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El recorte planteado por Tienda Inglesa de algunos beneficios que perciben sus empleados desató un conflicto todavía sin resolver y que pone en riesgo la fuente laboral de unos 1.000 trabajadores.

Durante algo más de dos semanas el desenlace de los hechos dejó a entrever que no es un conflicto como otros tantos.

Es que tanto el gobierno , el PIT-CNT y la dirección del sindicato de Fuecys se han mostrado proclives a que la empresa lleve adelante la reestructura que proyecta, para que de esa forma se puedan garantizar los puestos de trabajo y no haya pérdida de empleos.

Pero en la otra vereda la mayoría de los trabajadores de la cadena de supermercados se ha mantenido firme en no aceptar los cambios. Así fue que a fin de junio una asamblea rechazó el preacuerdo que el sindicato de Fuecys había alcanzado con la dirección de la empresa.

Ese preacuerdo era la herramienta que permitiría evitar el envío al seguro de paro de unos 1.000 trabajadores. En la empresa cumplen funciones 3.800 personas. La solución sigue sin concretarse y la situación es novedosa ya que el mayor enfrentamiento es entre los funcionarios y el sindicato de rama.


Preocupación compartida

Esta semana el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira aseguró que "garantizar" todos los puestos de trabajo es una primera condición y tratar de contener la mayor cantidad de derechos "es una segunda condición", aunque se deberá llegar a un equilibrio para que pueda haber un acuerdo.

En estos días, delegados del sindicato recorrieron los locales de la empresa para escuchar las opiniones de los trabajadores.

Pero tampoco hay demasiado tiempo para dilatar la rúbrica de un acuerdo. La compañía mostró los números negativos de sus últimos balances y por esa razón había apostado a que el recorte de beneficios comenzara este mes. El plan le permitiría bajar costos entre US$ 6 millones y US$ 7 millones anuales.

Este jueves el director nacional de Trabajo, Jorge Mesa, dijo a El Observador que el gobierno procura una rápida salida al conflicto. Por eso es que se convocó para una nueva negociación el próximo miércoles.

"La empresa colocó información de su funcionamiento encima de la mesa, algo que no siempre ocurre y eso tiene mucho valor, afirmó el jerarca. El resultado deficitario de Tienda Inglesa se arrastra desde 2012.

"El tiempo juega a favor en algunas cosas, pero empieza a jugar en contra cuando se extiende y no se pueden cerrar los temas. Tenemos que apurar la definición, no hay mucho tiempo", añadió.

Beneficios por encima de la media

Los trabajadores de Tienda Inglesa lograron a lo largo de los últimos años -bajo la administración de Robin Henderson (expropietario)-, obtener una serie de reividaciones en materia de condiciones de empleo e ingresos muy por encima de la media del resto de los supemercados.








Ahora con la reestructura, la empresa plantea dejar de devolver a los empleados un porcentaje por concepto de IRPF y que los trabajadores jornaleros cobren efectivamente por las horas trabajadas durante la semana sin recibir un pago extra.

355% más es lo que recibe, entre salario y beneficios, un funcionario administrativo en Tienda Inglesa, cuando se efectúa la comparación con el mismo cargo en el resto de los supermercados.

Hasta ahora la empresa le hacía a sus funcionarios una devolución por concepto de impuestos en el salario. La fórmula era la siguiente: si el monto calculado del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) superaba el 6% (que era el tope máximo del tributo que se pagaba antes, IRP, que fue derogado), la compañía reintegraba la diferencia. Ese beneficio queda sin efecto.

Además, los jornaleros pasarán a un régimen de 44 horas semanales, que son las que realmente trabajan. Hasta este acuerdo, esos trabajadores cobraban por 48 horas semanales.

Otro beneficio era que las cajeras recibían un viático equivalente a cuatro boletos, independientemente de si cumplían o no funciones de caja. Ahora se ha planteado que ese viático lo seguirán recibiendo aquellas que efectivamente cumplan tareas de cajeras.

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