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Como estudiante se caracterizó por haber empezado una misma carrera en diferentes universidades y no haberla terminado en ninguna. Pasó por la UDE, ORT y Universidad Católica para formarse en marketing. Pero no se arrepiente porque, al final, esa experiencia lo enriqueció como persona.
Fernando López se define como un amante del diseño. Desde muy joven estuvo relacionado al rubro de la indumentaria. Con 19 años era supervisor de todos los locales de Uniform. Luego de haber trabajado muchos años en esa firma, decidió abrir un emprendimiento propio en 2002, en plena crisis en Uruguay. El tiempo le dio la razón, porque el negocio de Urban Store, y la posterior Urban Outfitters resultaron exitosos. Y en 2013 decidió reinventarse con la creación de Urban Haus, dejando atrás sus otras marcas. Actualmente está trabajando en la apertura del octavo local de Urban Haus, prevista para marzo en Montevideo Shopping.

¿Cómo comenzó en el negocio de Urban?
Comienza en la crisis como una oportunidad de una propuesta diferente que al mercado uruguayo le estaba faltando. Surge en primera instancia como Urban, que es la base de este negocio, y con el paso de los años y el tiempo fue cambiando. Empezó como Urban Stores, siguió como Urban Outfitters y hoy se convirtió en Urban Haus. Hoy encontramos una tienda más renovada, perfeccionada, llevada más al extremo de lo que el consumidor uruguayo quisiera, más actualizada, más cerca de Europa.

¿Cuándo surge específicamente Urban Haus?
Comienza con un local insignia en Carrasco, en Arocena y Shroeder. Ahí arranca una propuesta diferente en enero de 2013, que fue cambiando en su tiempo. Es la base de Urban que se sigue pero renovada, con la implementación de marcas nuevas que le dan siempre una diferenciación. Nos reinventamos. Son ciclos que las empresas tienen y buscan cambios.

¿Cómo fue el surgimiento de la marca?
De forma interna, con una tormenta de ideas sobre colecciones, lineamientos y necesidades para brindar un mejor producto. El desarrollo del nuevo concepto demandó cerca de una semana. Tiene que haber equilibrio y un objetivo atrás para lograr el resultado final. No fue solo buscarle un nombre, sino la identidad a la marca.

¿Por qué decidió incursionar en el rubro de la indumentaria?
Creo que uno nace con esto, se hace y se va formando. Una parte importante es descubrir rápidamente cual es su vocación o lo que le gusta. Me gustó siempre el diseño, la vestimenta y desde muy joven empecé a trabajar en empresas del rubro. Estuve en Levi´s y por mucho tiempo trabajé en Uniform, donde hice mis raíces. Comencé con 18 años y al año siguiente era el supervisor de todos los locales de Uniform. Cuando tan joven te toca un puesto así de importante te hace madurar, evolucionar y descubrir las cosas mucho antes. Trabajé muy bien ahí. El dueño es un uruguayo con el que teníamos muy buen feeling: entendía muy bien lo que el quería de la marca y la llevamos a niveles muy buenos. Se reconvirtió y logró ser una buena marca en el rubro de jeanería, que es lo que queríamos. En la crisis de 2002, al ver un Uruguay tan inestable, busqué una propuesta diferente que fue abrir el primer Urban. Fue muy bien aceptado por el público porque entendía muy bien lo que querían los jóvenes. Rápidamente se abrieron más locales. Se reinvertía todo lo que se ganaba y se volvió una cadena bastante grande y conocida.

