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Tierra es el nombre del nuevo y más orgánico y terrenal disco de Martina Gadea. Entre percusiones formadas a partir de piezas peculiares generadas en un entorno más íntimo que las de Volvé a jugar, la compositora uruguaya da un paso más adelante dentro de un estilo accesible y carente de más pretensiones que las de colarse en los oídos de cualquier escucha. Esta noche tiene presentación oficial en Sala Zitarrosa, a las 21. Sobre los impulsos artísticos, la responsabilidad del creador de canciones , las formas de consumo del arte y los avatares de mostrarlo, conversó con El Observador hace unas semanas.

¿Dónde aparecieron las canciones de este disco?
Aparecen de dos maneras diferentes. Una es caminando por la calle y la otra es tarde, en mi casa. Cuando estaba grabando Tierra blanca, Kiko Veneno estuvo en el estudio, leyó “Tus ojos herrumbran mi alma, tus manos corroen mi cuerpo” y me dijo “Martina, con estas dos no tendrías que haber escrito más nada (risas). ¡Era un insulto y un elogio al mismo tiempo!

Dice que siempre le cuesta armar un concierto grande. ¿Qué es lo que menos le gusta de eso en este punto de su carrera?
No es que no me guste. El otro día en una nota decían que el escenario no es mi fuerte, pero en realidad es algo que yo pienso y que la gente que trabaja conmigo trata de hacerme entender que no es así. A lo mejor es todo en la vida lo que me cuesta, pero soy una mujer de acción. Soy de hacer. De hecho, dejé de tocar en setiembre para quedarme en casa. Tenía un concepto de disco y me puse atrás de él. Al poco tiempo, teníamos la maqueta de cosas que podíamos hacer. Digamos que el proceso comienza cuando yo estoy convencida de que tenía cosas para grabar de nuevo.

¿Tiene más confianza con las cosas que hace, o el entorno le sigue impulsando? Va por su segundo disco.
Me parece que tengo más confianza, aunque yo sé que soy un poco así. Creo que el problema es que no creo en la acumulación de las cosas, ni en vivir de las cosas que ya hice. Creo que es parte de esto de ser alguien “de acción”. Soy así para todo, siempre estoy pensando en lo que viene, y eso quizá hace que mire de otra manera a las cosas que he hecho. Creo que también, obviamente, me estimuló que haya un público para escuchar las cosas que tengo para hacer. Por ejemplo, estas canciones. No es que no me importa lo que pase con el disco, sino todo lo contrario. Creo que lo peor que le puede pasar a un artista es que no se note lo que hace. Prefiero que amen u odien lo que hago y que no les caiga indiferente.

¿Lo dice por alguna repercusión negativa fuerte que haya sentido?
Si mi música aparece en un espacio público, es claro que a mucha gente le puede gustar y que a mucha más gente no le va a gustar lo que yo hago. Esa gente se va a encontrar mi música en varios lados. Es lo normal. Ahora, si a nadie le pasa nada con lo que hago, si no se enteran, si pasa desapercibido, me duele más. El otro día una chica puso en Twitter “Martina Gadea canta como haciendo caca”. Qué se yo, yo prefiero hablar de lo que me gusta que perder tiempo en hablar de lo que no me gusta, pero son estilos.

A lo mejor parte del aprendizaje es que también se lidia con esa faceta más pública.
Claro. Ahora tengo mi página de Facebook con más de 3.000 personas que se supone les gusta lo que hago y a quienes les respondo mensajes, que me cuentan cosas. Lo tomo como una responsabilidad. Antes era solo estar tranquila en casa y dedicarme al arte, a hacer canciones. Y ese tiempo es el que está realmente bueno, el que se usa para hacer canciones.

¿Hay algo de esa esfera pública que interfiera en sus canciones?
Creo que mi ser psicóloga restringe mucho mi ser artista. Yo pienso mucho en el efecto que mi obra puede tener sobre los demás. No sé si le acierto al efecto, pero lo intento. Por ejemplo, hay una canción que me encanta, que hubiera puesto en alguno de estos dos discos, que sugiere el suicidio. Y como me preocupa el efecto que pueda tener sobre la gente que me escucha una canción así, no la incluyo. Pero no es la Martina artista la que está operando ahí, sino la Martina profesional de la salud, que también soy.

¿Consume arte de otra forma la gente de hoy?
Hace poco me lo preguntaba Jaime Clara, pensando en el ejemplo de Batman y de lo que pasó con la película. La gente gastaba su presente en un futuro e incluso se enfermaba por conseguir cosas. Ahora la gente se ha vuelto más impulsiva, no es tan limitada. Antes la gente limitaba sus impulsos y por eso se enfermaba. Ahora que la moral es el consumo (si no consumís te sacan para afuera), lo único que se busca es una personalidad más impulsiva. Se están formando sujetos más impulsivos y con menos capacidad de abstracción, más concretos. El arte debería estar más atento a eso, ya que la gente no controla sus impulsos. Puede ser que vayan a ver una película y reaccionen de otra forma. Ahora, el poder de la familia o la iglesia, quizá lo tiene la televisión. El arte, entonces, afecta.

¿Cuánto le cuesta un show de estos?
Bueno, les pago muy poco a los músicos por tocar conmigo, me gustaría pagarles más. En total, si cubro una determinada cantidad de entradas, unas 200, cubro el concierto. Si vendo menos, ya tengo que poner más plata de mi parte. Pero al mismo tiempo, una quiere que el concierto sea lo mejor. Una vez por año lo puedo hacer y el equilibrio lo hago por lo que cobro de Agadu y en el resto de conciertos. Lo que me gusta es poder equilibrarlo, que la carrera artística no me saque plata que ingreso por ser psicóloga.
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