Durante los últimos gobiernos colorados, el ministro del Interior solía acudir a confortar a las víctimas de la delincuencia con expresión de ¡qué barbaridad! Y así, más allá de que los delitos seguían creciendo a buen ritmo, la población sentía que había alguien, de camisa a rayas con cuello blanco, preocupado por la situación. Le importaba, algo estaría haciendo.
¡Bonomi delenda est!
Seguridad no es marketing, pero no le vendría mal el cuello blanco y la camisa a rayas