El nacimiento de su hijo y el hecho de tener que dejar de amamantarlo, despertó en Laura Rosano el interés por la comida saludable hace dieciocho años.
En esa época vivía en Suecia donde realizó cursos de cocina sueca y frutos del bosque para aprender el idioma y sumar conocimientos a su carrera de chef cursada en UTU. Luego, en Holanda, trabajó en restaurantes de comida mediterránea y se asoció al movimiento internacional Slow Food, donde su aporte fue en materia de educación del gusto en las escuelas.
En 2006 volvió a Uruguay, y al año siguiente, junto con su amiga Paula Rama, abrió Verde Oliva. Se trata de una empresa que brinda asesoramiento a empresas gastronómicas, talleres para cocineros profesionales y clases prácticas en las escuelas públicas y privadas para fomentar el hábito del buen comer y conciencia de alimentación saludable en los niños.
Actualmente Rosano está a la espera de recibir más apoyo del sector público para seguir luchando por esta causa y mantener la empresa.
"Es muy difícil luchar contra toda la propaganda y el marketing"
Laura Rosano cuenta cómo, con su empresa Verde Oliva, insiste en difundir una alimentación saludable en las escuelas