"Las bandas y las parejas tienen la misma dinámica"
A cinco años de su fundación, los Hermanos Brother se mantienen como banda de rock con base en la década de 1990 a pesar de la fluctuación de los músicos. Este viernes se presentan en la Sala Zitarrosa
Lo que hace cinco años comenzó para el entonces bajista de Hereford, Frankie Lampariello, como un divertimento para sacarse las ganas de cantar canciones de Pearl Jam y otras bandas es ahora un proyecto conformado, el único en el que está centrado al cien por ciento dentro de lo artístico.
De aquella banda cuyos flyers eran montajes cómicos de las caras de los músicos en situaciones inverosímiles, Los Hermanos Brother pasaron a Subeybaja, un disco de ánimo oscilante en las letras, pero cuya intensidad no decaía nunca. Al igual que la impronta rockera y casi arquetípica del bajista, el sonido de la banda sigue los cánones inmortales del rock (distorsiones, un frontman agresivo, guiños a bandas como Alice in Chains o Foo Fighters, conciertos de homenaje a los mencionados Pearl Jam) y, por supuesto, no renuncia a los temas viscerales, inmediatos y radiales que son parte de su fórmula. Y tanto Lampariello como Navarro están contentos con que así sea en un momento en el que algunos expartícipes del fenómeno rock se animan –aseguran ellos– a sugerir que el género pasó de moda.
En esta banda todo parece muy dinámico. Empezó como un divertimento y ahora es otra cosa. ¿Cuáles fueron los últimos cambios?
Frankie Lampariello: Se fueron dando muchas cosas. En paralelo a que yo me salgo de Hereford, la banda fue tomando más protagonismo. En el medio de eso hay cambios en la banda, estábamos sin bajista y tuvimos un problema de bateros bárbaro, nos desaparecen los bateristas (risas), ya vamos por el tercero, que ahora es Emiliano.
Federico Navarro: Para mí, el problema es que las buenas bandas parten de algo mucho más que gente que toca bien. Tenemos al Rengo López, bajista de los Muromets por ejemplo, que es amigo de la banda de otros toques y, finalmente, terminó quedándose con nosotros. Esta banda se arma basada en la afinidad de trato y también, obviamente, musical. El mejor paralelismo es que las bandas y las parejas tienen las mismas dinámicas, zonas de confort y desafíos para mantener la química. Ahora tenemos un bajista que hasta se engancha a componer, que lo ves tocando y canta los temas... ¡y eso que es un recién llegado!
¿Qué es lo que tienen los Brother que no encontraban en otro lado?
FL: Libertad. Los Brother me volvieron a mover después de la salida de Hereford, es volver no solo a hacer música sino a producir las fechas, algo que ya hacía en la otra banda con Claudio Picerno. Pero además, aquí cada uno hizo más su parte: por ejemplo, otro de los músicos de la banda consiguió el catering. Hacía tempo que no me sentía tan bien de estar en el ruedo y haciendo cosas para todos.
FN: Claro, esta es mi banda. Yo toco con Rada, vengo de girar con La Vela por Alemania, pero esta es mi banda. Yo soy básicamente rockero antes que nada, más allá de mi rock como sesionista. Y aprovecho para decir que me está rompiendo bastante las pelotas que en el ambiente de la gente que ha hecho rock –no importan los nombres– está de vuelta otra vez esa idea de “el rock ya fue”. Hablo de gente que hizo rock mucho tiempo y que ahora dice que hace cosas más pop y te mira como en plan “ah, ¿seguís con la guitarrita? Ya vas a crecer”.
¿Por qué sigue ese problema para definir rock y pop en Uruguay y entender que muchas veces son conceptos complementarios?
FL: Creo que hay gente que está buscando el camino más corto hacia (el productor argentino) Santaolalla.
FN: Creo que lo que ahora se busca es menos distorsión, más máquinas y sintetizadores. Y no está mal, pero tampoco creo que haga falta desconocer lo otro, mucho menos en gente que estaba en el ambiente. Eso por no hablar de todo lo que suena en Europa, donde todavía bandas como Mudhoney o Korn están dentro del circuito, estos últimos llevando gente a los conciertos por miles.
FL: Creo que es esa tendencia de hacer todo más minimalista, de no hacer canciones con arreglos complicados, ese tipo de cosas. Lo nuestro siempre fue más impulsivo, más visceral.
¿Y por qué esa tendencia necesariamente negadora del rock que señalan?
FL: Quizá tuvo que ver con esa explosión de principios de la década de 2000 en el que, de alguna manera, los uruguayos “descubrieron” a su rock local, más allá de que el “rock” acá siempre fue de muchos géneros porque había muchas bandas en distintas variantes. Tenemos muchas bandas de aquella época que se desmembraron y en esto de la música quedaron solo los que ponían la cara. Quedan muy pocas bandas de esa época salvo Doberman. Y nosotros podemos seguir diciendo orgullosos que tenemos una banda de rock. El rock nunca baja o sube, simplemente está.
FN: A la larga, creo que como en la historia de la música, de todos los géneros, creo que quedaron los que hacían las cosas de verdad. Y por ahí seguimos estando nosotros.