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¿Cómo impacta en el sector el inicio de la actividad industrial de Montes del Plata?
Este ingreso de la planta, que estaba previsto, va a traer una dinámica mayor en los volúmenes de madera manejados dentro del país, por una demanda mayor debido a un consumo y procesamiento mayor. Es probable que en los próximos años, no tanto en lo que queda del 2014, aumenten las asociaciones con productores para promover las plantaciones. También que haya una competencia mayor por la madera, en lo que incidirá además otro tipo de emprendimientos que están previstos desarrollarse. En relación a las características de las dos plantas de producción de celulosa que hay en Uruguay, Montes del Plata y UPM, es bueno señalar que están entre las cinco mejores del mundo. En Europa, Canadá, Estados Unidos o Japón hay muy pocas plantas con tecnología moderna. Ese tipo de plantas se están instalando en Chile, Brasil y Uruguay, alguna en Indonesia; hay cientos de plantas de celulosa en el mundo, pero las de Uruguay tienen incorporado en su tecnología el concepto de la precaución ambiental y el de la más alta performance en el rendimiento papelero y energético.

¿Y en relación a la producción global de madera y su destino?
Hoy Uruguay maneja unos 10 millones de metros cúbicos de madera, en rollizos, por año. El año que viene probablemente haya un procesamiento en el orden de los 14 millones de metros cúbicos, de los cuales unos nueve millones de metros cúbicos serán demandados por las industrias de celulosa. El resto se va a ir a industrias de tableros y aserraderos, a la exportación de chips y rolos y a la producción de energía mediante la combustión de biomasa, que hoy es un competidor más por la madera tanto que estamos hablando en el orden de los 2,5 millones de metros cúbicos de madera que se destinan cada año a la generación de energía.

¿Qué sucede con el área forestal que venía creciendo a razón de unas 20 mil hectáreas al año, llegando ya al millón de há?
El área forestal continúa creciendo, aunque a ritmos menores, porque inciden el costo de la tierra y los usos alternativos de la tierra, por ejemplo los buenos precios agrícolas y ganaderos han limitado el crecimiento de los forestales mediante la compra de campos, pero sí se están dando mucho los convenios de arriendo o aparcería que hacen las empresas forestales con productores agrícolas, quienes en sectores marginales del campo diversifican riesgos e ingresos ampliando la matriz productiva del campo, haciendo agricultura, ganadería y forestación con diferentes beneficios. El año pasado el 60% de lo que se plantó fue en base a ese tipo de contratos. Más que crecer en área, lo que se está haciendo es reforestar y en las reforestaciones se esperan crecimientos importantes porque son áreas plantadas hace muchos años y que hoy, al volver a plantar allí, se hace con nuevas tecnologías, con mejor genética y manejo, lo que nos hace esperar un incremento productivo en el volumen por hectárea de al menos 20%. O sea, crece un poco el área, pero crece mucho la productividad en los bosques.

Destacó el valor de los procesos en las dos plantas de celulosa. ¿Qué está sucediendo en otras industrializaciones?
En lo que es aserraderos y plantas de tableros, tenemos por un lado los nuevos proyectos, que más consumo de madera tienen actualmente, que son todos de alta tecnología porque apuestan al mercado exportador, mercado que les exige un producto estable, con calidad, incluso certificado. Después existen aserraderos más familiares, más locales, con tecnología más básica, que siguen existiendo porque hay un consumo interno que atienden. Igual es importante señalar que cada vez más nuestros muebleros y carpinteros, y también desde la construcción, que están exigiendo para el uso local esos productos de calidad de exportación, que buscan una madera seca, estable, certificada. Lentamente cada vez se usan menos componentes de madera importada.

Con exportaciones generadas por la agroindustria forestal en el orden de US$ 1.000 millones durante 2013, ¿qué perspectivas hay en este nuevo escenario?
Es probable que este año haya un incremento, pero sin duda se va a notar más en 2015. Las exportaciones pueden llegar a incrementarse a fines del año que viene en un 60% a 70% en relación a las actuales, y luego tal vez más, pero deben darse ciertas condiciones, como la mejora de los precios internacionales para chips y rolos, para maderas laminadas y tableros, y por supuesto para la celulosa, además de que obviamente las dos plantas estén funcionando a pleno. Hay que ver qué son dos plantas funcionando y que cada una esté procesando 1,3 millones de toneladas de celulosa. Hoy el precio es US$ 750 a US$ 800 por la tonelada. Solo hay que hacer la cuenta. Igual 2015 será todavía un año transicional.

¿Qué obstáculos le visualiza y cómo definiría al sector?
Seguimos siendo un país en el cual los costos nos limitan, continuamos teniendo en el sector restricciones competitivas por el lado de los costos por ejemplo en los temas energéticos (combustibles y energía eléctrica) y logísticos. El sector forestal hoy es un sector que está madurando, conciente de los desafíos que tiene, pero también de sus fortalezas. La gremial trabaja en una forma muy afinada con sus socios y eso nos permite establecer que hay, como dije, algunas limitantes, pero también fortalezas destacadas que nos hacen persistir en este esfuerzo.
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