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"Hello, Hola, Bon dia #myfirstTweet". Así se estrenaba en Twitter la española Ana Botín, presidenta del Banco Santander. El mensaje, publicado hace un año, tuvo un gran impacto mediático, y generó también un efecto importante entre otros directivos que se preguntan desde entonces si deben tener un perfil en la red social.

Si se atiende al número de seguidores que tiene hoy la máxima responsable del banco, la respuesta es sí. Pero ¿qué mensajes debe lanzar Ana Botín a sus más de 28.000 seguidores? ¿Tiene que evitar temas polémicos? ¿Debe atender a los miles de mensajes directos que le envían cada día? Son estas preguntas las que están retrasando la llegada a Twitter de otros directivos, que sienten que los contras pesan más que los pros.

Más numerosa es la legión de incondicionales del presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete que, con más de 74.000 seguidores, lleva años demostrando que estar en Twitter tiene más ventajas que inconvenientes, aunque evita meterse en temas polémicos.

"El directivo, por norma, es negacionista y no le ve la utilidad a las redes sociales. Muchos se preguntan si merece la pena estar, ya que no saben qué decir o cómo actuar cuando se plantea un problema y desisten. Pero la reputación de las marcas es la suma de la reputación de sus directivos, empleados, clientes. También, la que éstos tienen en redes sociales", señala Rodrigo Miranda, director general de ISDI (una institución educativa de negocios digitales), que aconseja: "Si eres maratoniano, si practicas yoga, si te gusta cocinar o si eres aficionado al arte o al cine no pasa nada porque lo digas en redes sociales. Pero si cazas o te gustan los toros es mejor que evites comentarlo".

Miranda asume que estar en redes no es fácil cuando ocupas ciertos cargos de responsabilidad, por eso insiste en la necesidad de cuidar hasta el último detalle. "El directivo debe plantearse una serie de preguntas antes de dar el último paso. ¿En qué red social quiero estar? Los mensajes, ¿serán públicos o privados? ¿Serán sobre el negocio o sobre mi vida personal? La lista es infinita y nada puede dejarse al puro azar", explica, que ha tenido en sus clases a muchos directivos preocupados por la imagen digital de su compañía.

"Basta con escribir el nombre de un directivo en Google, LinkedIn o Twitter para darse cuenta de que la información que aparece en este tipo de herramientas escapa de su control. Se pueden saber cuáles son sus gustos, cómo se comporta, cuáles son sus inquietudes o qué relación tiene con sus empleados, por eso es importante que cuiden su imagen digital", insiste Miranda, consciente de las dificultades con que se encuentran los directivos cuando se deciden a entrar en redes sociales.

Miranda confía en que los directivos más jóvenes se animen a tener presencia en redes. "Les aconsejo estar aunque sólo sea para escuchar lo que se dice de ellos y de su compañía", explica. Añade: "No hace falta desvelar aspectos de tu vida privada, pero sí deben contar lo que afecta a su parte pública".

El tiempo es otro factor que echa para atrás a muchos directivos que se preguntan cuántas horas tendrán que dedicarle a la redes sociales. Miranda asegura que no hace falta convertirse en community manager de su vida o de su empresa. "Basta con que le dediquen unos minutos al día y hay muchas herramientas que ayudan a agilizar su gestión".

Fuente: Expansión - RIPE

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