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Psicopedagoga y profesora de matemáticas Juliana Cabrera. Directora del Centro Alphapsi y del Instituto Pirámides.

La educación de los primeros años cumple un papel crucial en la estimulación y guía del desarrollo de las potencialidades del niño. Es esta etapa cuando se asientan las bases para futuros aprendizajes. Por este motivo, elegir una buena escuela de educación inicial supone una decisión fundamental para los padres que se enfrentan a esta situación.

Se puede definir al centro infantil como la institución que se ocupa de la educación de los niños de 0 a 6 años, complementando y enriqueciendo la educación familiar. Se trata de formar la personalidad del niño de forma armónica e integral, cubriendo todos los aspectos, contemplando sus necesidades biológicas, intelectuales y sociológicas.

El jardín de infantes, la guardería, o la escuela inicial es el lugar donde el hijo pasará gran parte de su tiempo durante los primeros años de vida, de ahí saldrán sus primeros amigos, sus primeros descubrimientos, ilusiones, aprenderá sus primeras canciones y juegos, por lo que a la hora de elegir se debe tener claro lo que buscan los padres y los intereses del niño.

¿Qué es lo que se debe hacer en primer lugar al momento de elegir un jardín?

Se necesita una charla previa bastante cuidadosa entre los padres o quienes estén a cargo del niño; ya que se debe hacer una reflexión sobre lo que realmente se quiere para el hijo, pensar en los objetivos, el tipo de educación que se desea, si es pública, privada, con una sola lengua o bilingüe, religiosa o no y en función de las opciones tomadas en esa charla elegir los lugares a visitar.

Cuando se llega al lugar, ¿qué se debe preguntar?

Las preguntas pueden orientarse a diferentes áreas. En primer lugar la propuesta educativa: se recomienda entrevistarse con quien dirige el centro y realizar preguntas sobre la formación de esa persona ya que es bueno que esté especializada en educación inicial que es lo que se está buscando. Luego preguntar sobre la propuesta en general: qué metodología se utiliza, cuál es la filosofía del centro, qué marcos teóricos sustentan la propuesta y así. También se puede preguntar sobre la infraestructura del lugar, como es, sus características, como son los salones, etcétera. No se debe tener miedo a hacer preguntas ya que son la base del saber, cuanto más se pregunte más vamos a conocer del lugar al que se podría enviar al niño.

Al terminar esta charla se puede solicitar una recorrida por el centro, conocer el lugar, poder hablar con los docentes que van a estar con el hijo y saber que se consultó sobre todo lo que se quería saber; hay una psicopedagoga argentina que dice "Hay que pasear por el centro con ojos de turista", mirar todo y preguntar hasta lo mínimo.

En cuanto a los distintos espacios, ¿qué cosas debemos tener en cuenta?

Es muy importante, conocer el salón que le correspondería al niño, qué tamaño tiene (que no sea demasiado chico ni que se pierda en el lugar), cómo está equipado, por qué los distintos elementos están dispuestos de esa manera. Debe fijarse que los aspectos de seguridad estén cubiertos para las distintas edades, que tenga espacios abiertos, es necesario que los chicos cuenten con un lugar para jugar, que no este todo el tiempo encerrado, que tenga contacto con la naturaleza incluso que hayan plantas en el interior, que sea ventilado, que le de la luz del sol y así; procurar un lugar con las mejores condiciones para dejar al hijo.

¿Cuantos niños es el ideal por clase?

En realidad en esta materia no podemos hablar de ideales porque depende de varios factores, pero si se puede estimar de acuerdo a las diferentes edades.

Cuando es muy chico, a los dos años aproximadamente, se puede calcular un grupo de entre 8 y 10 niños y aumentando la edad hasta los 5 años no pasarse de 20 chicos, contando siempre con una maestra especializada en el área y una auxiliar (incluso con los pequeños, que por más que sean pocos, requieren de mucha ayuda y no se los puede perder de vista, por lo que el trabajo con una auxiliar es imprescindible.

¿Cómo nos damos cuenta que el niño esta preparado para ir a un jardín?

Es importante valorar la intuición por el lado de los padres, cuando uno entra a un lugar y lo conoce siente si es el adecuado o no para su hijo ya que son quienes mas lo conocen. No hay reglas absolutas para saber si está preparado o no, en algunos lugares se pide como condición que ya no utilice pañales, pero es en algunos, en otros tienen una excelente propuesta maternal, muy beneficiosa para la familia que tampoco se las puede descartar, por lo que no hay una edad que se pueda determinar, sino que se debe seguir el instinto materno/paterno tanto en la preparación del niño como en la elección del centro.

¿Por qué es importante que los niños socialicen con sus pares en un jardín de infantes?

Porque es la base de varios aspectos del niño; le da la oportunidad de conocerse a sí mismo, saber cómo siente, cómo se vincula, es la base de los aprendizajes, de la construcción de distintas funciones como ser el lenguaje y las matemáticas entre otras, es una etapa de enriquecimiento junto con los pares tanto para niños sin dificultades en particular como para los que sí las tienen.

En el caso de ser padres de un chico con alguna dificultad como puede ser una deficiencia auditiva, visual, o un síndrome de down, se deben formular aún más preguntas sobre la propuesta pedagógica de la institución para ver si son beneficiosas o no para el niño y eventualmente realizar una consulta de apoyo a un psicopedagogo para ayudar a los padres a elegir o pensar en la mejor propuesta para el hijo.

O sea que lo más importante es tener claro lo que se busca...

Claro, se le denomina co-pensar, pensar en conjunto, entre los padres y si es necesario con un especialista, ya sea el pediatra, psicólogo, pedagogo, buscar la ayuda necesaria en caso de que se tengan dudas para la elección.

¿Qué preparación específica deberían tener las maestras, más allá de estar formadas en educación inicial, que otras cosas se pueden tener en cuenta?

El ser maestro es muy importante y estar especializado en educación inicial; en el caso de que se busque una formación complementaria asegurarse de que tenga la instrucción adecuada, por ejemplo, en el caso del bilingüismo que la persona tenga una fluidez en esa lengua para que el niño se habitúe y la identifique con el idioma que se busca que aprenda.

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de Educación desarrollo niños