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El proyecto es un avance en la protección de lo derechos de los usuarios de marihuana que ahora, si bien tienen la posibilidad y el derecho a consumir, porque no es una acción que esté prohibida, sufren daños y riesgos, consecuencia del prohibicionismo.

Se tienen que poner en contacto con circuitos de narcotráfico ilegales, no tienen posibilidad de acceder a programas de reducción de riesgos y daños, corren el riesgo de ser encarcelados por acciones que en realidad deberían estar fuera del ámbito del sistema penal.

Por todo eso nosotros creemos que el proyecto de regulación supone un avance en la protección de los derechos de los usuarios.

También es un avance porque el autocultivo, no estaba siendo considerado como uno de los actos preparatorios del consumo y eso también ha expuesto a los cultivadores a ser atrapados por el sistema penal, inclusive por la cárcel, cuando en realidad se trata de un acto que prepara una actividad legal, como es el consumo.

Además. el proyecto reduce el margen de discrecionalidad judicial para determinar cuándo una cantidad es considerada destinada al consumo o no, y que modifica además, la pauta de valoración, que hasta ahora es la libre convicción moral del juez. El proyecto considera que tiene que ser la sana crítica.

Lo que ambienta es que la sociedad esté mejor informada acerca de los riesgos, de los daños, de los beneficios del cannabis y que, por lo tanto, puedan tomar decisiones en relación a su consumo, mucho más responsable que lo que hasta ahora se puede hacer en el marco de la prohibición. Para nosotros la regulación es la mejor opción para todas las sustancias.

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