¿Qué estrategias utilizó para crecer cuando el país y otras empresas estaban en crisis?
Siempre hay oportunidades en cualquier etapa de tu vida. Cuando vemos las cosas mal, tenemos que alejarnos un poquito y verlas de otra manera, porque siempre hay oportunidad para mejorar, para seguir evolucionando. Había una crisis muy dura que atacaba a Uruguay, fue un espejo de lo que pasaba en Argentina y nos pegó duro a todos los uruguayos. En ese entonces yo estaba en un cargo gerencial y fue difícil tomar decisiones como seguros de paro por ejemplo. Eso te va enseñando. Hay que generar empresas que sean estables, que no sufran ante una crisis. Que en esas contingencias que tienen las crisis o una caída de mercado, la empresa no tiemble, que la gente que trabaja contigo y te acompaña no vaya al seguro o no la tengas que despedir. Es un trabajo difícil pero que se puede hacer. Tenemos diez años de muy buena economía en Uruguay, de crecimiento, que nos ha ayudado a todos los comerciantes. Recién en este último período hay una desaceleración de la economía, que no es una parada. Todos los que trabajamos en este rubro, que somos profesionales, lo sabíamos y nos estábamos preparando para eso. Creo que no nos va a afectar tanto una crisis, como la del 2002 porque estamos un poco más preparados.

Hoy sabría como actuar ante una situación similar…
Todos los días trabajamos para lidiar con escenarios futuros positivos o negativos. Manejas muchas alternativas que no te sorprenden cuando empiezan a pasar. Cuando varios puntos se unen o varios indicadores te van marcando determinadas cosas, tenés que actuar. Hoy el empresario uruguayo es muy profesional, está capacitado y se prepara para tomar sus decisiones antes de que sucedan las cosas. Es un punto fuerte que hace que hoy estemos en el lugar que estamos.

¿Cómo fue la inserción siendo que la ropa de Urban Haus apunta mucho a la tendencia saliendo de lo sobrio característico del uruguayo?
Al principio nos costaba mucho que el mercado uruguayo lo asumiera, lo tomara y hoy es mucho más fácil que acepten las propuestas comerciales, que les guste. El uruguayo se anima un poco más a la tendencia, a lo que se está usando en el mundo. Van cambiando las generaciones y se están animando un poquito más, se están atreviendo a lo que es moda y no teniendo el prejuicio de qué dirán porque uso tal color, sino que se están animando un poco más a vivir su propia experiencia. La ropa y la moda es una experiencia. Nos comunica, nos dice si somos divertidos, si estamos tristes, si somos jóvenes o si estamos de buen humor. Yo creo que los chicos y chicas en Uruguay están interpretando eso.

¿Cuál es su visión del mercado uruguayo?
Es altamente competitivo y cada vez está más divertido, lo que nos hace bien a todos. Siento que cada vez estamos mejor. Al haber más propuestas y el mercado uruguayo ser más internacional - entró Lacoste, tenemos un Zara que se renueva en poco tiempo, y marcas argentinas que los uruguayos aceptan muy bien – la competencia es buena y el mercado crece. Los uruguayos que funcionan bien en el mercado local, están dando pasos hacia fuera. Es lo que estamos haciendo nosotros con Urban Haus. Es una empresa que se está reconvirtiendo y sigue creciendo. El año pasado comenzó una nueva etapa y le está yendo muy bien. Una de esas etapas es hacia lo internacional, estamos siendo bien recibidos en Chile, en países que a veces son insólitos como Ecuador, Colombia, Paraguay y Brasil.

¿Ya tienen locales en esos países?
Se está negociando, se están cerrando franquicias. Pero ya hubo comercialización con ellos. El primer objetivo es ver cómo funcionarían las prendas para después sumarle todo lo que es el local en sí. Estamos creciendo. La próxima apertura va a ser en Montevideo Shopping en marzo. A fines de noviembre pasado abrimos en el Shopping Portones y en Nuevo Centro.

