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Las visitas de Bajofondo a Montevideo son siempre un evento multitudinario. Para presentar su más reciente disco, Presente, el grupo comandado por Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico ya agotó las entradas de su primer show en el Auditorio Adela Reta y, para satisfacer a sus fans, agregó una segunda fecha para el 11 de setiembre.

En conversación con El Observador y en medio de una extensa gira por el interior argentino, Santaolalla habló sobre el tango de Bajofondo, sus proyectos y los críticos.

Este disco, según dijeron, representa cómo es la banda en vivo. ¿Ha cambiado algo su show a raíz del disco?
Eso fue una progresión natural, de estar tocando tanto tiempo juntos por tantos lugares del mundo. La música fue tomando una característica muy personal. Hoy en día nos sentimos orgullosos de haber creado un lenguaje bajofondero, que abarca muchísimos estilos que convergen en nuestro sonido. Parte de este álbum también ha sido ratificar que la música ya no tiene etiquetas. No puede calificar dentro de la movida del tango electrónico porque ya es otra cosa. Ahora, para definir el estilo de Bajofondo, tenés que nombrar 15 géneros musicales.

¿Cómo se imagina que podría ser Bajofondo si el tango no entrara en la ecuación?
Creo que es imposible que no entre en la ecuación. Porque la premisa básica del grupo fue hacer una música rioplatense y que tuviera identidad. Fue inevitable que participaran elementos del tango. Empezando con los timbres de los instrumentos y toda la parte rítmica, melódica, y la atmósfera de cosas como el tango, la milonga, el candombe y la murga. Son parte de la genética musical de esta parte del mundo. Y si la idea es crear algo con identidad, siempre eso va a estar presente. Pero nosotros también tenemos 40 años de rock y toda la música que siempre escuchamos, pero que por supuesto está filtrada por nuestros ojos. No me puedo imaginar una música de Bajofondo sin esos elementos.

Durante la promoción del disco han identificado referentes en Rovira y Piazzolla. ¿Qué otros hombres del tango reivindicarían?
Más Rovira que Piazzolla, te diría. Tenemos influencias de los grandes del tango. Para darte dos extremos de lo que marca nuestra música: por un lado D’Arienzo, que es un tango superrítmico y no era necesariamente respetado por el resto de los músicos más obstinados del tango. Tenía una rítmica machacante, que nosotros asociamos con temas como Pa’ bailar o Pide piso. Y, por el lado más intelectual, Rovira, que lo consideramos un modernista alternativo a Piazzolla.

Como productor y compositor, ¿dónde encuentra la innovación?
La encuentro desde colaborando con gente hasta en mi vida. Es un poco difícil de articular en palabras. Son cosas que te inspiran o que tratás de resolver de una manera original. Sea un cambio de acordes, una melodía, una palabra.

El disco en general tuvo muy buenas críticas, sin embargo hubo algunas negativas. Refiriéndose a eso dijo en entrevista con El País que “hay críticos que son sordos”. ¿Cuál es su relación con la crítica?
(Risas) No recuerdo que haya dicho eso. Pero igual hay mucha gente que es sorda. Sería imposible y muy omnipotente pretender que todo lo que hace uno le guste a todo el mundo. Pienso que hay gente que, cuando comenzamos dentro de esa movida del tango electrónico, hizo bandos. Y hay gente que responde porque son amigos de gente que empezó y continúa haciendo tango electrónico y no les cae muy bien lo que hacemos. Qué sé yo. Ellos también tienen sus críticos amigos y es parte de lo que pasa. Lo que hay que hacer es buscar un consenso general. Y en todo el mundo el consenso fue muy bueno, y trae a la mesa un montón de cosas distintas y novedosas. Eso y lo que el público siente y dice es lo que más nos interesa.

Este año además de estar girando con Bajofondo está realizando muchos proyectos en paralelo (ver recuadro). ¿Por qué le parece que lo buscan a usted como productor o compositor?
Vengo con un background diferente, no soy un músico académico, no sé leer ni escribir música. Pero hago discos desde muy chico, desde los 16. Y la música para películas o videojuegos es inusual. Lo que hago yo es distinto, y creo que la gente que busca una alternativa a lo que normalmente se oye me busca a mí. Creo que dentro de lo que yo hago hay una gran parte de identidad.

¿Cuánto tiempo puede dedicarle a cada uno de sus proyectos?
Le dedico todo el tiempo que puedo. Hago muchas cosas. Además de las películas estamos haciendo un musical de danza que se llama Arrabal y está basado en la música de Bajofondo. Se va a estrenar en Toronto en febrero y lo vamos a llevar por todo el mundo.

No tiene ningún problema con el multitasking.
Ningún problema (risas). No sé como lo hago pero trato de hacer todo.

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