer Reports acaba de producir un informe en los Estados Unidos que investiga qué significa el término “natural” cuando aparece en la etiqueta de un alimento.
Definitivamente el informe consigna que los consumidores desean –y están dispuestos a buscar en las góndolas– productos alimenticios que sean naturales.
Este tipo de alimentos ha generado el año pasado unos 40 mil millones de dólares, de acuerdo al mencionado informe.
Lo más interesante del estudio es que lo que los consumidores pensaban que era “natural” era: pollos y carne vacuna, provenientes de animales que no consumieron hormonas (89%) o antibióticos u otras drogas (81%). O animales a los que, en sus alimentos, no les suministraran organismos genéticamente modificados (85%) u otros ingredientes artificiales (85%).
Curiosamente, y en rigor de verdad, la etiqueta de “natural” no tiene, de acuerdo a las definiciones del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en sus siglas en inglés), ninguna influencia en ninguno de los factores mencionados anteriormente.
De acuerdo a las normas vigentes, cualquier carne puede ser denominada natural si no contiene ingredientes artificiales o un color añadido, y solo si ha sido mínimamente procesado, esto es que no hayan sido alteradas fundamentalmente las características del producto.
Pero resulta que prácticamente todas las carnes frescas entran en esta definición. Y la FDA (Food and Drug Administration) prácticamente no dice nada en relación a ello, con lo cual lo que nos queda perfectamente claro es la gran confusión que existe respecto a este tema.