Este asunto de los enfermeros asesinos trajo a colación el debate de cuándo un ministro debe renunciar al cargo. Es evidente que Jorge Venegas no tiene directamente ni arte ni parte en lo que pudieron ser fallos en los controles. Más aún, quizás no haya forma de impedir que algunas cosas pasen. Pero si el argumento para “apoyar” al ministro, como lo apoyó el gobierno, es que éste no tiene vínculo directo con el asunto, entonces surge la pregunta: ¿en qué circunstancias un ministro debería renunciar o ser removido? Cuando en pleno invierno se registraban muertes de indigentes, la entonces ministra de Vivienda, Ana Vignoli, llegó de Río de Janeiro y ante la prensa, lejos de hablar de los fallecidos, destacó su visita a la ciudad carioca. Al removerla, Mujica (junto con su enojo personal) transmitió que el gobierno tiene una sensibilidad, y que para esa sensibilidad política poco importa si el ministro es honesto y eficiente, porque la decisión pasa por otro lado. En estos casos, además, estamos ante ministros que no ocupan el cargo por su capacidad, o al menos no sólo por eso, ya que el gabinete se armó en base a cuota política. Que Jorge Venegas se fuera (quizás con aval del PCU) o lo fueran del cargo, no significaría que el gobierno esté diciendo que ante cada falla del sistema o ante cada patinada de un subalterno va a remover a un ministro, porque sería una romería. Pero acá hay 16 muertos que pueden ser decenas o cientos, muchos de ellos en un hospital público, y basta recorrer los pasillos de ese y otros centros de salud para ver lo que esto ha generado en la población. Si Venegas saliera del cargo, seguro nada mejoraría per se, pero sería una forma de decirle a la gente que estas cosas no se pueden tolerar, aunque sean imposibles de evitar. Sería una forma de decir que los gobernantes no están ahí solo por la plata y el poder, y que no toleran haberse enterado que cosas como estas pasaran mientras ellos estaban al frente. Sería también una contribución de la política a la dignidad de la función pública, y un homenaje a la sensibilidad que la izquierda supo tener ante estos temas, en aquellas épocas en que, desde la oposición y por mucho menos que esto, agitaba la guillotina y calificaba duramente a los que se atornillaban al cargo.
¿Cuándo debe renunciar un ministro?
Si Venegas se fuera, la izquierda le haría un homenaje a lo que fue su sensibilidad en el pasado
