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Las difíciles condiciones del entorno económico para las empresas que buscan expandirse en mercados de rápido crecimiento y las fuertes presiones que sufren los directivos para la obtención de mejores rendimientos, hacen que problemas como el soborno y la corrupción estén latentes en las organizaciones.

Esta situación provoca que los individuos tengan incentivos para actuar de forma no ética y en ocasiones ilícita.

De acuerdo a una encuesta sobre fraude realizada por EY en el año 2013 (en Europa, Medio Oriente, India y África, a más de 3.000 ejecutivos en 36 países), se observa que existen seis características comunes que permiten alcanzar una mayor eficacia:

1) Reconocer el problema: según la encuesta, los controles no funcionan tan eficazmente como deberían. En las empresas que se reconoce la existencia de riesgos de fraude, soborno y corrupción, los altos ejecutivos deben enfrentar la cuestión, asegurándose de priorizar el riesgo y enfrentarlo con eficacia.

2) Enfrentar los problemas: solo el 38 % de los encuestados considera que los controles existentes son pertinentes y eficaces para su rol.

3) Comunicar los riesgos: las empresas que cuentan con un código de ética sólido, logran un mejor control del comportamiento de sus empleados. Asimismo, comunicar al personal los riesgos de mantener conductas no éticas y las sanciones impartidas, envía un fuerte mensaje y evita este tipo de conductas.

4) Comunicar los beneficios: más de uno de cada seis encuestados piensan que su política de controles perjudica su competitividad. Sin embargo, la gestión del riesgo de fraude ayuda a las organizaciones a tener éxito en los mercados. Los inversores y reguladores promueven que las empresas hagan uso de su capacidad para prevenir y detectar fraudes u otras conductas no éticas.

5) Foco en los recursos: la necesidad de maximizar la eficiencia de las funciones de control y de auditoría interna es consecuencia del agresivo entorno económico actual. Es fundamental que las empresas identifiquen dónde están los riesgos, para luego actuar. Más del 20% de los encuestados en los mercados de rápido crecimiento pensaban que su negocio tenía cada vez menos controles efectivos sobre terceros. Con frecuencia, ésto obedece a un enfoque de riesgos ineficaz o a un mal aprovechamiento de los recursos tecnológicos disponibles.

6) Hacer preguntas y exigir respuestas: el 42% de los directivos son conscientes de algún tipo de irregularidad financiera en la presentación de informes en su empresa; es por ello que deben hacer preguntas difíciles sobre la presentación de informes que están recibiendo. Según la encuesta, el 20% de los encuestados en los mercados de rápido crecimiento sienten que la gerencia está haciendo cada vez menos preguntas sobre la confiabilidad de los ingresos. Esto no es consistente con el hecho de que las empresas insertas en este tipo de mercados son más propensas a tergiversar su desempeño financiero.

En EY contamos con un equipo de profesionales que domina las habilidades y conocimientos necesarios para asesorarlos en este y otros temas de interés.
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