La competencia le divierte, ¿pero piensa en lo que le puede afectar la diferencia cambiaria con Argentina y las facilidades para traer pedidos de Estados Unidos?
Me divierte la competencia pero cuando no es desleal como de los ejemplos que estás dando. Primero con una Argentina que es cambiante, no es un mercado estable. Se caracteriza por sus altos y bajos, por sus turbulencias. (Uruguay es un país más estable, en el que se puede planificar a largo plazo. Estamos más cerca del desarrollo, sin ofender a los argentinos). Esto crea un cambio de rumbo y de timón que no hace bien a ninguna economía. No le hizo bien a Argentina que hoy está en crisis y va a seguir, y nos salpica a nosotros. El tema cambiario que hoy viven nos perjudicó a todos en el rubro de la vestimenta y se tomaron medidas tardías, por ejemplo el freno de tanta entrada de mercadería argentina. Digo que es algo desleal porque a todos los comerciantes en Uruguay, les cobran unos recargos muy altos por introducir la mercadería. Si el gobierno se ajustara y tomara otras políticas de que fueran recargos de menor carga impositiva, hoy estaríamos con la ropa y la comida más barata. Todos los comerciantes hacemos un equilibrio entre lo que vendemos y lo que gastamos para poder mantener los locales. Además está la entrada de productos desde el exterior que también es desleal. Por cualquier producto que se ingresa hoy se pagan recargos de un 30% a 48% -si es calzado- y si tú lo traés es 0%. Esto hace que el producto vendido en los locales de Uruguay, quede caro. Es un número muy importante. Cuando encontramos países como Panamá y Estados Unidos con impuestos de 6%, tenemos un Uruguay de 23%. Es altísimo, y eso lo está pagando todo el consumidor final.

¿Sintió el impacto de la baja de ventas en los shopping? ¿Los descuentos del IVA y el Happy Day son una forma de equilibrar?
Los descuentos son un mal necesario que se da cuando la caída de la venta es notoria y hay una desventaja tan grande con Argentina por el tipo cambiario. No hay una solución en profundidad a un problema que es la desigualdad con Argentina. Lo que se busca es una solución rápida de una contingencia que es el stock que te queda y flujo de caja que no está entrando. En resultado se obtiene los mismos flujos de caja o se intenta generar los mismos ingresos pero no la rentabilidad. Mueve la dimensión del negocio y hace que la empresa no sea tan rentable. El shopping sufrió caídas, nosotros no hemos tenido. El peor caso nuestro fue un aumento de un 9%, cuando en otros locales tuvimos un aumento de un 38%.

Vivieron un proceso contrario al que se registró en los shoppings…
Evolucionamos mejor que el mercado porque reconvertimos la empresa. Pero tuvimos momentos de crisis que se notaron. Cuando el mercado cae, cae para todos, nadie se salva, el que ganaba gana menos, y el que estaba empatando pasa a perder.

En la casa central de Urban Haus tienen una habitación para la gente de diseño. ¿La ropa que venden es de industria uruguaya?
Urban se caracteriza por ser un local multimarca. Aloja a 18 marcas adentro. Estas generalmente son internacionales, pero se trabaja en conjunto. Nosotros tomamos marcas emergentes, de diseñadores nuevos, se firman licencias y las desarrollamos en conjuntos. Por eso tenemos un departamento de diseño, formado por siete personas, que lo que hacen es adaptar la mercadería, el prototipo y la bajada a tierra para el mercado uruguayo. Cada vez estamos más cerca de lo que es Europa y en el mercado uruguayo estamos proponiendo cosas diferentes porque la gente se está animando a utilizarlas. Se trabaja en conjunto con diseñadores de afuera y nuestros. Pero hay marcas que son netamente internacionales como Pepe Jeans que es londinense y nosotros tenemos la licencia para el desarrollo en todo Uruguay. Lo que hacemos es seleccionar lo que consideramos adecuado para el mercado uruguayo.

¿Cómo definiría a Fernando López empresario?
Soy perfeccionista, exigente y divertido. Creo que me fue y nos va bien porque logré que la gente disfrute del trabajo igual que lo hago yo. Si estoy en este rubro es porque me encanta y si hay algo que no me gusta o no me siento cómodo, me salgo. Miro mucho más allá de un reconocimiento económico, sino el de estar uno satisfecho con los logros.

¿Cuál es su objetivo próximo?
Es llevar a Urban Haus a un nivel que esté considerado como uno de los mejores locales en Uruguay y que en el ranking de ventas de los shoppings esté entre el primer y segundo lugar. El camino está marcado. Lo más importante es cuando los clientes están contentos, son fieles.

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